domingo 31 de julio de 2011

PALABRAS A LOS POBLADORES / 31.07.11


(publicado el sábado en Todosadentro)


La Poesía de la Ciudad


Palabras a los Pobladores


En días pasados, junto a los ministros Ricardo Molina e Isis Ochoa, tuve la oportunidad de improvisar unas cortas palabras dirigidas a los delegados del Movimiento de Pobladores de Venezuela y América Latina. Fue con motivo del acto que se realizó en el Teatro Teresa Carreño.

Pero debo decir que si mis palabras fueron ciertamente improvisadas, no lo fueron las ideas que allí expuse. Son ideas trabajadas por muchos de nosotros desde hace largo tiempo.

Aunque no recuerdo con precisión matemática lo que dije en esos momentos, quiero dejar aquí anotado lo que pudiera ser un resumen. Son cinco ideas básicas.

Una: No puede existir una transformación revolucionaria del hábitat sin que los movimientos sociales se encuentren directamente involucrados. Cualquier otra posibilidad es inimaginable. Intentar una transformación sin el pueblo sería necio e inútil. Y cuando digo que los movimientos sociales deben estar involucrados, no me refiero a que puedan manejar información y a que sean objeto de consulta. No es eso. O al menos eso no es todo. Me refiero a la cuestión de fondo. A que logren apoderarse de la capacidad de reflexión en colectivo. Y a que puedan participar protagónicamente en la toma de decisiones.

Dos: Es necesario adentrarse en procesos de planificación que vayan a contrapelo del orden burgués heredado. En el caso de la planificación del hábitat debemos ir inventando unos modelos que respondan a la idea de un urbanismo subversivo. ¿Cuáles son esos modelos? No hay una formula preestablecida. Hay que producirla en cada caso.

Tres: Los movimientos sociales que buscar incidir físicamente en la ciudad, deben aprender a sortear la peligrosa trampa de las escalas, para ser capaces de manejarse a la vez en todas ellas. Anoto de manera particular el riesgo de que el trabajo en la escala vecinal o sectorial refuerce una actitud defensiva, egoísta, ajena a la totalidad del problema, si no va acompañado de una comprensión integral de la ciudad y de un consecuente compromiso con ella. La unidad territorial de lucha profunda, para los grandes cambios, no es el vecindario, sino la ciudad.

Cuatro: La actuación de los movimientos sociales en resistencia no puede ser exactamente igual a la actuación de los movimientos constituidos en gobierno popular. Son dos tiempos, dos escenarios distintos. A los efectos de transformación del hábitat, nuevas formas de actuación del pueblo en revolución, más abarcadoras, más ambiciosas y más estructuradas, deben ser concebidas y puestas en práctica.

Cinco: La lucha por la vivienda y el tema de la autogestión deben ser colocadas al servicio de la transformación revolucionaria, emancipadora, de la ciudad. Si no se hiciera así, se estarían perdiendo oportunidades históricas y ello sería altamente irresponsable. Porque el problema de la vivienda, el de la ciudad, el de la ciudadanía y el de la construcción del socialismo van inexorablemente juntos. No existe forma de trabajarlos por separado.

viernes 29 de julio de 2011

LUIS FELIPE COMENDADOR / 29.07.11


Es una historia curiosa.

Hace más de un año mi hijo Esteban, navegando un día por internet, encontró en el blog de un intelectual y artista español una entrada que decía “homenaje a farruco Sesto” y en la que aparecían unos dibujos bien interesantes, a color, que de alguna manera recordaban los míos, pero que eran mucho mejores. El nombre del blog era: http://diariodeunsavonarola.blogspot.com/

Me pareció divertido, pero en ese momento no tuve idea de cómo mis dibujos habían llegado hasta ese lugar.

Tiempo más tarde se descifró el enigma.

Un arquitecto español, de Salamanca, llamado José Luis Rodríguez Antúnez, viajero frecuente a Venezuela, vio en la Librería del Sur del aeropuerto mi libro “Dibujos con la cabeza en otra parte” y decidió llevárselo de regalo a su amigo Luis Felipe Comendador, que vive en Béjar, Salamanca, si no me equivoco.

De él eran aquel blog y aquellos dibujos.

