martes, 28 de febrero de 2012
FIELES A UN LUGAR, LEALES A UN TIEMPO EN LA ARQUITECTURA / 27.02.12
jueves, 23 de febrero de 2012
DE AMOR Y CON AMOR / 23.02.12
(Publicado hoy en mi columna del Correo del Orinoco)
DE AMOR Y CON AMOR
Hace unas semanas me referí, en este mismo espacio, al odio obsesivo que ha hecho su nido en el ánimo de algunos sectores, por fortuna minoritarios, de nuestra sociedad. Un odio de tal naturaleza que les enturbia la razón y, por supuesto, la capacidad de apreciar y entender la realidad.
Dije entonces que es un odio peligroso del cual hay que cuidarse.
Seríamos injustos con esa misma realidad si al mismo tiempo no hacemos referencia al inmenso amor, que por contrapartida, llena y desborda el corazón de la mayoría del pueblo.
Un amor vigoroso, creativo, alentador y, por supuesto, terrenal, ligado a la vida.
No es un amor idealista, de seres alados o espíritus puros. No es una entelequia. Es un amor de humanos, de hombres y mujeres justos, que cada día busca concretarse en acciones y que se reconoce en los tiempos de cambio que transitamos.
Es un amor en revolución, esto es, transformador. Un amor para el bien común.
Es un amor en el otro extremo del odio estimulado por la burguesía.
Pues si aquel odio quiere retroceder, para deshacer el presente y volver al pasado, borrando lo que hemos conseguido en estos años, por el contrario este amor nuestro, este amor de pueblo, expansivo y generalizado, tiene verdadera vocación de felicidad. De la mayor suma de ella para todos, como decía Bolívar. Pues de eso se trata. Estamos hablando de política y la política no es un juego superficial. Nos va en ella el sentido completo de la existencia en comunidad.
Con ese amor avanzamos. Con él como bandera. Y se hace cualidad suprema de las relaciones humanas en la refundación de un país.
Florece por todas partes, como antídoto del odio.
Un amor colectivo que, en definitiva, debiera garantizar que esta revolución social, en pleno proceso de consolidación y expansión, no pueda ser derrotada por nada ni por nadie.
Con ese amor le decimos a Chávez: P’alante Comandante.
martes, 21 de febrero de 2012
LA HABANA, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ / 21.02.12
(Publicado en pasado sábado en mi página del semanario Todosadentro)
LA HABANA, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ
Volver a la Habana es siempre un inmenso placer.
¿A quién no enamora esta ciudad en revolución?
Nos convocó la Feria del Libro, que es sin duda el más importante evento cultural de Cuba.
Fui testigo una vez más de la marea humana que todos los años, por estas fechas, inunda la antigua fortaleza de la Cabaña donde se instala la Feria. Son cientos de miles de personas que allí acuden.
La agenda nuestra fue intensa: reunión de los intelectuales con Fidel por nueve horas en una sala del Palacio de Convenciones. Reunión por tres horas de la Red de intelectuales en la Casa del Alba. Asistencia a cuatro presentaciones distintas de libros editados en Venezuela. Asistencia en el Pabellón de Cuba a la multitudinaria presentación de la última novela de Abel Prieto, Los viajes de Miguel Luna. Reuniones de trabajo con el propio Abel y nuestro embajador Edgardo Ramírez. Presentación personal de dos libros de poemas. Asistencia a la inauguración de una extraordinaria retrospectiva de Alexis Leyva Machado, Kcho, en los salones del Gran Teatro de La Habana. Participación en una charla a dos voces con Carmen Bohórquez en el Pabellón Alejo Carpentier sobre políticas en los espacios públicos en Venezuela. Almuerzo con algunos ministros presentes en la Feria. Encuentros personales con algunos de los intelectuales. En fin… y todavía quedó tiempo para un brevísimo paseo por La Habana Vieja, así como para hacerle una visita a la estatua de Miranda en el Malecón, en lo que ya pasó a ser una costumbre cada vez que viajamos a La Habana.
Esta vez la figura del Almirante se destacaba sobre las grandes olas causadas por lo que en Cuba se conoce como un “frente frio”.
Como siempre llevo conmigo una camarita en los viajes, aunque éstos sean de trabajo, aquí y allá voy tomando algunas fotos sobre la marcha.
Elijo cuatro para acompañar este texto . Otras las pueden ver en mi blog www.confarruco.blogspot.com.
