jueves 30 de junio de 2011

CARACAS A DEBATE / 30 DE JUNIO DE 2010

(Publicado la semana pasada en Todosadentro)

Desde la Izquierda
CARACAS A DEBATE

Caracas es un buen tema para el debate.

Es uno de esos temas que encierra muchos otros en su seno.

A través de él, por ejemplo, podemos discutir sobre la sociedad urbana contemporánea, sobre la cruel segregación de clases en la capital de una nación petrolera, la cultura rentista que hasta ahora nos ha embargado, la pegajosa herencia populista, el tránsito del capitalismo al socialismo, la condición de ciudadanía en la Revolución y sobre tantas otras cosas de interés.

Incluso, digo yo, sobre asuntos tales como los diversos conceptos de ciudad, y el conjunto de sus atributos en cada caso, que no necesariamente son temas reservados a profesionales del urbanismo.

Pues son muchas las cuestiones contenidas en esa caja mágica donde habitamos.

Abrir una discusión sobre Caracas, a fondo y de verdad, es en cierta medida recoger y poner en orden numerosas reflexiones que por allí andan sueltas, porque esta ciudad es en sí misma un resumen de lo que somos, de lo que alcanzamos a ser, tanto en las virtudes como en los defectos, en las conquistas como en las carencias. Es el lugar emblemático de nuestros procesos históricos, que en todas partes de esta ciudad ha dejado una huella, una señal, que se conserva materialmente en algunos casos, y de manera intangible en muchos otros, formando parte del alma colectiva.

Y así mismo es Caracas, desde luego, no un tema únicamente para los caraqueños, sino para todos y todas quienes conformamos esta patria. Ello es así, porque las reflexiones y el cruce de ideas que en el debate puedan manifestarse, van a afectar seguramente las visiones urbanas que tenemos en cada caso, a lo largo de nuestra geografía urbana y cultural.

No dejemos que este tema pase por debajo de la mesa.

Desde hace generaciones estamos en mora con esta discusión que, hoy día, ya comienza a hacerse impostergable.

sábado 25 de junio de 2011

TRES EXPOSICIONES, MÁS UNA / 25.06.11



(Publicado hoy en Todosadentro)

TRES EXPOSICIONES, MÁS UNA

Seguramente ustedes han oído hablar de la novela de Alejandro Dumas, los tres mosqueteros, que en realidad eran cuatro. Si mal no recuerdo sus nombres eran Athos, Phortos y Aramís. El cuarto se llamaba D’Artagnán.

Bueno, pues esto es como esa famosa novela, pero en vez de a espadachines, nos vamos a referir a tres grandes exposiciones.

Son tres, que vienen siendo cuatro. Me explico.

En noviembre se va a inaugurar la sede del Museo de Arquitectura, que es uno de los nuevos museos que está creando el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Lo dirige Juan Pedro Posani y está localizado en la Avenida Bolívar, justo a la altura del Nuevo Circo.

Es una edificación muy particular e interesante que llama la atención y que, seguramente, en la medida en que su imagen se vaya perfilando será motivo de comentarios.

Pues bien la apertura del Musarq (que esas son sus siglas) tendrá lugar con una exposición sobre la Gran Misión Vivienda Venezuela. Es la oportunidad para que este naciente museo especializado en los temas de la arquitectura y la ciudad, convierta en un hecho comunicacional en términos expositivos, un asunto tan trascendental como lo es esta gran política de estado sobre vivienda.

No es poca cosa la monumental tarea que ha asumido el gobierno bolivariano bajo el mando del Comandante Chávez.

No tenemos duda de que esta muestra del Musarq va a ser extraordinariamente interesante.

Además de esa exposición se está proponiendo una segunda que recoja, gráficamente, un conjunto de actuaciones arquitectónicas ya ejecutadas o en proceso de realización en el Distrito Capital.

Son notables, por ejemplo, las labores que vienen realizando la Alcaldía Bolivariana del Municipio Libertador, el Gobierno del Distrito Capital, PDVSA y la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, además de otras instituciones. En esa muestra deberían exponerse, por ejemplo, los trabajos en el Centro de Caracas, en Plaza Venezuela, en los distintos bulevares y en el Foro Libertador, entre otras obras de impacto.

Esta exposición se inauguraría también en Noviembre, y ocuparía todos los espacios del Museo del Diseño que está igualmente situado en la Avenida Bolívar.