Todo esto lo supe después cuando Antúnez me contacto un día en Venezuela y me trajo un hermoso dibujo a color de Luis Felipe y unos cuantos libros, entre ellos, una novela, también suya, titulada “Que yo no soy normal” y otro de aforismos, imaginativos e inteligentes. (Apotegmas, le dice el prologuista. Elijo uno de ellos, como muestra: “entender redime”, donde con dos palabras resume todo un discurso que de alguna manera se conecta con la frase de Martí: “ser cultos para ser libres”)

¿Qué podía hacer yo? Me pareció bien enviarle un dibujo mío de vuelta. De modo que una mañana tempranito, llegando a la oficina, saque una fotocopia muy reducida del dibujo de Luis Felipe Comendador y le añadí unos trazos rápidos, sin pensarlo, a lo que saliera. De esa manera hice dos, uno para él y otro para el amigo José Luis Rodríguez. Todo el proceso no me llevó más de veinte minutos. Pero así son las cosas. No tenía ni siquiera una carpeta decente para acomodarlos y los puse dentro de una de esas horribles y burocráticas carpetas marrones de archivo.

No estuve cuando el arquitecto José Luis pasó a recogerlos.

Hace unos días, Comendador puso una nueva entrada en su blog titulada: “Tengo un dibujo de Farruco Sesto, ¡Qué pasada!”

La nota se puede encontrar en: http://diariodeunsavonarola.blogspot.com/2011/07/tengo-un-dibujo-original-de-farruco.html

Si la consultan podrán ustedes disfrutar de los dibujos de Luis Felipe Comendador.

Vaya desde aquí para él mi agradecimiento por sus generosas palabras, no sin aclararle que no soy ministro de vivienda. Pero ese es un detalle menor.

REAFIRMÁNDONOS EN LA UNIDAD / 29.07.11

(Publicado el jueves pasado en el Correo del Orinoco)


Desde la izquierda


Reafirmándonos en la unidad


La unidad no nos viene dada, sino que se construye. Lo hacemos a partir de grandes propósitos comunes. Trazamos líneas conjuntas para el camino en que coincidimos. Emprendemos tareas donde cada uno, necesitando

del trabajo del otro, va a poner su parte. Nos identificamos como una sola fuerza frente al adversario. Somos muchos y somos diversos, es verdad, pero nos constituimos como una sola fuerza espiritual. No es algo natural, hay que decirlo, sino producto de la voluntad. Muchos de nosotros que, en un pasado no tan lejano, transitamos distintas experiencias para llegar hasta aquí, hoy nos sabemos unidos, nos sentimos hermanos, nos reconocemos como camaradas. Y lo más importante es que eso lo hacemos con el pueblo y para el pueblo. ¡Somos del equipo de Chávez! ¡Somos bolivarianos! Y esto jamás había ocurrido de esta manera. Tengo que dar fe, y quiero dejarlo por escrito en esta nota, que a lo largo de mis cuarenta y tantos años de lucha política, en ningún momento del pasado se alcanzó una unidad tan fuerte, tan palpable, como la que ahora tenemos. Todo lo contrario. Los revolucionarios, y lo digo sin ingenuidad y sabiendo lo que digo, hemos aprendido muchas cosas en el ejercicio del poder, con sus contradicciones incluidas. Y justamente, a partir de ese aprendizaje, hoy hay una sabiduría en estos temas que antes no la había. Supongo que es una cuestión de madurez. Estos años de Gobierno Bolivariano no han pasado en vano. ¡Vean este partido, el PSUV! ¿No está en su mejor momento? ¡Cada vez va tomando mayor conciencia de su responsabilidad histórica! ¡Vean al equipo de Alto Gobierno! ¿Cuándo se había visto tanta coordinación para avanzar en los compromisos compartidos? ¡Vean al Poder Popular! ¿No es cierto que ya se está convirtiendo en una verdadera fuerza transformadora? Ah, humildemente creo que esto no tiene vuelta atrás. Los que tenían que irse ya se fueron. Unidos como estamos y con Chávez al frente por muchos años todavía, estoy seguro de que este proceso revolucionario llegó para quedarse.

Caracas.

miércoles 27 de julio de 2011

EL NACIMIENTO DE UN PARQUE / 27.07.11



La poesía de la ciudad

(Publicado en Todosadentro el pasado sábado)

NACIMIENTO DE UN PARQUE

Hay decisiones que son trascendentales en la vida de una ciudad.

Una de ellas la acaba de tomar el Presidente Chávez en relación a Caracas, cuando en días pasados anunció la creación del Parque Bolívar en los terrenos de la actual Base Aérea Francisco de Miranda, la Carlota.

Creo que es una extraordinaria y justa decisión esperada de hace mucho tiempo.