Repito la pregunta de la segunda línea: ¿a quién no enamora esta ciudad en revolución?
viernes, 17 de febrero de 2012
NUEVE HORAS CON FIDEL / 17.2.12
(Publicado ayer en mi columna del Correo del Orinoco)
Desde la Izquierda
NUEVE HORAS CON FIDEL
El viernes pasado, 10 de febrero, sesenta y nueve intelectuales de 21 países presentes en la Feria del Libro de la Habana, así como un grupo de 48 escritores cubanos, se reunieron con Fidel en una sala del Centro de Convenciones.
Fue una oportunidad y, al mismo tiempo, un privilegio. Así lo sentimos Cármen Bohórquez y yo, que formábamos parte de la delegación venezolana y participamos en esa reunión.
El encuentro duró alrededor de nueve horas.
Es el Fidel de siempre, les dijo después Ignacio Ramonet a los medios de comunicación. Creo que esa frase resume la sensación que todos sentimos. En efecto, quienes allí estábamos, percibimos a un Fidel extremadamente lúcido, pendiente de los problemas del mundo, manejando información al dia y con los argumentos afilados en la batalla de las ideas en la que está desde hace tiempo sumergido. Era el Fidel acucioso, dotado con la misma infinita curiosidad de toda la vida en el desciframiento de la realidad.
Un Fidel muy atento a las opiniones y análisis de quienes tomaron la palabra en el encuentro y con quienes sostuvo un diálogo enriquecedor a lo largo de toda una tarde que pasó rapídisima.
En un determinado momento hizo una referencia elogiosa a Venezuela y al Comandante Chávez, con palabras que nos llegaron al corazón. Ojalá que al menos esa parte pueda ser retransmitida por nuestros canales de televisión. Explorando en sus recuerdos, describió su primera llegada a Venezuela en 1948, donde subió a Caracas por la carretera vieja de La Guaira. Luego nos habló de su segunda venida en 1959, recién triunfante la Revolución.
En verdad habló de muchos temas en esa intensa jornada.
Pero creo que su principal mensaje fue un llamado a intensificar el esfuerzo por informar a los todos pueblos sobre los escenarios de riesgo que el mundo confronta. Según me pareció deducir de sus palabras, la situación es a tal punto absurda y desquiciada, que a cualquiera de los topoderosos actores se le puede ir de las manos. No se sabe qué pudiera pasar entonces. Urge, pues, que la gran humanidad una vez más vuelva a decir ¡basta!.
miércoles, 15 de febrero de 2012
LA HABANA, 3 X 6
Hoy quiero regalarles a los amigos estas seis series de tres fotografías cada una, tomadas en La Habana los dias 10, 11 y 12 del mes de febrero en curso.
La Habana en la lejanía



La exposición de Kcho en el Gran Teatro de la Habana



Oleaje en el Malecón



Ropa tendida en la Habana



Las multitudes en la Feria del Libro



De nuevo La Habana en sus lejanías


martes, 14 de febrero de 2012
CALENDA BAJA / 14.02.12
(Publicado el sábado en mi página de Todosadentro)
La Poesía de la Ciudad
CALENDA BAJA
Así como la Comarca en la Tierra Media, o como Macondo o Middlemarch, Calenda Baja es un lugar habitado que pudiera existir en alguna parte. Es más, yo precisaría la afirmación diciendo que es un pueblo pequeño al noroeste de algún sitio.
¿En dónde?
Retrocedo al año al año 2009 cuando en febrero me fui de vacaciones por ocho meses.
Jubilado como estoy de la UCV, no tenía mucho que hacer con mi tiempo sino reflexionar y sintetizar experiencias.
Así surgieron unas publicaciones que escribí y edité en ese año bajo el sello común de “Colección Cuadernos para la Comuna”, explorando distintos temas que me permití abordar en esa temporada de calma.
Son siete cuadernos. Cito sus títulos: Vivienda para el Socialismo (Memoria Conceptual de una Gestión), Notas sobre el Arte de Gobernar (Escritas con la Ayuda de un Diablillo al Oído), Cuando sea Alcalde de Calenda Baja, El Espíritu de la Comuna, ¡Qué Viva el Debate!, ¿Por qué soy Chavista?, Segunda parte (¿De qué se trata Todo Esto?) y Las Seis banderas sobre la Colina Cultural.
Fueron ediciones con tirajes de 1000 ejemplares cada una. En un momento dado se conseguían en las Librerías del Sur. No sé si quedará algún ejemplar por allí, perdido en los estantes.
Pero, en fin…uno de esos cuadernos, el que lleva por título Cuando Sea Alcalde de Calenda Baja reproduce una entrevista que me hizo Gipsy Gastello sobre el tema de la gestión local desde la perspectiva revolucionaria.
