(Reproduzo esta entrevista que me hizo ENCONTRARTE y que aparece hoy publicada en Aporrea)
Encontrarte: desde hace unos años te han correspondido funciones de altísimo nivel en el gobierno de la Revolución Bolivariana. Dos veces Ministro del Poder Popular para la Cultura, una vez Ministro de Vivienda y Hábitat, y ahora Ministro de Estado para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas, ¿dónde te sientes más cómodo?
Farruco: me gustaría reformular la pregunta para que fuese: ¿dónde te sientes más útil?
Al respecto te diría que todo tiene su momento. En lo personal me siento muy orgulloso de haber formado parte de un equipo que cambió radicalmente la gestión cultural heredada del pasado para convertirla en una gestión revolucionaria bajo la dirección del Presidente Chávez. Lo que hicimos fue importante, según creo. Falta bastante camino por andar pero ese equipo sigue allí, con entusiasmo, con compromiso de vida, y nuevas gentes, más jóvenes casi siempre, se van sumando al esfuerzo para enriquecerlo. Pienso que ya no va a haber lugar al retroceso. La gestión cultural está en buenas manos.
En ese sentido, sí, pienso, que esta nueva tarea relacionada con Caracas que me encomienda el Presidente puede ser de gran trascendencia, quiero decir estructuralmente útil, si lo hacemos bien, y lo será más en la medida en que podamos darle forma a un equipo que ligue la reflexión a la acción transformadora.
Encontrarte: a finales del 2010 se produce la catástrofe ambiental con miles de damnificados y el Gobierno Nacional retoma con fuerza el tema de la vivienda… el Presidente asume para sí el desafío. ¿Cuál es la magnitud del reto? ¿Qué parte del problema te corresponde? ¿En que consiste tu tarea?
Farruco: la tarea tiene una dimensión cuantitativa, pero al mismo tiempo tiene también una dimensión cualitativa que es la que termina de darle un sentido profundo al reto asumido. Por una parte, construir dos millones de viviendas en siete años, o las que hagan falta, tal como lo ha anunciado el Presidente, para responder a la necesidad del pueblo. Pero por otra, aprovechar el esfuerzo para avanzar en la construcción del socialismo en términos organizativos, económicos, políticos y culturales, esto es, de ciudadanía. Junto con la edificación de las viviendas, nos toca renovar el hábitat en profundidad, urbanamente y socialmente. ¿Qué parte del problema me corresponde? Te diría que todas las partes nos corresponden a todos. Como se sabe, en mi caso pertenezco como ministro al Órgano Superior de Vivienda y Hábitat que dirige el propio Presidente Chávez y Coordina el Vicepresidente del ÁreaTerritorial, Rafael Ramírez. De ese Órgano forman parte ocho ministros. Ya se ve que es una tarea compleja asumida como política de estado. Eso es lo que tiene que ver con la Gran Misión Vivienda Venezuela y su enorme reto. La construcción de vivienda de una manera tan intensiva nos ofrece la mejor posibilidad para renovar nuestras ciudades.
Como ministro de estado para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas, me corresponde de una manera específica recoger y producir ideas sobre el tema, evaluarlas, ordenarlas, y a partir de ellas, sugerir al Presidente y su gobierno políticas y estrategias integrales para Caracas. Y por supuesto, acatar las instrucciones que me de el Presidente y asumir las tareas concretas que me encomiende. Para ello dirijo la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales.
Encontrarte: ciertamente el problema es cuantitativo y cualitativo. A nivel nacional se necesitan millones de viviendas pero también se requiere hacer ciudad, favorecer la vida colectiva, la vida urbana… Vamos por partes, ¿Cómo se aborda la cuestión de la cantidad? ¿Cómo se hace para trabajar contra reloj, disponer de terrenos, de urbanizar y construir miles y miles de unidades de vivienda?
Farruco: pienso que por primera vez el Estado se dispone con una gran estrategia unificada a enfrentar el problema para resolverlo en un tiempo determinado y relativamente corto. Se da cuenta de que con los métodos del capitalismo no hay solución y se dispone a acometerlo con otros métodos. Esa disposición es la clave. A partir de ella se enfrentan conceptualmente y en la práctica los temas de la planificación, del suelo urbano y urbanizable, de los insumos básicos y componentes constructivos, de la distribución, de la organización para la producción, de la industrialización, del estudio científico de la demanda, de la asignación, del financiamiento, de la participación del Poder Popular y, muy importante, de las leyes adecuadas para llevar todo esto adelante. Sería un poco largo entrar en detalle, pero la idea es esa: con el tiempo como un factor de primera importancia (a contra reloj, como tú dices), vamos a ir cumpliendo las metas. Ten la seguridad de que así será.