Una tercera exposición, así mismo ambiciosa, daría a conocer públicamente los primeros avances en términos de propuesta urbanística para la transformación de Caracas. No queremos adelantar nada todavía pero la intención es dar a conocer una síntesis de las ideas que se manejan desde el despacho del Ministro de Estado y desde la propia Oficina Presidencial de Planes y proyectos Especiales.

Se concibe como una muestra muy didáctica con planos, fotografías y maquetas, que expresarán gráficamente las nuevas formas de abordar los temas de la transformación urbana, desde la perspectiva revolucionaria que se apoya en la acción protagónica del propio pueblo.

Esta exposición se inauguraría también en noviembre en los espacios del ala antigua del Museo de Bellas Artes.

De ese modo, en un eje de menos de un kilómetro de largo tendríamos concentradas tres grandes exposiciones sobre la temática urbana, que ofrecerán un panorama sobre las intenciones y acciones de nuestra época.

Pero, ¿por qué decimos que son tres que vienen siendo cuatro? Pues porque estamos proponiendo una cuarta gran muestra complementaria que ocuparía integralmente todos los espacios expositivos del Museo Alejandro Otero y que recogería las obras más representativas de arte relacionadas con nuestra querida ciudad de Caracas.

Lienzos, grabados, dibujos, esculturas, fotografías, e incluso ¿por qué no? proyectos y visiones arquitectónicas que tuvieron a Caracas como norte y que nunca llegaron a ejecutarse.

Es, por supuesto una idea. Ya está conversada con el Ministro Pedro Calzadilla y con las autoridades de la Fundación Museos Nacionales.

El dispositivo para hacerla posible está en marcha.

Depende de nosotros que, en apenas cinco meses, logremos concretar su realización.

martes 21 de junio de 2011

¡CIEN AÑOS! / 21.06.11



Hace unos días, exactamente el 6 de junio, María del Rosario Novás Viñas hubiera cumplido cien años.

Son muchas las veces que la recuerdo.

Incluso en ocasiones, como suele suceder, me acompaña en los sueños.

Pues le debo unas cuantas cosas importantes, entre ellas la vida.

Mi mamá era maestra.

Una vez graduada, y muy jovencita, comenzó atendiendo una escuela de niñas en Cabral, una barriada obrera de la ciudad de Vigo.

Creo que la fotografía corresponde a esa época.

Estamos hablando del inicio de la década de los treinta en el siglo pasado.

¿Que edad debía tener entonces, el día en que se tomó la foto? No lo sé con precisión. Tal vez veinte o veintiún años.

Lo cierto es que hay que fijarse un poco para distinguirla.

Parece una niña más entre sus alumnas.

lunes 20 de junio de 2011

LA OCUPACIÓN DE UN TERRENO / 20.06.11

(Publicado el sábado en Todosadentro)


LA OCUPACIÓN DE UN TERRENO

La Caracas histórica va para los quinientos años.

Pero la otra, la que de ella emergió, esta Caracas nuestra que conocemos, disfrutamos y padecemos cada día, es una ciudad que fundamentalmente se fue desarrollando en el siglo XX.

Creció en el desorden populista.

Tomó su forma actual en la cultura rentista.

Se fue autodefiniendo, de alguna manera, aunque no lo parezca, como una ciudad petrolera.

O como una ciudad del petróleo, porque a su sombra creció.

A su aroma llegaron las multitudes.

Y con su dinero se malformó.

Nadie puso interés real alguno en su planificación, salvo el que pudo haber en ocasionales ejercicios académicos que de poco han servido.

Fue pasto de la improvisación más voraz ( si es que esa frase le dice algo a alguien) al servicio de la fiebre inmobiliaria.

Todo lo cual nos condujo hasta aquí, hasta donde estamos.

A esta Capital de las segregaciones.

(o, por mejor decirlo, de las segregaciones producidas por el capital)

Porque si hay alguna ciudad donde la división de la sociedad se muestra físicamente, geográficamente, urbanísticamente, en clases bien diferenciadas es esta, nuestra Caracas.

Ya se sabe.

Los amos del Valle en los lugares del privilegio.

Los sectores medios tratando de ubicarse como pueden, en un constante esfuerzo por escalar posiciones según su ubicación en el territorio,

Y los pobres, tal como lo ha dicho el Presidente, exilados al barranco, a la quebrada, al cerro, encaramados en el propio bordecito de la vida misma, en una terrible apuesta por la sobrevivencia.

