Publicado hoy en mi columna de el Correo del Orinoco
Desde la izquierda
CINCO FECHAS DEL ALMA COLECTIVA
En el relativamente corto tiempo de una generación, el pueblo venezolano enriqueció con cinco fechas de altísima significación su patrimonio histórico.
Son, sin ninguna duda, las del 27 de febrero de 1989, 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992, 6 de diciembre de 1998 y 13 de abril de 2002.
El 27 de febrero es el día de la indignación popular, de la revuelta, como algo más allá de un gesto de protesta convertido en clamor para ser oído en todas partes, para alcanzar todos los ámbitos sociales y llenar cada uno de los espacios de la ciudad. Ante ese gran grito popular, ferozmente reprimido a sangre y fuego, nadie pudo hacerse el sordo nunca más. Salió el pueblo a la calle y la hizo suya para siempre.
El 4 de febrero fue la primera respuesta organizada a ese clamor popular que se había expresado tres años antes, pero que venía de siglos de opresión y de injusticia. El 4 de febrero es la fecha del compromiso, de la valentía, de la decisión de cambiar radicalmente la historia que fue asumida por un grupo de jóvenes militares y algunos civiles. Fue un día de gloria y dignidad.
El 27 de noviembre es la fecha del canto a la firmeza, a la perseverancia, a la voluntad de no doblegarse, con el convencimiento de que toda derrota del pueblo es pasajera, porque la causa de los pobres del mundo no puede consentir tregua alguna, ni darse por vencida jamás.
El 6 de diciembre, tiene un valor muy especial. Es el día en que el pueblo supo desanudar con sabiduría la trampa electoral, ese viciado ritual entretejido y bien amarrado por el puntofijismo que parecía una condena perpetua para las mayorías. Ese día se afirma y consolida en la voluntad popular el liderazgo del comandante Hugo Chávez como líder de un proceso de cambio revolucionario que no ha de detenerse hasta conseguir sus objetivos.
Y el 13 de abril, nuestro 13 de abril siempre presente, es el día de la gran fuerza de las multitudes, del poder ejercido por el pueblo contra quienes pretendan detener la marcha de la Revolución. Es el día de las lecciones que no deben ser olvidadas.
Ahora que se cumplen veinte años del 4 de febrero, es bueno reflexionar sobre el significado de cada una de estas fechas que forman parte de una sola secuencia histórica de emancipación.
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