Encontrarte: pero por otro lado, suponemos que no se trata solamente de hacer unidades de vivienda sino de ir configurando, reforzando, renovando el habitat urbano. ¿Es así?
Farruco: así es, tal como te lo refería hace un rato. Nuestras ciudades no crecieron en el siglo XX de la mejor manera. No. Su desarrollo fue muy intenso y descontrolado. En cien años, lo que equivale al tiempo de tres o cuatro generaciones, pasamos de dos millones y medio de habitantes a casi treinta millones. Caracas en 1900 tenía 85.000 habitantes. ¡Ya ves tú ahora! ¡Y todo ello en un sistema capitalista, que además estuvo fuertemente marcado por el populismo!...
Encontrarte: perdón, ¿populismo?... !Al Gobierno Bolivariano sus enemigos lo acusan de populista!
Farruco: ¡pues no! Populismo era lo de antes, con adecos y copeyanos. ¡El nuestro no es un gobierno populista, sino popular que es bien distinto! Pero…en fin… continúo. Bueno, así nuestras ciudades crecieron muy mal, tienen muchos problemas, reprodujeron físicamente de una manera terrible la segregación de las clases sociales. Por eso nos toca ahora de alguna manera ir intensamente a la transformación de estas ciudades nuestras. El tema de la vivienda nos ofrece un buen punto de apoyo para acometer esa gran tarea.
Tal como dijo Arquímedes, ¿no fue él?, dadme un punto de apoyo y moveré el mundo, refiriéndose a la palanca. Bueno, aquí la palanca como instrumento para mover nuestras ciudades hacia una renovación profunda es el asunto de la vivienda, su construcción por millones.
Encontrarte: y en relación a tu condición de jefe de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, se podría inferir que tu tarea también es la de desarrollar proyectos de arquitectura, diseñar edificios, de vivienda y de otro tipo… ¿Es así?
Farruco: si, es así. La OPPPE, como su propio nombre indica, es un instrumento de planes y proyectos directamente al servicio de la Presidencia de la República. Desde allí ya hemos desarrollado algunos proyectos importantes para Caracas, como la Plaza de la Revolución en la Hoyada o la ampliación del Panteón con el Mausoleo de Simón Bolívar, por citar algunos. Por supuesto ahora estamos muy metidos en lo de vivienda. Pero te digo algo: el taller de diseño de esta oficina se está preparando para llevar adelante un proceso de diseño y sistematización de modelos para la arquitectura de masas, sean de vivienda, sean edificios de servicios, fábricas, lo que sea. Por allí pensamos incidir con fuerza para facilitarle al Estado y al Poder Popular, la renovación de los centros poblados.
Encontrarte: deduzco de tus respuesta que estamos hablando de transformaciones profundas, que deberían ser resultado de una planificación integral en cuanto a la dotación de servicios como agua, drenajes, electricidad, teléfonos, transporte público, políticas para el uso del automóvil individual, estacionamientos… Si esto es así, ¿cuáles son las interrelaciones con las otras áreas de gobierno?
Farruco: es tal como lo dices. Pero creo que la respuesta está implícita en lo que hemos venido comentando. Fíjate que ya te dije que todo gira alrededor de la Gran Misión Vivienda Venezuela, que está bajo la dirección del Presidente, la coordina Rafael Ramírez y tiene incorporados ocho ministros, entre ellos el del ambiente. La relación con el resto de los ministerios y otros organismos públicos es directa. Por ejemplo, ya Alí Rodríguez ha estado en más de una ocasión en la reunión semanal del Órgano Superior. Si todo sucede como pensamos, no va a haber lugar a la improvisación.
Encontrarte: el censo para la Gran Misión Vivienda Venezuela está reflejando la gran expectativa popular por esta iniciativa. Hablando específicamente de Caracas, ¿cuántas viviendas se están construyendo y dónde?