De esa manera convivimos aquí.

De esa manera nos reconocemos unos a otros en esta complicada, aunque seguramente querida, Caracas.

Pero de pronto algo pasa.

¿Qué pasa?

Resulta que un día, en medio de todo esto, resuena un campanazo tan fuerte que nadie deja de oírlo. Todo el mundo lo oye en Caracas y fuera de ella, en el mundo entero, quiero decir, en el planeta. Ese día pasó a la historia como 27 de febrero.

Y después vinieron otros días que nos marcaron también. Algunos muy señalados. Recuerdo, por ejemplo, el 4 de febrero, el 27 de noviembre, el 13 de abril.

Días y situaciones que marcan un hito en las desesperanzas para convertirlas en esperanzas.

Esperanzas sobre las que se va sostienendo un proceso que quiere ser de cambio radical y profundo.

Un proceso que no es para nada ligero ni permite frivolidades o complacencias fatuas, porque los objetivos que se ha trazado tienen una importancia enorme, como objetivos que son de humanidad.

Un proceso político, social, económico, cultural. De transformación que, digamos, es auto transformación.

De creación intensamente revolucionaria de ciudadanía. Y que, por lo tanto, no puede dejar de tener su expresión también en la ciudad, es decir, en sus disposiciones, en sus estructuras, en su imágenes, en sus espacios.

Es la Revolución que se abre paso.

Es la Revolución que asume con seriedad el propósito de cambiar Caracas para hacerla más justa, más bella, más humana.

Entre otras razones, para darle dignidad a sus habitantes.

Este es el contexto (y sirva lo anterior como explicación oportuna) en que la Oficina que yo dirijo, la OPPPE, toma la decisión de ocupar legalmente dos terrenos contiguos, que habían sido fagocitados para usarlos como estacionamiento por un restaurant ubicado en un tercer terreno.

No es una acción puntual. Forma parte de una línea estratégica. Tiene un contenido práctico, ciertamente, para resolver el problema de la vivienda aprovechando la existencia de terrenos como estos, subutilizados. Tiene también evidentemente un contenido simbólico. Viene a decirnos que nadie es dueño de la ciudad. Que la ciudad es de todos.

sábado 18 de junio de 2011

ESTA SEMANA , 18.06.21

ESTA SEMANA

Esta semana estuvo cargada de actividades. Pero ¿cuál no?

Cito alguna de las más destacadas.

El lunes, comenzó con el programa de radio por Alba Ciudad que conduzco con Iván Padilla de 7 a 8am.

Luego, el resto de la mañana, estuve en la reunión del Órgano Superior de Vivienda que coordina Rafael Ramírez y, después de almuerzo, en una reunión con el viceministro Jorge Arreaza revisando el avance de la propuesta para la Carlota. En la tardecita la inauguración del Octavo Festival Mundial de Poesía en el Teatro Teresa Carreño.

Al día siguiente en la mañana, la Reunión del Órgano Distrital de Vivienda, con Jacqueline Faría y el resto del equipo. En la tarde videoconferencia con el equipo de de vivienda de Cojedes (¿o fue el miércoles?) Y después un Consejo de Ministros que duró como cinco horas. Miércoles y jueves me concentré intensamente en reuniones internas de los equipos que dirijo en la OPPPE, así como en el desarrollo teórico-práctico de algunos lineamientos estratégicos para Caracas. En esta intensidad de tareas uno busca desesperadamente unos minutos para encerrarse en su despacho a trabajar en silencio. De vez en cuando los encuentra. También hice el intento de asistir a la presentación de un libro de El Perro y la Rana y llegué hasta el sitio, pero tuve que retirarme por una protesta laboral.

Además visité dos veces las obras de Mausoleo para Bolívar, redacté la columna para el Correo de Caracas y escribí una página completa para Todosadentro.

Entre todas estas cosas, pasé por el servicio médico de la Biblioteca para revisarme una afección gripal.

En la noche del miércoles, de 9 a 10, había estado en el programa de radio de Nicmer Evans en Radio Nacional hablando sobre distintos temas de la ciudad. Creo que fue una buena conversación.