El Presidente la ha tomado con base a un plan que le ha presentado el Ministerio del Poder Popular de Ciencia y Tecnología, en acuerdo con la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, OPPPE.

Nace pues el Parque Bolívar como un hermano del Parque Miranda.

Una autopista los separa. Y más de medio siglo.

Ninguna de esas distancias es problema porque ambos van a funcionar en solución de continuidad.

Pues hay la idea de entrelazarlos.

Entre ellos se va a construir un vínculo estructural de unos ciento cincuenta metros de ancho, que soporte una cobertura vegetal de grama y pequeños arbustos, de tal manera que el visitante no sienta dramáticamente el paso de uno al otro de los dos Parques.

Cualquiera sea la dirección que tomemos, de norte a sur o viceversa, tendremos la sensación de no haber abandonado el ambiente natural de parque en ningún momento.

Así las sesenta y cuatro hectáreas del antiguo Parque del Este se van a ver acompañadas por las ciento cinco que aportan los terrenos de la Carlota. La suma no es exacta, pues a eso hay que añadirle el territorio que se gana al cruzar la autopista. Así que la suma total debe andar por las ciento setenta y tres hectáreas o algo así.

No es poca cosa.

Para darnos una idea, anotaremos que el enorme Central Park de la ciudad de Nueva York tiene unas 322 hectáreas. Que el gran Parque Ibirapuera de Sao Paulo, en Brasil, tiene unas 157. Y que la Villette, en Paris, unas 55 hectáreas.

De tal manera que la suma de nuestros dos parques, Bolívar y Miranda, va a significar un hito de muchísima importancia en la ciudad.

Algunas preguntas surgen de inmediato.

Una de ellas es: ¿Qué va a pasar con las instalaciones militares que hoy conforman la Base Aérea?. Ya el Presidente Chávez anunció que las nuevas edificaciones para el Comando de la Aviación Militar Bolivariana se van a comenzar a construir de una vez en Fuerte Tiuna. ¡Problema resuelto!

Otra pregunta surge referida al destino de la pista. La respuesta también es clara. La pista deja de funcionar como tal. Y otros usos se le van a dar a su gran superficie que atraviesa el Parque longitudinalmente. Usos como estacionamientos o áreas de canchas deportivas. El Plan Maestro la integra perfectamente. Hay que decir que, sin embargo, se mantiene como pista de reserva para el caso de que se presente una situación de gran emergencia en Caracas. Ojalá que esto no suceda, tal vez nunca suceda, pero sabemos que en caso de una catástrofe natural, tendremos allí una pista que puede ser usada para la movilización aérea.

La otra pregunta importante que puede surgir es la referida a la naturaleza del Parque Bolívar. ¿Está verdaderamente concebido como tal?

La respuesta también es clara: si, desde luego, no debemos tener ninguna duda. Es un auténtico Parque. En él tendrán protagonismo principal las grandes extensiones de áreas verdes, los espacios de agua y los miles de árboles que serán sembrados.

Como casi todos los grandes parques de este tipo, incorporará una serie de edificaciones que reforzarán el uso cultural y recreativo. Entre ellas, tal vez la más importantes, sean la de un recinto ferial que Caracas necesita, así como un Centro de Convenciones. Además de que contará con una estación de metro con un terminal intermodal en la superficie.

Pero el Presidente Chávez no se limitó a hacer el anuncio del nacimiento del Parque. Al día siguiente aprobó unos primeros recursos de cien millones para la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, destinados iniciar los trabajos.

Ha nacido, pues, el Parque Bolívar.

Comenzamos de una vez. ¡En la demora está el peligro!

sábado 23 de julio de 2011

CON GUSTAVO PEREIRA / 23.07.11


(Publicado el jueves pasado en Todosadentro)


Desde la Izquierda


CON GUSTAVO PEREIRA


Es terca la poesía. En verdad. Ella persiste en continuar siendo, en seguir existiendo, a pesar de que las razones del mundo nos cuentan de su inutilidad.

La propia vida tiende a desconocerla pero ella, porfiadamente, se reproduce y anida en los rincones más alejados, en las orillitas de la realidad, aunque sea respirando, sobreviviendo, a contramano.


Animal en extinción, no termina de desaparecer. Tal vez nunca lo haga. ¡Quien sabe!


Porque bien mirado, en un mundo donde todo es mercancía, ¿cómo sostener y justificar una actividad por la que nadie pagaría un denario, un maravedí, un rublo, una libra, un franco, una peseta, un peso, un yuan, un bolívar?