Desde luego que, como insinué al principio de esta nota, Calenda Baja no existe sino en la imaginación. Es un pueblo inventado a los efectos de la entrevista de Gipsy, sobre el cual desarrollé algunas ideas de gestión con el ánimo de ayudar a nuestros gobiernos locales bolivarianos.
Ahora que me conseguí un ejemplar entre mis papeles, releo algunas partes y me parece que sigue teniendo absoluta vigencia. Lo recomiendo modestamente. Creo que a más de un alcalde le puede ser de utilidad.
Por si no lo consiguen impreso, lo pueden bajar directamente del blog donde están colocados todos ellos. Se llama www.cuadernosparalacomuna.blogspot.com
Con posterioridad, ya en 2011, incluí en ese blog un nuevo documento. Es también una entrevista que me volvió a hacer Gipsy Gastello. Se titula “Esclarecimiento de la Misión para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas, (Una Nueva Manera de Concebir el Urbanismo).
Se intenta también en ella hacer algunos aportes al tema de la cuestión urbana, particularmente sobre la manera de enlazar la planificación y la actuación. Este último texto no conoció la edición impresa, por lo que la única forma de accederle es bajándolo del blog.
Espero que este conjunto de distintas reflexiones le puedan útiles a quienes trabajan los temas de la ciudad.
jueves, 9 de febrero de 2012
CONTRA EL PATERNALISMO / 09.02.12
(Publicado hoy en mi columna del Correo del Orinoco)
Desde la Izquierda
CONTRA EL PATERNALISMO
Pido de antemano disculpas por mis opiniones, no vaya a ser que alguien se moleste. Pero quiero (y debo) decir que en las relaciones sociales, de cualquier tipo que sean, no estoy de acuerdo con la práctica del paternalismo.
Es como el machismo, que tiene dos polos: el de quien lo ejerce, y el de quien se somete a él, consintiéndolo y favoreciéndolo.
Con el paternalismo pasa igual. Quien lo practica está asumiendo una autoridad basada en la perspectiva de sentirse superior. Quien lo acepta, se humilla.
Por eso, en lo personal, tiendo a rechazarlo desde el alma. Pues me parece que atenta contra la dignidad de las personas. Pienso que afecta directamente el principio ético de la igualdad e introduce un elemento de desequilibrio.
En los cargos públicos que nos ha tocado ejercer en el seno de la Revolución, (y hablo de los equipos que me acompañan) nunca hemos aceptado que el paternalismo contamine la relación con el pueblo. A nadie tratamos como si fuera inferior, como si no estuviera en capacidad de conocer, entender y razonar.
Partimos del principio de que la debilidad y las carencias circunstanciales de nuestra gente más pobre no significan inferioridad de ningún tipo.
Por eso es que vamos a la relación en condición de iguales, cada uno desde su propia verdad para construir una nueva verdad compartida.
Una y otra vez, aquí y allá, se nos ha visto conversar y hasta discutir con distintas personas y colectivos.
Pero lo hacemos siempre, o intentamos hacerlo, utilizando argumentos y razones, y con mucha serenidad. Jamás mentimos. Jamás engañamos conscientemente. A nadie manipulamos. Tampoco aceptamos que nadie nos manipule.
Tratamos en todo caso de colocarnos espiritualmente en las condiciones de quien con todo su derecho propone, exige o reclama. Porque es a partir del entendimiento de las situaciones y de su complejidad que podemos construir los espacios donde los problemas se resuelven. Y siempre, desde luego, vinculados a la razón amorosa que es la verdadera clave de nuestro esfuerzo.
Les digo a mis equipos que tratemos de desmontar revolucionariamente la relación paternalista. Porque el paternalismo, entre otros efectos negativos, tiene el de debilitar el carácter del colectivo.
domingo, 5 de febrero de 2012
4F: apunte de una historia colateral / 5.02.12
(Publicado ayer en mi página de Todosadentro)
4F: APUNTE DE UNA HISTORIA COLATERAL
En mi personal comprensión, apoyada en el imaginario entusiasta que siempre ha caracterizado mi ánimo, la idea de un inevitable 4 de febrero comenzó a formarse muchos años antes de 1992.
Tal idea la fui haciendo propia. Me acostumbré a ella. De modo que cuando la insurgencia estalló ese famoso día, en realidad fue un acontecimiento esperado largo tiempo, que nos emocionó ciertamente, pero que no pudo sorprendernos.
Sucedió así.