El viernes amanecimos saliendo a las afueras de Caracas para ver en unos grandes talleres metalúrgicos la marcha de la construcción de las piezas de acero que forman parte de la estructura interna del Mausoleo.

Al regreso, nos subimos en unas motos y pasamos revista a siete de las obras de vivienda que construye la OPPPE.

En la tarde, tuvimos una nueva reunión en las oficinas del Gobierno del Distrito Capital para analizar a fondo los mapas de conflicto.

Hoy, sábado en la mañana acudimos a una asamblea con voceros comunales en el Estado Vargas, en el lanzamiento de la segunda fase de la primera oleada de registro.

Dentro de tres horas, en la Sala José Felix Ribas, participaré en la clausura del Festival Mundial de Poesía. Vamos a ver. Pienso leer el poema Miel, que escribí hace unos meses.

En la noche, como lo he venido haciendo, volveré a jugar un par de partidas de ajedrez contra un programa que siempre me derrota. Y, ya en la cama, avanzaré en el disfrute del libro de Umberto Ecco, Historia de la Belleza.

Debo decir también que cada día de esta semana pensé en el Presidente Chávez con sentimientos aparentemente encontrados. Por un lado me decía: ¿cuándo vendrá? ¡Ya está bueno!, Por el otro; ¡Qué se cuide mucho!

Pero la semana no ha terminado todavía: culmina mañana con el día del padre. El mejor regalo es estar con los muchachos. Lástima que Daniel está fuera de Caracas. Y Ana Rita, aún más lejos.

Bueno, ¿qué puedo decir? Así es la vida. Me gusta el trabajo.

¡Que viva la Revolución! ¡Y que viva la poesía!

jueves 16 de junio de 2011

SOBRE ORDEN Y DESORDEN / 16.0.6.11

(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)


Desde la Izquierda


SOBRE ORDEN Y
DESORDEN


Hay un desorden revolucionario que se constituye como tal a partir de la necesidad de demoler el viejo orden burgués.

Es un desorden bajo los cielos que luego, más temprano que tarde, deberá ir dándole paso a un orden revolucionario.

Seguramente, ha dicho alguien, la tensión dialéctica que va del orden al desorden y de nuevo al orden volverá a establecerse en algún momento.

Orden y desorden.

¿Será un proceso que nunca termina?

En todo esto no es ajena, en verdad, la lucha de clases.

Son asuntos para filósofos en Revolución. Y para cada uno de nosotros cuando asumimos ese papel. Siempre actuando, pero nunca dejando de pensar.

Lo que, sí, está claro para cualquiera, es que no todo desorden es revolucionario.

Hay algunos que son coletazos o herencias culturales del populismo cuarto republicano que todavía respira.

Desórdenes del atraso.

Muestras de desorden, incluso a veces bajo la bandera del protagonismo popular, que yo no dudaría en calificar como contra revolucionarias.

Desorden sin conciencia, sin argumentos.

Desorden del rentismo, del paternalismo.

Desorden que estorba, que hace daño a las mayorías.

Pienso yo, en la noche en que escribo esta columna, que no hay ninguna posibilidad de construir el socialismo, (y, en realidad, ningún proyecto humano en colectivo que valga la pena) sin un mínimo de disciplina.

Una gran parte del pueblo así lo comprende y lo practica. Pero nunca falta un tonto, o un grupo de tontos, que se creen listos al asumir conductas oportunistas.


domingo 12 de junio de 2011

¡AH POETAS! / 12.06.11

¡Ah, poetas, compañeros del alma! Esto es duro ¿saben?

Disparan desde muchas partes como si uno fuera importante.

De Aporrea, de Vea, de Debate, sorprendentemente.

Me han dicho pequeñoburgués, oportunista, infiltrado, quintacolumna, reformista de los quieren apuñalar la Revolución desde adentro.

Hasta el querido Marciano me ataca, sin nombrarme, por tomar para vivienda un terreno, mejor dicho dos, que un restaurante había fagocitado en el desorden caraqueño. Fruto dice que le dan pena mis posiciones irreflexivas sobre la ciudad. El Toby dispara también, no sé por qué.

Otros me han dicho saboteador, traidor disfrazado y hasta operador del Gran Capital.

Me han acusado de tener engañado al Comandante. ¡Y de tantas cosas!