Solo la obstinación de algunos poetas y unos cuantos lectores, mantiene la llamita encendida.


Si quieren verlo con un ejemplo concreto, basta comparar la resonancia mediática de dos premios gemelos y en todo similares: el Rómulo Gallegos, de novela, y el Víctor Valera Mora, de poesía. Ah! Pero hay entre ellos una diferencia. ¡Y qué diferencia! Tras el primero se mueven los intereses del mundo editorial, incluso en un nivel internacional. Al fin y al cabo, la novela si paga, como el crimen, pues la podemos negociar, es decir, convertir en negocio, traficar con sus derechos, hacer de ella un asunto de rentabilidades. Por lo cual va a adquirir una resonancia mayor en los medios. Los intereses se entretejen con la información e influyen en la noticia.


El segundo, el de poesía, pasa bastante por debajo de la puerta. ¿No es cierto?

¿Y saben por qué? Por lo dicho: ¿Quién va a pagar por un poema, quien va a venderlo, quien va a comprarlo? Es decir: ¿Para qué sirve?


¡Ah, la poesía! ¡Ah, Gustavo Pereira! Mi querido poeta: hacedor de inútiles versos, ¡que buena vaina te han echado! Te dieron un premio que nos emociona, que nos hace felices, que nos justifica en nuestra labor de conjurados de la palabra, que hacemos nuestro cada uno de tus amigos como si fuéramos tú mismo, como si recibiéramos contigo ese galardón al amor desinteresado.


Contigo saboreamos hoy el merecido sabor de la persistencia en una milenaria manía de enhebrar palabras que queman, o que alivian, pero que de nada valen a la hora de los inventarios.

domingo 17 de julio de 2011

HUGO CHÁVEZ Y LA GRAN MISIÓN / 17.07.11


(publicado ayer en Todosadentro)

La poesía de la ciudad

HUGO CHÁVEZ Y LA GRAN MISIÓN

9 de Julio de 2011

@chavezcandanga: “Qué gran despliegue el de la Gran Misión Vivienda Venezuela! Pa”lante es que vamos! Al Vivir Viviendo! Viviremos y Venceremos!!”


10 de Julio de 201

@chavezcandanga: Bendito el día aquel en que se nos ocurrió lanzar la GranMisiónViviendaVenezuela! JusticiaSocial! Esta es la más grande RazónDeMiVida!!”


De Chávez hemos aprendido mucho todos.

Bien sea que lo veamos como el líder de un proceso radical de cambio, como Jefe de Estado, o como el amigo querido de quienes lo hemos conocido de cerca, no podemos (me parece, al menos yo no puedo) dejar de verlo además como un maestro de vida. Es más: como un gran maestro, del que todavía nos queda mucho por aprender.

Porque en esta Revolución de los afectos que vivimos, en la vorágine de los cambios profundos, de las fuertes tomas de decisiones, de los planteamientos estratégicos y tácticos, y de las luchas y contradicciones en que estamos sumergidos, ese maestro que es Chávez no permite nunca que perdamos de vista que el sentido de todo esto es darle concreción real al tema del amor al otro, al débil, al que lo necesita.

Un tema muy cristiano, por cierto, pero que trasciende a una creencia. Fue Martí quien dijo: patria es humanidad. Esa fue tal vez la mejor manera de decirlo.

Quien esto escribe, estudió diez años en un colegio religioso. Toda la niñez y la adolescencia. Misa temprana cada día de esos diez años. Ustedes se pueden imaginar la cantidad de miles de horas que aquellos jesuitas dedicaron a inculcarnos una moral de vida basada en el amor al prójimo.

Llegué a ese punto, ciertamente, pero no fue a través de aquellas prédicas. Porque a la larga, consideradas en la distancia, me parece que no había en ellas sino retórica superficial. Como un ropaje vacío sin carne adentro. Metafísica deslastrada de la realidad. Trabajo con los recuerdos ya lejanos de aquella época, los observo con lupa, y no encuentro en ellos ninguna manifestación real, comprometida a fondo, de amor solidario. Al menos, no soy capaz de verla.

Fue de la propia vida de donde pude alcanzar la mirada esencial que me trajo a la revolución. Del contacto con las injusticias de una sociedad que, en algunos aspectos, es particularmente cruel e hipócrita. Pues fue más tarde, pero no mucho más tarde, como a los diecinueve años, y ya en otras circunstancias de vida, cuando comencé a conectarme con las luchas sociales. El tiempo me llevó luego a militar en organizaciones políticas definidas. Son ya treinta y ocho años de militancia continuada en La Causa R, luego en PPT y, de allí al PSUV desde su lanzamiento como partido de la revolución bolivariana.