Farruco: bueno, ya tú ves, al día de ayer, 28 de mayo, el registro superó la cifra de ochocientas cincuenta mil familias inscritas en los Estados en que se está llevando a cabo, que corresponden a un tercio de la población del país. Y todavía falta una semana más. No es difícil prever que pueda llegar al millón de familias que demandan vivienda, o incluso superarlo, en este tercio de la población. Eso nos indica que el registro, casi con toda seguridad, nos va a dar una cifra entre tres y cuatro millones. ¡No es poca cosa! ¿Verdad? ¡Tremendo reto! Pero lo vamos a honrar, sin ninguna duda. Para eso es justamente la Gran Misión. En Caracas, me refiero a la Gran Caracas, vamos a saber en unos días exactamente cuál es la demanda. Y le vamos a dar repuesta planificada. En todo caso ya sabemos que son unos cuantos cientos de miles. ¿Qué hacer? Te lo pregunto a ti: ¿Les decimos a las familias que no hay respuesta posible, que ya no caben, que se tienen que ir a otro lugar? Hay que considerar que todas las familias que demandan vivienda ya viven en Caracas. ¡Eso es importante tenerlo en cuenta! No son familias que se van a venir para acá. ¡Son familias que ya están aquí, que ya forman parte de la multitud que ocupa vías y aceras, que ya consumen agua y electricidad, que ya son parte de la ciudadanía caraqueña! ¡Ah!, lo que pasa es que no lo hacen en condiciones de dignidad, ¿no es cierto? Están arrimadas, hacinadas, alquiladas en condiciones miserables o viven en lugares inadecuados y, en muchos casos, en zonas de alto riesgo. Bueno, pues de eso se trata. De cambiarles las condiciones de vida por otras de mayor dignidad. Tengan la seguridad de que la Revolución les va a dar respuesta. Entre otras cosas para eso es una Revolución, para que la gente se dote a sí misma de condiciones de dignidad plena. Y con Chávez al frente, eso está garantizado.
¿Me preguntas cuántas viviendas se construyen ahora en Caracas? Habría que ir sumando distintas cifras, incluyendo las de los convenios internacionales. Pero yo te puedo decir que nada más en el Plan para la Emergencia se están construyendo cerca de veintiocho mil en distintos lugares de la Ciudad, incluyendo el litoral. Todas ellas, y otras que se van a comenzar pronto, deben estar concluidas y entregadas antes de finalizar el 2012.
Encontrarte: algunos de estos desarrollos han sido cuestionados. ¿No será que faltó diálogo con las respectivas comunidades?
Farruco: en verdad hay dos tipos de cuestionamientos. Uno de carácter político, liderado por los medios de comunicación, ya tú sabes cuáles, que son actores políticos de oposición. Ese cuestionamiento no cuenta para nosotros. Otro, y es lógico que sea así, es el de los intereses que se afectan cuándo se ocupan terrenos subutilizados. Siempre se pisa algún callo y aparece una queja que también adquiere por lo general cierto uso político. Eso es fundamentalmente lo que sucede. También a veces algún grupo de vecinos, piensa que la construcción de viviendas los va a afectar de alguna manera. No quiero pensar en el egoísmo que se cuela en esa apreciación y que muestra, en ocasiones, hasta señales de racismo o discriminación de clases. Lo hemos oído: ¡esa gente que ustedes van a meter en los nuevos apartamentos, nos van a echar a perder esta zona! No se dan cuenta de que la ciudad es de todos y que, si a ver vamos, no son ciertos sectores de “alguna clase media” precisamente los que nos van dar lecciones de ciudadanía. Y digo “alguna” entre comillas porque hay muchísima clase media que participa de este proyecto humanista y, cuando no, que conserva un alto grado de sensatez. Por eso es que no se puede generalizar. Pero yo te digo que tenemos que construir una sociedad igualitaria y una ciudad integrada, le pese a quien le pese. El esfuerzo es de todos. Por otra parte, no te niego que podamos cometer algún error de procedimiento o de falta de información en un momento dado, no te olvides que reaccionamos muy rápido ante una gran emergencia, pero te aseguro que ese no es el caso en términos generales. La mayoría de las críticas a la actuación del gobierno en estos casos no son de buena fe, sino que son interesadas.
Encontrarte: en el caso del Paseo Vargas han dicho que se trata de un ecocidio. Usted dijo que no lo es ¿Por qué? También ha declarado que “en el Paseo Vargas tenemos la nada. La ciudad está como retirada de allí”. Sabemos que esta afirmación expresa convicciones muy profundas acerca de qué es la ciudad, pero al mismo pudiera afectar sentimientos de los vecinos del lugar. ¿Cómo podría explicar de manera concluyente las razones de tal afirmación?
