(Publicado hoy en mi columna del Correo del Orinoco)
Desde la Izquierda
CONTRA EL PATERNALISMO
Pido de antemano disculpas por mis opiniones, no vaya a ser que alguien se moleste. Pero quiero (y debo) decir que en las relaciones sociales, de cualquier tipo que sean, no estoy de acuerdo con la práctica del paternalismo.
Es como el machismo, que tiene dos polos: el de quien lo ejerce, y el de quien se somete a él, consintiéndolo y favoreciéndolo.
Con el paternalismo pasa igual. Quien lo practica está asumiendo una autoridad basada en la perspectiva de sentirse superior. Quien lo acepta, se humilla.
Por eso, en lo personal, tiendo a rechazarlo desde el alma. Pues me parece que atenta contra la dignidad de las personas. Pienso que afecta directamente el principio ético de la igualdad e introduce un elemento de desequilibrio.
En los cargos públicos que nos ha tocado ejercer en el seno de la Revolución, (y hablo de los equipos que me acompañan) nunca hemos aceptado que el paternalismo contamine la relación con el pueblo. A nadie tratamos como si fuera inferior, como si no estuviera en capacidad de conocer, entender y razonar.
Partimos del principio de que la debilidad y las carencias circunstanciales de nuestra gente más pobre no significan inferioridad de ningún tipo.
Por eso es que vamos a la relación en condición de iguales, cada uno desde su propia verdad para construir una nueva verdad compartida.
Una y otra vez, aquí y allá, se nos ha visto conversar y hasta discutir con distintas personas y colectivos.
Pero lo hacemos siempre, o intentamos hacerlo, utilizando argumentos y razones, y con mucha serenidad. Jamás mentimos. Jamás engañamos conscientemente. A nadie manipulamos. Tampoco aceptamos que nadie nos manipule.
Tratamos en todo caso de colocarnos espiritualmente en las condiciones de quien con todo su derecho propone, exige o reclama. Porque es a partir del entendimiento de las situaciones y de su complejidad que podemos construir los espacios donde los problemas se resuelven. Y siempre, desde luego, vinculados a la razón amorosa que es la verdadera clave de nuestro esfuerzo.
Les digo a mis equipos que tratemos de desmontar revolucionariamente la relación paternalista. Porque el paternalismo, entre otros efectos negativos, tiene el de debilitar el carácter del colectivo.
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