En ese camino, con cientos de compañeros, nos fuimos enseñando unos a otros, unos de otros aprendiendo, en las tareas compartidas. De alguna manera, todos fuimos maestros y discípulos. Guardo en mi corazón la presencia imborrable de Alfredo Maneiro, el mejor de ellos, amigo y guía durante años importantes.

Trabajo también ahora con el recuerdo de algunos que entonces fueron no sólo camaradas sino jefes, y ahora comulgan con la oposición. Sus enseñanzas demostraron ser vanas. Me pregunto: si no era el amor lo que los impulsaba ¿qué lo hacía? Es extraño. Desde un punto de vista de lo humano, es difícil explicarse ciertas cosas.

Otros siguen ahí con nosotros, continuando en la lucha. Martí lo dijo también: “Con los pobres de la tierra, quiero yo mi suerte echar”. De tal manera que seguimos avanzando.

Pero fue en Chávez, de un modo muy especial, donde encontré esa conexión cotidiana, sorprendente, entre la teoría y la práctica. No sólo en lo grande, sino en lo pequeño. No sólo en los sueños de futuro, sino en las conexiones anímicas de lo inmediato.

El compromiso de Hugo con los demás es de una autenticidad que casi duele. No pareciera natural, de tan intenso. Lección de vida, como dije.

Un día en el Palacio de Miraflores, durante las intensas vaguadas de noviembre pasado, conversando por los pasillos del patio central, me señaló algunos lugares: “aquí y aquí, voy a meter a las familias refugiadas, ¿no te parece? ¿Para que sirven estos espacios? ¿Van a ser sólo para la burocracia de Palacio, cuando tantas familias no tienen donde refugiarse?. No. No puede ser así. Si llegara a ser necesario, ubicaremos algunas familias en el salón del propio Consejo de Ministros, aunque nosotros tengamos que reunirnos bajo una mata” Horas después, dio las instrucciones que todos conocemos.

Supongo que por esos días comenzó a darle vueltas a la idea de la Gran Misión Vivienda Venezuela que lanzó poco más tarde.

Escribo estas notas para expresar mi convencimiento de que esa política de estado no surge por casualidad. Que es el resultado de muchas horas de reflexión por parte de Chávez y su equipo sobre los aciertos y errores en la tarea de responderle a nuestro pueblo. Es un producto, ciertamente, que nace de la experiencia y el conocimiento acumulados en estos años. Pero, sobre todo, es una consecuencia de la razón de ser de esta revolución. El compromiso con los pobres, con los desheredados, con los explotados del mundo.

Y por eso va a tener éxito. Porque no es un operativo más. Porque es una explosión de voluntades. Un universo de amor humano convertido en política de estado.

La oposición, esta oposición escuálida que no entiende nada, se equivoca enormemente cuando juzga a la Gran Misión despectivamente, llegando desde el recelo hasta la burla.

No alcanza a comprender que está Gran Misión Vivienda Venezuela, más allá de los errores pasajeros que seguramente cometeremos, llegó para quedarse y no conocerá el fracaso.

Entre otras cosas, porque está extraordinariamente bien planteada y dirigida por el propio Presidente Chávez.

viernes 15 de julio de 2011

UNA MIRADA A LA VIEJA EUROPA / 15.07.11

(Publicado ayer en el Correo del Orinoco)


Desde la Izquierda

UNA MIRADA A LA VIEJA EUROPA

Alguna vez, muy atrás en el tiempo, los partidos europeos de izquierda pudieron ser una referencia.

Hoy no tienen aliento, ni sueño alguno reconocible que valga la pena.

¿Por qué?

Porque fueron espiritualmente, ideológicamente, domesticados por el enemigo. Así lo pienso.

¡Es curioso! Aprendieron a ver el mundo a través de los lentes de sol que el propio capitalismo les obsequió. Y les pareció bien. Están satisfechos con lo que son: la culta izquierda de una Europa culta.

Pongo nada más dos ejemplos.

El primero, referido al propio concepto de revolución. En Europa la izquierda organizada hace tiempo que abandonó esa idea. Le da grima o algo parecido. Le parece que una revolución no es pertinente en la Europa civilizada. Que ella es propia de los paises atrasados, tercermundistas, subdesarrollados, como Venezuela, Bolivia o Ecuador. Jamás de un continente que es referencia de “progreso”.