Coloquémonos en la década del setenta. En esa época la Causa R había venido desarrollando su labor revolucionaria en el seno de los trabajadores de Guayana (con Matancero), en las barriadas populares del Oeste de Caracas (con Procatia) y en el campo estudiantil universitario (con Prag y Bafle).
Nos manejábamos en tres contextos relacionados entre si, en un esquema que cualquier observador malicioso hubiera podido interpretar sin duda como un plan insurreccional a largo plazo. Pero Alfredo Maneiro, dibujando otro espacio posible, nos hablaba además de que había llegado la hora de comenzar un trabajo a fondo en la cultura, para recuperar a aquella parte de la intelectualidad que no se había rendido ante la derrota de los sesenta y que estaba por ahí, en alguna parte, desorientada y dispersa.
De ese llamado habría de salir más adelante el proyecto de la Casa del Agua Mansa.
Recuerdo que una reunión de cuadros políticos de La Causa, que se llevó a cabo en la Facultad de Arquitectura, se me ocurrió ilustrar la situación con la imagen de una mesa. Tenemos ya tres patas, la obrera, la popular y la estudiantil, dije en ese momento. Alfredo está proponiendo una cuarta, la intelectual. Pongámonos a ello.
Creo que en un descanso de la reunión, si mal no recuerdo, o varios días después, lo cierto es que Alfredo se me acercó y me dijo: hay otra pata, una quinta, Farruco, nunca te olvides, la militar. La mesa de la Causa debe tener cinco patas. Pero esta última es invisible e innombrable, aunque quiero que sepas que está ahí. Piensa que ninguna vanguardia revolucionaria puede alcanzar y mantener el poder político en un país de América Latina sin que el componente militar esté presente en su seno.
Supe entonces que ya se habían iniciado los contactos con algún pequeño grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas.
A esos contactos ya se ha referido varias veces el propio Chávez, cuando habla de sus reuniones con Alfredo Maneiro y otros compañeros.
Desde entonces, supe con seguridad que el ciclo se había cerrado, que la estructura estaba armada para la insurrección en sus aspectos esenciales, y que algún día ésta iba a estallar.
Lo que no sabía, ni podía imaginarme en aquel momento, es que Alfredo Maneiro moriría de un infarto el 24 de octubre de 1982. Ello para La Causa significó un golpe tremendo. Sin embargo, a pesar de algunas crisis internas y divisiones, el espíritu insurgente de Alfredo se mantuvo y, de alguna manera impensada, la historia habría de seguir su curso.
A lo largo de los años los contactos se mantuvieron.
Un grupo pequeño de compañeros manejaba esas relaciones. Y la verdad es que fueron llevadas con enorme habilidad y discreción.
En mi caso particular, como miembro de la dirección, sabía que algo había. Pero no mucho más.
Solamente a partir del impacto del 27 de febrero y del triunfo en la Gobernación de Bolívar, la presencia oculta de aquella relación comenzó a trascender un poco en el seno de La Causa.
Y ya más tarde, en algún momento, pasó a ser ya un tema moderadamente discutido en ciertas reuniones de la Dirección.
Es entonces cuando en algunos dirigentes, como consecuencia de los éxitos del camino electoral emprendido, comienzan a surgir dudas sobre la pertinencia del plan insurreccional que con que tanto esmero se había cultivado. Aparecen entonces, aunque no llegan a expresarse con claridad, las contradicciones internas. Pero esa es otra historia.
El hecho es que mientras tanto, y a pesar de todo, los tiempos de la insurgencia van llegando.
Aquel grupo de oficiales, como ya es conocido por todos, habiendo crecido organizativa e ideológicamente, se siente preparado para asumir directamente el protagonismo de los cambios.
Hoy parece claro que ya la Causa R no podía ser la portadora del plan. Debilitada su voluntad, había ido renunciando en su conjunto a la idea insurreccional de Alfredo. Le daba vueltas, es verdad, porque los contactos con el sector militar seguían igualmente activos, pero ya las rupturas en la voluntad de muchos dirigentes empezaban a hacerse evidentes.
La crisis llegó un día, creo que de noviembre de 1991, en el cual afloraron claramente las diferencias.
Ese día toda la Dirección de La Causa se reunió en mi casa de Las Acacias, la misma donde vivo desde hace ya unos treinta y cinco años. Fue una reunión cuyo único tema era darle respuesta al apoyo solicitado por los jóvenes militares para la acción que se avecinaba. La Causa tenía que decidir de una vez por todas de qué manera iba a participar en la misma.