También de abuso de poder, o de malversación, porque Todosadentro editó en una navidad como regalo institucional un estuche de discos con mis letras, y en otra ocasión El Perro y la Rana imprimió mil ejemplares de un libro con dibujos míos.

Supongo que me espera Nuremberg por ello.

Desde la derecha, ni les cuento. De censor, comisario, vivían, vivo criollo, políticamente miserable, corrupto, aprovechador, pícaro, pillastre, y otras lindezas me han calificado en la páginas de Tal Cual, El Nacional, El Universal, El Mundo.

Desde el Twitter, el odio de la oposición se manifiesta en forma horrible. Me han deseado la muerte, la cárcel y cosas peores, como la violación.

La guinda la ha colocado el viejo amigo OT llamándome mediocre.

¿En verdad merezco tanta atención?

¡Ah, poetas! ¿Verdad que no? ¡Bienvenidos en estos días del octavo Festival Mundial de Poesía! Eso sí merece que le dediquemos cuidado.

Menos mal que ustedes existen. Y también tantos amigos y amigas, que aunque no escriben versos, son lo que pudiéramos llamar “poetas de la vida”.

Y están los pobres de la tierra, verdadero motivo de nuestro desvelo permanente.

¡Que viva, pues, la palabra! Pero no la manipuladora e indigna.

Sino la palabra poética, rebelde, sensible, justa y emancipadora.

jueves 9 de junio de 2011

DE LA DESESPERANZA A LA ESPERANZA /

(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)


Desde la Izquierda


DE LA DESESPERANZA A LA ESPERANZA,

Y DE LA ESPERANZA A LOS HECHOS

Durante los gobiernos de la cuarta República, una tras otra se fueron cerrando las puertas del ánimo colectivo.

Esta casa grande que es la patria, vio como en esa época sus espacios se iban enrareciendo.

Cada día más, cada año más.

Y la desesperanza cundía en estos ámbitos colectivos como una plaga insoportable.

Hasta que pasó lo que tenía que pasar.

La aparición de Chávez, cambió las cosas.

El desánimo se fue tornando ánimo.

La desesperanza se fue convirtiendo en esperanza.

Las grandes mayorías, y me refiero a las de los desposeidos, excluidos, e incluso ignorados, encontró en Chávez y en sus propuestas un camino efectivo para transformar la vida.

El pueblo siguió a Chávez. Se puso a oírlo con cuidado. Y fue entendiendo de qué se trataba todo esto.

A partir de ese entendimiento, empezó el pueblo a recuperar la dignidad que le había sido arrebatada por las oligarquías de siempre.

Comenzó, pues, a constituirse en ciudadanía desde la Revolución.

Este proceso es hermoso por eso.

Porque haciéndonos vivir con intensidad el presente, disipa las sombras que vienen de atrás y va dibujando un porvenir más luminoso.

Es mucho lo que hemos ya avanzado.

Mucho lo que tenemos todavía que construir.

Habiendo convertido la desesperanza en esperanza, se trata ahora de transformar la esperanza en convencimiento profundo.

¡Vamos a derrotar la pobreza! ¡

¡A romper las cadenas de la injusticia heredada!

¿Quién puede impedirlo?

¡Venceremos!

martes 7 de junio de 2011

DOS INVITACIONES / 7. 06.11




Me acaban de llegar dos invitaciones muy gratificantes.

Una de Luis Alberto Crespo para que lea unos poemas junto a otros compañeros en el acto de cierre del Festival Mundial de Poesía que comienza, creo, este fin de semana.

La otra de Ana María Oviedo para que participe también en algún recital con motivo de la Feria del Libro en el Estado Barinas. Entiendo que será en los últimos días del mes.

Y digo que estas invitaciones son gratas a mi espíritu, porque pocas cosas me gustan tanto en la vida como leer poesía. Cuando las condiciones están dadas es algo muy placentero.

Tomo nota de ello, pues, y prometo hacer todo lo posible para asistir en ambos casos.

Les doy públicamente las gracias a los dos poetas tan queridos, Luis Alberto y Ana María y a los demás camaradas organizadores de estas subversivas fiestas de la palabra.

Espérenme.