Y digo yo, que con la renuncia a la idea de revolución vino aparejada una pérdida absoluta de la vocación de poder. Lo cual, a su vez, influyó en el ánimo del pueblo elector. Pues ¿quién se va a inclinar por aquel que no quiere verdaderamente gobernar, sino hacer de comparsa crítica?

Me pregunto: ¡Cómo se puede transformar el mundo sino es desde una ruptura radical de las cadenas que lo oprimen?

El otro ejemplo es el referido a la pertinencia de los liderazgos. En estas tierras nuestras sabemos que es un muy difícil, si no imposible, adentrarse en un proceso de cambios profundos, si no es a través de un liderazgo que logre entusiasmar a las multitudes y garantizar la unidad del pueblo.

Pero en la europa civilizada, el capitalismo logró irle inculcando a la misma izquierda la idea de que los líderes son anacrónicos especímenes del pasado, personajes mesiánicos de los cuales hay que cuidarse. Es decir que, cuando menos, son innecesarios.

De allí que no hacen ningún esfuerzo por encontrarlos, por producirlos, por reconocerlos. ¿Líderes, dicen? No, por favor, no los necesitamos.

Con esas exquisiteces y remilgos, mal le van las cosas a la izquierda europea.

¡Vamos a ver que ofrece el movimiento de los indignados! En él, sí, parece haber un cierto aroma revolucionario. Ojalá no se diluya en la autocomplacencia y logre clarificar sus objetivos.


martes 12 de julio de 2011

ESPACIOS PARA LA CIUDAD DE TODOS / 12.07.11


Fotos de Ubaldo Zabala, para Todosadentro

(Publicado el sábado en Todosadentro)


La ciudad de todos va recuperando sus espacios.

Esta ciudad, nuestra ciudad, de manera muy intensa en los últimos años, ha venido trabajando particularmente bien el tema de los lugares públicos , con todo lo que ello implica. Es digno de ver y disfrutar, no sólo lo que se ha logrado en términos concretos, en el hecho real de la transformación urbana, con espacios que se habían perdido y hoy fueron recuperados, sino también lo que se ha prefigurado a través de nuevos proyectos.

¿Quién lo duda? El Centro de Caracas ha venido mejorando día a día, mediante el abordaje persistente y cuidadoso de los problemas que habían venido presentándose a causa del abandono constante por parte de los gobiernos locales, con algunas honrosas excepciones, a lo largo de mucho, mucho tiempo.

En los últimos años, las cosas han cambiado. Es evidente para cualquiera de nosotros, vecino o visitante.

Hoy día los ciudadanos alegran su ánimo mientras pasean por el Centro Histórico, corazón espiritual de la República, al observar la buena restauración de sus edificios históricos más emblemáticos y de sus paseos y plazas. Toman nota de los esfuerzos que se hacen para darle calidad a su mobiliario urbano. Y se complacen también con la puesta en valor de todas las edificaciones, mediante la regulación de la propaganda, la rehabilitación de sus fachadas y la recuperación de la dignidad formal que, en muchos casos, alguna vez tuvieron.

Pero no sólo es el Centro. Otras partes o piezas de la ciudad van siendo tocadas por esta ola renovadora.

He allí el bulevar del Cementerio, de más de doce cuadras de largo. Yo estuve en su inauguración, y había que ver el regocijo de las multitudes.

Igual ocurrió más recientemente con el rescate de Sabana Grande. No sólo se retomó la idea perdida del paseo liberado, sino que la operación abrió paso a lo que podríamos denominar sin duda la mejor época del bulevar.

Obras de Arte, obras de ingenio para el juego de los niños, bancos, techos textiles de muy contemporáneo diseño, flores, limpieza de fachadas, unificación del nivel de los pavimentos ¿Qué más se puede pedir? Es una obra maravillosa.

El día cinco de julio asistimos a la resurrección de la Plaza Diego Ibarra. Una multitud lo disfrutó. Había personas en ella que ni siquiera se acordaban de que en esos espacios alguna vez existió una plaza.

Pero estas son nada más algunas de las acciones. Vienen otras.

Ejes peatonales de gran importancia irán cruzando la ciudad de un lado a otro.