La reunión fue tensa y dura. Y, para sorpresa mía, debo decirlo, se convirtió en una confrontación dilemática entre el sí y el no.
Algunos dirigentes importantes, con especial influencia en el colectivo, sostuvieron que las condiciones no estaban dadas para nuestra participación puesto que el grupo militar había sido infiltrado por factores izquierdistas no confiables, y manejaron varios argumentos de ese tipo.
Pero otros compañeros no concebían que se pudiera abandonar así, de golpe, una idea que se había trabajado desde hacía tanto tiempo.
Fue difícil y álgida la reunión, como dije. Y al final, de una manera un tanto confusa, pareció prevalecer la decisión de no participar.
No fue sin embargo una decisión de carácter contundente. Si la memoria no me engaña, creo recordar que la reunión culminó con un cierto grado de ambigüedad e indefinición en cuanto a la respuesta. Pudiéramos decir que fue un “no” con matices.
En todo caso lo que si quedó claro es que La Causa R no se iba a volcar toda ella a la insurgencia.
De allí salió pues, así lo pienso, una Causa R sumamente fracturada que (a pesar del triunfo posterior en la Alcaldía de Caracas) ya no volvería a ser lo que era.
Por mi parte, como poeta prestado a la política e incapaz de una lectura no pasional del tema, debo decir que mi corazón mantuvo sus lazos con la idea de la insurgencia. Sabía con seguridad que algunos compañeros continuaban los contactos y se prestaban a participar.
Transcurrió diciembre y enero.
Vi venir los hechos.
Estábamos muy atentos esos dias del comienzo de febrero.
Lo demás ya se sabe.
Hugo Chávez y sus camaradas, que arriesgaron su propia vida en aquel acto, tienen el inmenso mérito de haber dado ese paso esencial.
Considero que sin el 4 de febrero la revolución bolivariana no hubiera tomado el poder posteriormente. Pues la historia es un entretejido de circunstancias y todo está relacionado.
(Este texto fue escrito para un libro sobre el 4F que está siendo editado, bajo la coordinación de Miguel Márquez, por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura)
jueves, 2 de febrero de 2012
CINCO FECHAS DEL ALMA COLECTIVA / 2.04.12
Publicado hoy en mi columna de el Correo del Orinoco
Desde la izquierda
CINCO FECHAS DEL ALMA COLECTIVA
En el relativamente corto tiempo de una generación, el pueblo venezolano enriqueció con cinco fechas de altísima significación su patrimonio histórico.
Son, sin ninguna duda, las del 27 de febrero de 1989, 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992, 6 de diciembre de 1998 y 13 de abril de 2002.
El 27 de febrero es el día de la indignación popular, de la revuelta, como algo más allá de un gesto de protesta convertido en clamor para ser oído en todas partes, para alcanzar todos los ámbitos sociales y llenar cada uno de los espacios de la ciudad. Ante ese gran grito popular, ferozmente reprimido a sangre y fuego, nadie pudo hacerse el sordo nunca más. Salió el pueblo a la calle y la hizo suya para siempre.
El 4 de febrero fue la primera respuesta organizada a ese clamor popular que se había expresado tres años antes, pero que venía de siglos de opresión y de injusticia. El 4 de febrero es la fecha del compromiso, de la valentía, de la decisión de cambiar radicalmente la historia que fue asumida por un grupo de jóvenes militares y algunos civiles. Fue un día de gloria y dignidad.
El 27 de noviembre es la fecha del canto a la firmeza, a la perseverancia, a la voluntad de no doblegarse, con el convencimiento de que toda derrota del pueblo es pasajera, porque la causa de los pobres del mundo no puede consentir tregua alguna, ni darse por vencida jamás.
El 6 de diciembre, tiene un valor muy especial. Es el día en que el pueblo supo desanudar con sabiduría la trampa electoral, ese viciado ritual entretejido y bien amarrado por el puntofijismo que parecía una condena perpetua para las mayorías. Ese día se afirma y consolida en la voluntad popular el liderazgo del comandante Hugo Chávez como líder de un proceso de cambio revolucionario que no ha de detenerse hasta conseguir sus objetivos.
Y el 13 de abril, nuestro 13 de abril siempre presente, es el día de la gran fuerza de las multitudes, del poder ejercido por el pueblo contra quienes pretendan detener la marcha de la Revolución. Es el día de las lecciones que no deben ser olvidadas.
Ahora que se cumplen veinte años del 4 de febrero, es bueno reflexionar sobre el significado de cada una de estas fechas que forman parte de una sola secuencia histórica de emancipación.