En unos días nos vemos.

domingo 5 de junio de 2011

LA POESÍA DE LA CIUDA D / 5. 06.11

(Entrevista publicada el sábado 4 de junio en Todosadentro)


Hoy el semanario cultural Todosadentro estrena dos páginas de su estructura para un tema necesario, el de la transformación de la ciudad. La identificación permanente de esas páginas llevará por encabezado el título La poesía de la ciudad. Para iniciar esta tarea divulgativa nuestro semanario cultural ha escogido entrevistar a quien hoy ocupa la responsabilidad de ser Ministro de Estado para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas, Francisco Sesto Novás.


Todosadentro.- ¿Por qué ese título? ¿Qué tiene que ver la poesía con la ciudad? ¿Qué de poético puede tener una ciudad ajena y triste?


Farruco.- Bueno, camarada, me disparas una ráfaga de preguntas con apariencia de una sola. Vamos a ver. El título de La Poesía de la Ciudad lo utilicé hace muchos años en una columna semanal que tuve en el Diario de Caracas. Allí reflexionaba sobre ese tema tan importante, yo diría que trascendental, de la sociedad venezolana contemporánea. Pero esa reflexión la hacía más en términos poéticos que sociológicos, por decirlo de alguna manera. Más desde las sensibilidades de la vida cotidiana. Ese título lo reproducimos ahora para esta doble página de Todosadentro. La intención sigue siendo la misma o muy parecida. La ciudad es el ámbito de la vida en común. Y si ese ámbito no está impregnado de poesía, de nada vale. Hay una poética de la existencia que muchas veces nos ha sido arrebatada, pero a la que tenemos el derecho de recuperar, para disfrutarla, para expresarla. Entre otras cosas, para eso es una Revolución.

Tú hablas de una ciudad ajena y triste. ¿Ajena? En parte es verdad, pero la estamos reconquistando, para que sea nuestra verdaderamente, es decir de todos. ¿Triste? No lo creo, nuestras ciudades nunca han sido tristes, ni siquiera en los peores momentos a pesar de sus luchas permanentes contra la adversidad. Tienen problemas, es verdad, pero este pueblo los enfrenta con el mejor de los ánimos. Es un pueblo tratando de construir para él la mayor suma de felicidad.


Todosadentro.- Usted ha hablado varias veces en el programa de radio que conduce los días lunes En Caracas con Farruco, acerca del alma de la ciudad.

-¿La palabra alma es para usted un sinónimo de poesía cuando se refiere a la ciudad?


Farruco.- Me gusta la definición de alma que nos da Gustavo Pereira: la de conciencia sensible. Y así como cada uno de nosotros tiene un alma, esa conciencia que se abre paso desde los sentimientos, de la misma manera una ciudad tiene un alma colectiva. Pero esa alma que es de todos, no está en lo material, en lo físico, en las formas y los espacios urbanos, aunque se relaciona con ellos, sino en sus habitantes, los de ahora y los de antes. Y de alguna manera, también en los que vendrán, imaginados, intuidos, desde el tiempo presente. El espíritu de la ciudad es el espíritu de sus gentes, enlazadas a través de la memoria, de la realidad cotidiana y de los sueños. Una ciudad es un proyecto de vida en colectivo. ¿Acaso te parece posible un proyecto de vida, sin aliento poético? De nada nos valdría.


Todosadentro.- La ciudad de Caracas, ¿tiene alma?, ¿siempre la ha tenido? ¿Hace falta inventarle un alma?


Farruco.- Es lo que te digo: hay un alma de Caracas, por supuesto. Es el espíritu de la ciudad que nos trae el recuerdo de aquellas figuras notables como la de Simón Bolívar, por poner el ejemplo más destacado, pero también de tantas y tantas personas de las cuales ni siquiera guardamos registro de su nombre, que han pasado por aquí a través de los siglos y fueron construyendo este lugar, esta casa de todos, y, al hacerlo lo fueron disfrutando y padeciendo, porque así es la historia de los seres humanos.

Esa es el alma de la ciudad. Algo que se hace cada día, que cada día se renueva, que a todos nos contiene, pero que se va dibujando siempre, generación tras generación, sobre un mismo soporte.


Todosadentro.- A usted se le ha asignado una gran tarea con rango de Ministro de Estado. Transformar la ciudad.

¿Por qué transformarla la ciudad? ¿La que tenemos no sirve?

¿Esa es una tarea compartida?

¿Con quién o quiénes la comparte y cómo se reparten las tareas de reconstrucción?

¿Tienen mecanismos de articulación entre los entes afines? ¿Cómo se prueba la eficacia de esa articulación?