Piensen nada más en esto: imagínense que comienzan a caminar desde El Calvario, hoy recuperado. Bajan por las escalinatas y acceden de una vez a la Plaza O'Leary. De allí siguen por la Plaza Caracas. No habrá mucha dificultad en diseñar un dispositivo de enlace que los lleve directamente hasta la Diego Ibarra, situada a muy pocos metros. En todo caso, la conexión ya existe a través de los espacios públicos del sótano del Centro Simón Bolívar, justo por donde está el mural de Cesar Rengifo. De la Diego Ibarra penetraremos directamente al grande y alargado patio central del inacabado Palacio de Justicia, bajo una bóveda que todavía espera por terminarse. Y de allí, inmediatamente a la inmensa Plaza de la Revolución que en un futuro no tan lejano ocupará la Hoyada. Nos vamos por el renovado Paseo Vargas, lleno de vida, descansamos un rato en la Plaza de la Galería de Arte Nacional, de dos hectáreas, mitad plaza, mitad parque, hoy en construcción y desembocamos a través del conjunto de los Museos en el parque Los Caobos. Pudiéramos seguir caminando, pasar por Plaza Venezuela y llegar hasta Chacaíto, a través de Sabana Grande. Pero también pudiéramos desviarnos, cruzar con un ancho puente hasta al Jardín Botánico, atravesar disfrutando a plenitud los espacios patrimoniales de la Universidad Central, salir por las Tres Gracias y luego seguir los tres kilómetros y medio del sistema de la nacionalidad. ¿Se dan cuenta? ¡Todo ello paseando!

¡Qué tremendo circuito!

No es el único posible. Es sólo un ejemplo. Muchos otros ejes peatonales pueden cruzar la ciudad en todas direcciones. Pero otro día se los enumero y describo. Mientras, intenten ustedes ir poniendo en vuelo la imaginación.

Entre tanto, vaya nuestro agradecimiento a la Alcaldía de Libertador, a la Jefatura de Gobierno del Distrito Capital, al Metro de Caracas, a PDVSA la Estancia, al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a la OPPPE y a todas aquellas instituciones involucradas en estos planes y que de manera tan eficaz interpretan las instrucciones del Presidente Chávez para que, en la construcción del socialismo, transformemos a Caracas, convirtiéndola en una ciudad para el Buen Vivir.

viernes 8 de julio de 2011

LA MALDAD DE LAS BUENAS GENTES / 08.07.11

LA MALDAD DE LAS BUENAS GENTES


La vida nos enseñó que las cosas no son tan claras como nos las enseñaron en la niñez.

Hay muchas sombras y penumbras en medio del paisaje.

El tema de la bondad, por ejemplo, junto al de su contraparte la maldad, es confuso y ambiguo.

Pues el alma de los hombres es jodidamente complicada.

En mi rebeldía profunda contra el mundo heredado, desde hace años he venido intentando despejar en mi entendimiento esas sombras que lo enturbian y desatar los nudos espirituales que lo amarran.

Pero no es fácil.

En esa disposición de ánimo, uno de los temas que me ha interesado mucho es el de la maldad de las buenas gentes. Es una constante en mis reflexiones personales.

De alguna manera lo toqué tangencialmente en la novela La Clase, aunque no avancé mucho en ello. Lo anoté como un mero apunte.

¡Y es que en estos tiempos de inauditas obsesiones y odios, impensables rupturas y patológicos desencuentros y deslealtades, a los que se entregan voluntariamente tantas buenas familias, uno no puede dejar de pensar que ese es uno de los grandes temas!

Está bien que no sepan ver lo que ocurre. Hasta cierto punto eso es comprensible. Aprender a percibir el mundo con la mirada del otro, sobre todo con la mirada del débil (¿y no es eso justamente ser cristiano?) no es tan fácil. Superar la soberbia de clase, es bien arduo, lo reconozco. Pero pasar de allí, del no saber ver, al odio desbocado y a la intolerancia más absoluta, distorsionando lo real, es algo que hay que seguir intentando descifrar.

Por eso digo que esa maldad de las buenas gentes, tan relacionada con las sociedades urbanas de los países del norte, es uno de los temas más importantes del mundo contemporáneo.

Tiene que ver con la apariencia de ética, desde luego. Tiene que ver con la simulación de un nivel de ciudadanía. Tiene que ver con la representación teatral de la tolerancia. Condiciones todas ellas apuntaladas por el imperturbable cristal de hipocresía que tiñe la imagen de aquellas sociedades y de una parte de la nuestra.

Pero, en fin…

Comento estas cosas, al acabar de leer la entrevista que un arquitecto le hace a otro y que fue publicada en Talcual.

Ambos, por años, fueron amigos míos.

Hoy la vida puso al descubierto quienes eran. Descubrió ese puntico de maldad, maldad de clase, las de las buenas gentes, que está allí latiendo, inexorablemente.

