(Publicado hoy en mi columna semanal del Correo del Orinoco)
Desde la Izquierda
FIDEL Y SUS REFLEXIONES
Cuando Fidel entra en la Habana yo tengo apenas 15 años.
Los 53 restantes de mi vida, de ahí en adelante, están fuertemente marcados por la historia de la Revolución Cubana.
Y, de una manera especial, por el ejemplo y la palabra de Fidel Castro.
Su compromiso absoluto con una visión de humanidad fue para mi, y sigue siendo hasta el sol de hoy, la referencia más importante en el universo de la política.
Aun en la distancia que viene dada por las circunstancias de tiempo y espacio, Fidel ha sido para mí un jefe y un maestro a lo largo de la vida.
No importa que nos hayamos conocido o no personalmente. Lo que realmente cuenta es lo que ha influido en el pensamiento y en la conducta con los que intento enfrentarme a la injusticia para transformar la realidad.
Como muchos, he estado siempre pendiente de sus acciones y sus discursos, particularmente de aquellos que vieron la luz en los momentos de crisis.
Como muchos, admiro su temple, su constancia y su asombrosa voluntad para resistir e intentar avanzar cuando todo parece desplomarse. Y, por supuesto, su inteligencia que se apoya sin duda en una curiosidad infinita y en ese gran conocimiento del mundo que ha ido cultivado con esmero.
Digo estas cosas, porque no puedo sino agradecerle a Fidel que siga estando allí, en la primera línea de combate, con la palabra escrita como su arma de este momento.
Pues si algún día tuvo que empuñar un fusil materialmente contra el enemigo en el Moncada, en la Sierra Maestra, o en Girón, ahora le toca hacerlo con ideas, con argumentos, con reflexiones personales que van dibujando con mucha precisión el trasfondo de los absurdos dramas de nuestra época.
Cada vez que Cubadebate publica alguna de las reflexiones de Fidel, todos nosotros amanecemos más sabios.
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