Farruco.- Muchas cosas. Me preguntas demasiadas cosas todas juntas. Pero te digo con claridad meridiana: Caracas necesita urgentemente acelerar el proceso de transformación profunda que se ha venido iniciando en ella con la Revolución. En verdad es difícil percibirlo en sus aspectos urbanísticos, porque once años es muy poquito tiempo en relación a sus siglos de vida, pero, al menos, son suficientes para detectar la necesidad de es cambio y disponerse a ello con todo el ánimo.

Con todo, Caracas es el reflejo de la sociedad que queremos dejar atrás, de la cual valoramos algunas virtudes, pero rechazamos radicalmente sus perversidades. Entre ellas, la cruel segregación por clases sociales que se observa a simple vista.

¡Ah! en verdad, Caracas debe transformarse, sobre todo porque nosotros debemos cambiar también y, de hecho, estamos cambiando. ¿Acaso es concebible que podamos transformar la sociedad y al mismo tiempo mantener intacta la expresión urbana de sus inhumanas contradicciones?

No. No es posible. Pero te aclaro: No es una tarea para un hombre, ni siquiera para un gobierno, es una tarea de todo un pueblo. Uno lo que puede, si algo puede, es ayudar a recoger algunas ideas del colectivo, para sintetizarlas y devolvérselas al colectivo un poco más ordenadas.

El Presidente Chávez, tú lo sabes, tiene una gran preocupación por Caracas, porque la quiere, la estudia con cuidado, reflexiona mucho sobre ella. El proyecto de la Revolución, no puede ser de otra manera, debe incidir en esta ciudad, directamente en lo urbano y reflejarse en ella. El Presidente me ha pedido mi humilde aporte en esta tarea, como revolucionario arquitecto. No en solitario, una vez más lo digo. Tampoco concentrado en las ideas de un equipo de especialistas. Sino trabajando con todo el gobierno y, sobre todo, con el pueblo en marcha. Escuchando su voz permanentemente. Trabajando con sus argumentos. Y también ¿por qué no?, iluminándonos con la poesía de su experiencia vital. Haciendo una analogía con el lema del Ministerio de la Cultura me atrevería a decirte: el pueblo es la poesía de la ciudad.

jueves 2 de junio de 2011

LA ENREDADA VERDAD / 2.06.11

(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)

Desde la Izquierda

LA ENREDADA VERDAD


Cuestión compleja la de la verdad.

Para mi que sólo hay dos maneras de aproximarse a ella. Una, la del pensamiento escéptico, que es el soporte espiritual del conocimiento. Para construir la verdad de esa manera, hay que observar la realidad con atención, para entenderla, y a partir de allí intentar una interpretación, colocando argumento tras argumento, demostración tras demostración, a prueba de refutaciones.

La otra es la del pensamiento dogmático. Esa estúpida manera de hacerlo no necesita ningún argumento para buscar y apuntalar la verdad. Le basta con la soberbia del iluminado.

Pero si el tema de la verdad es complejo en cualquier caso, en tiempos de revolución lo es mucho más. Porque no sólo se trata de entender, sino de transformar.

Nos movemos en terrenos extraordinariamente movedizos. Y muy subjetivos. Cualquier error se paga.

Y los errores no sólo pueden venir de planteamientos equivocados, sino también de la ausencia de planteamientos. Tanto de la acción como de la inacción, de la lentitud como de la aceleración, de la temeridad como del exceso de prudencia. Y también, por supuesto, de llevar una brújula con un norte fijo equivocado. Es decir, de subordinar el pensamiento activo a una verdad atemporal y abstracta que le sirva de guía.

Porque no hay dogmas. No hay manuales con recetas. Tal como lo dijo Fidel: “Entre los errores que hemos cometido todos, el más importante error fue creer que alguien sabía de socialismo, o que sabía de cómo se construye el socialismo.”

De manera que, en Revolución ninguna verdad está escrita. La verdad hay que construirla. Y la mejor forma de hacerlo es construirla entre todos, humildemente, honestamente, solidariamente, aportando cada uno lo que sabe, lo que puede, lo que hace o trata de hacer.

(Estas notas van dedicadas, sin rencor, pero sin ingenuidad, a aquellos camaradas que alegremente califican a otros de pequeños burgueses y reformistas. Que me perdonen tales compañeros, pero me huele a dogma).