Ante el tono de la entrevista, ¿Qué puedo hacer sino asombrarme?

Aunque a estas alturas pocas cosas me asombran.

Para exorcizar a los demonios, transcribo aquí una de las preguntas que uno de ellos hace irresponsablemente y que el otro acepta con especial tranquilidad

¡Cómo si no nos conociéramos! ¡Cómo si la vida no nos hubiera enseñado nada!

Dice la pregunta: Siempre me he preguntado por qué la Plaza Bicentenario ha sido mal tratada, mal entendida, mal utilizada. Por parte del gremio fue acogida con silencio. Y hoy, un colaborador en su diseño, alto funcionario, teniendo los bolsillos llenos de dinero, mantiene el abandono. ¿Por qué ocurre eso? La segunda, compartiste buena parte de tu vida profesional con ese colaborador, Farruco Sesto. Fue tu alumno, luego empleado y al final tu socio y amigo cercano. ¿Nunca pensaste que encubría otra personalidad?

¿Qué puedo decir yo al leer semejante cosa? No se me ocurre nada sino llamarlos miserables.

jueves 7 de julio de 2011

LA CARTA INCONCLUSA / 07.07.11

(Publicado hoy en Todosadentro)
Desde la Izquierda

LA CARTA INCONCLUSA


El domingo pasado en la noche, ya tarde, comencé a escribirle una carta personal al Presidente, con la idea de hacérsela llegar hasta la Habana.

Cansado por la intensidad del ajetreo de estos días, suspendí momentáneamente su redacción para terminarla unas horas después, en la mañana del lunes que era día de fiesta.

Sin embargo ese día, tempranito, en el programa de radio donde participo los lunes a las 7 a.m. por Alba Ciudad, la noticia de la llegada del Comandante nos sorprendió y emocionó a todos nosotros. Ya la carta no era necesaria.

Transcribo lo que iba a ser una nota personal.


Querido Jefe:

Hace días que quería escribirle esta nota. Pero la verdad es que no tenía ánimo.

No sabía cómo hacerlo. Tampoco tenía claro qué decirle.

Ahora resulta que el coraje viene de allí para acá.

Usted nos da la fuerza. Nos repone el ánimo.

Yo he dicho en estos días que el pueblo le ofrece a Usted toda su fortaleza espiritual. Pero que a su vez Usted se la devuelve multiplicada.

¿De dónde sale tanta disposición a vivir, a luchar?

Sus palabras lo han dicho muy claro: de la razón amorosa.

Ella nos sostiene en este combate contra la iniquidad que nunca termina. Todo esto es un asunto de amor. Sobre ese amor, y a su servicio, se desarrollan las ideas, las explicaciones de la realidad, el entendimiento del mundo. Y a partir de ello, la disposición transformadora, revolucionaria. Pero es el amor el que lo mueve todo.

Ahora que escribo estas palabras, recuerdo una frase del Libertador en los papeles de Bucaramanga. “El gran poder está en la fuerza del amor. Sucre lo dijo”.

Allí Bolívar se está refiriendo a Manuelita. Pero el concepto sirve para todo lo humano.

Es en ese punto donde yo, que como sabe no soy creyente, me hago cristiano con Usted.

En verdad, Jesús, el dios de mis padres, el de mi niñez y juventud, era un gran revolucionario. Llegó a tocar la esencia de las cosas, con su mirada. A partir de él, todo cambió, evidentemente.

………………


Hasta aquí el inicio de una carta que ahora quedará inconclusa. No porque haya perdido su sentido, sino porque la llegada del Presidente, la convirtió en un documento innecesario.

miércoles 6 de julio de 2011

UNA FOTO DE HACE VARIAS SEMANAS/ 6.07.11


Cuando llegué al Sector de Monte Piedad en el 23 de Enero, me dieron una franela alusiva a la actividad. Tomé nota de los hogares que debía visitar acompañando a los cuartetos que iban a iniciar la verificación del registro de vivienda. Y emprendí el camino. Tarea de pueblo. Hermosa tarea.

¡Vean, nada más, a esas milicianas!

Los oposicionistas no entienden nada. No sólo es una cuestión de que están carcomidos por el odio, el racismo y el desprecio a las mayorías populares. Sino que, además, no parecen comprender nada de lo que ocurre. Creo que debemos reflexionar sobre eso, aunque solo sea para entenderlos a ellos.

Pero, en todo caso, no saben lo que se pierden.