Farruco: de ninguna manera acepto esa afirmación del ecocidio. El tema del Paseo Vargas viene de lejos. Todo el mundo sabe que esa es una zona inacabada, que se ha venido trabajando desde las primeras décadas del siglo pasado. Estamos hablando ya de ochenta y más años de historia contemporánea de reflexión sobre ese eje tan importante en la ciudad. Distintas propuestas se han formulado, distintas visiones se han expuesto. El propio autor del Paseo Vargas, construido cuando Lusinchi, ha mostrado proyectos de vivienda para esa zona. Y hay otras muchas otras propuestas que se han hecho, como ejercicio académico de las escuelas de arquitectura, como iniciativas profesionales y así. ¿Por qué? Pues porque hay la conciencia, como te dije antes, de que el llamado Paseo es algo inacabado, inconcluso urbanísticamente. Para comenzar, llama la atención el nombre: Paseo Vargas. Yo te pregunto: ¿quién pasea realmente por allí, a lo largo de ese eje de conexión tan importante? ¿Algunos vecinos contados con los dedos de la mano? ¿Te das cuenta dónde está? Nada menos que tiene en un extremo el Centro Histórico de la Capital, las Torres del Centro Simón Bolívar, el Silencio, y en la otra parte y a los lados, Parque Central, la Candelaria, San Agustín. Ese debería ser un eje de comunicación peatonal de primera importancia en la ciudad, no sólo vehicular. Debería ser un lugar lleno de vida, un eje para el gratificante movimiento de mucha gente. ¡Ah! Pero no lo es, no lo es. Es un lugar extrañamente desolado. No sólo en las horas del atardecer, donde se torna peligroso, sino en las horas del día. Yo te pido que lo recorras personalmente. O bien que te subas a un edificio alto y le tomes fotografías a cualquier hora. Verás una falta de uso asombrosa que no se corresponde con el papel que debería estar jugando.
De modo que el tema viene de lejos. La inclusión de vivienda y comercio, espacios de servicio, heladerías, librerías, peluquerías, las cito como ejemplo, es algo que se ha considerado muchas, muchas veces. Es la respuesta a un problema que está allí, que es un problema de toda la ciudad. No podemos pensar en ese lugar como el sitio para que unos vecinos saquen su perro a pasear, tal como lo reclamaba una señora que decía: ¿Ahora dónde voy a sacar a mi perro? No. Es algo mucho más serio que eso.
El proyecto beneficia a todos, vecinos y no vecinos. Es bueno para la ciudad. Y con respecto a lo del ecocidio, esa es una acusación sin fundamento. De los varios centenares de plantas que hay allí, hay que afectar (por tala o transplante) alrededor de un diez por ciento, pues los edificios como se sabe, ocupan nada más el fondo de las parcelas, donde la masa vegetal es mucho menor. Pero lo que no se quiere decir en la crítica interesada, es que cuando termine la operación el número de árboles habrá crecido en algunos centenares. Por ejemplo, se incorpora una hectárea de área verde densa en el proyecto de Plaza que se construye frente a la Galería de Arte Nacional, que tiene previstas dos hectáreas, una para recreación activa y otra como parque arbolado.
Encontrarte: en el artículo “El ecocidio que viene”, Samuel H. Carvajal Ruiz dice que “aplican a rajatabla la lógica del cemento y el ladrillo que identifica al capitalismo urbanístico más salvaje”. ¿Qué opinión le merece?
Farruco: ¿opinión? Negativa sin duda. No es un artículo serio. Está lleno de falsedades, exageraciones y descalificaciones, hasta personales. Pero si además me lo preguntas en términos políticos, te diría que es un artículo reaccionario. No creo que merezca muchos comentarios de mi parte. Pero le digo a Carvajal que lo que identifica al capitalismo no es la lógica del cemento y el ladrillo, sino el profundo egoísmo (ese si, salvaje) de ciertos sectores que creen que ellos son los dueños de la ciudad. Yo diría que ahí se reproduce la lógica de los antiguos Amos del Valle. Ahora son ciertos sectores medios que lograron acomodarse mal que bien en el espacio del valle y que nos vienen a decir ahora, entre líneas, subliminalmente, disfrazándose de ecologistas, que los pobres no caben, que están de más o, en todo caso, que se queden donde están encaramados en los cerros, que no nos fastidien.
Pero, ¿qué vamos a hacer? ¿Los vamos a desalojar de Caracas? Ah, no, esa es la lógica del “que se vayan”.
Yo le digo a Carvajal: ¿Por qué no te vas tú?



