lunes 28 de febrero de 2011

27 de febrero / 28.02.11


Cada aniversario del 27 de febrero, como el que ayer se cumplió, vuelven a nosotros los recuerdos e imágenes grabadas en el alma de lo que sucedió aquel día de 1989.
Hay quien dice que eso fue un estallido impredecible.
No lo creo.
Eso estaba anunciado en el aire. Era evidente que algo iba a pasar.
Para quienes seguíamos el pulso de la ciudad profunda desde la sensibilidad que nos da cada día la lucha social y la actividad política, estaba muy claro que en algún momento iban a estallar los resortes excesivamente tensados por la injusticia estructural.
Poco tiempo antes del Caracazo, yo había escrito la novela corta UNA PASIÓN , a la cual me referí en días pasados con motivo de su edición en Pinar del Rio.
Fijen su atención por unos instantes en cómo comienza. Voy a reproducir a continuación sus primeras líneas, y díganme si no tenía razón en anticipar lo que luego ocurrió.
Los invito a leer ese primer párrafo con el que se inicia la novela:

Aunque el cuerpo de mi ciudad, la ciudad donde vivo, está envuelto en la blanca tela de una perenne primavera, luminosa y cordial, portadora de músicas insólitas y de amigables roces, no sucede lo mismo con el ánimo de sus habitantes. Pienso que una suerte de acostumbramiento a la adversidad tiñe de gris la vida de la gente más allá del escudo de la sonrisa fácil y el andar ligero con que cada quien protege su trajinar de cada día. Niños o ancianos, comerciantes o policías, estudiantes o amas de casa, malandros o profesores, simples o ricos, desgraciados o poderosos, que dibujan con su vida la vida de la ciudad, conocen cada uno interiormente la propia novela de la rotura y el desencanto. Nadie, sin embargo, puede llegar hasta allí, hasta los secretos guardados celosamente entre los papeles doblados del alma. Se desatarían todos los demonios si las sombras ocultas, las esperanzas frustradas, las envidias, las injusticias sufridas y las angustias salieran desnudas a la luz de la calle. En ese momento, la ciudad entera con su figura, los objetos y las personas que la ocupan, estallaría, se saldría de cauce, y de ninguna forma podría ser contenida en límites precisos. No se sabe qué pudiera pasar entonces.

jueves 24 de febrero de 2011

CIFRAS ESCANDALOSAMENTE FALSAS / 24.02.11

Desde la Izquierda
CIFRAS ESCANDALOSAMENTE FALSAS
(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)

Si hay algún fracaso en las políticas de vivienda, es el de los gobiernos de la cuarta república, vistos en su conjunto.
Ciertamente en las dos primeras décadas hubo operaciones importantes y el de la vivienda era entonces un tema de investigación y discusión. Entre otras cosas, porque había que competir con el recuerdo de las exitosas políticas habitacionales y urbanas de Pérez Jiménez.
Así en esos años sesenta y setenta, se construyeron complejos como Caricuao, el Valle, la Isabelica en Valencia, que sé yo, e importantes desarrollos en Guarenas, Puerto Ordaz y otros lugares.
Luego, en los ochenta y noventa, toda política de vivienda desapareció. Caucagüita y la Villa Panamericana son los últimos y mediocres latidos de aquel impulso inicial.
Sin embargo el obtuso y mentiroso oposicionismo habla de unas cifras escandalosamente estrambóticas de construcción de viviendas. Cientos de miles. Pero ¿dónde están? Las viviendas son objetos materiales, inocultables, a la vista. ¿Dónde están, para ir a verlas y fotografiarlas?
Uno recorre hoy el país y por todas partes saltan a la vista importantes urbanizaciones hechas por el gobierno bolivariano en los últimos años. No nos sentimos especialmente orgullosos de nuestras cifras, sometidas a la rigurosa autocrítica del propio Presidente, pero lo que se hizo, se hizo. Allí están. Y no son cifras tan pequeñas.
Sin embargo, las de la cuarta república son fantasmas. Quimeras inexistentes. Porque ni siquiera los ranchos de Fundabarrios (que era la caja chica del gobierno de Caldera) justifican todos juntos ni una mínima parte del número de “soluciones habitacionales” que ellos citan.
Son puras estadísticas en el papel, sin nada material que las soporte.
Flores marchitas del reino del engaño.
Pues si los gobiernos de la cuarta hubieran cumplido con su obligación, no tendríamos hoy el enorme déficit heredado.
De modo que me gustaría ver los cientos de miles de viviendas que dicen haber construido. Díganme: ¿dónde están?

martes 22 de febrero de 2011

LA FERIA / 22..02.11


Hace un par de semanas se celebró la Feria del Libro de la Habana. ¡Cuanto me hubiera gustado ir! Pero no pude hacerlo debido a la intensidad de las obligaciones en las que estamos metidos.
El ambiente humano de la Feria es algo indescriptible. Ninguna como ella. Quien la conoce, queda atrapado por la alegría de su carácter popular multitudianario.
De verdad, que lamenté no poder acercarme.
Por otra parte se presentaban dos libros míos. Y eso hacía más atractivo el imposible viaje.
Son dos novelas cortas de las cuales generosamente el Ministerio de Cultura de Cuba quiso hacer una edición cubana.
La primera es UNA PASIÓN, escrita a finales de los ochenta y que fue mención en el XII Concurso de Novela Corta Gabriel Sijé, en Orihuela, España. La Edición cubana estuvo a cargo del escritor Juan Ramón de la Portilla, en la Colección Fausto de Ediciones Loynaz, en Pinar del Río.
La otra es LA CLASE, que motivó la película de igual título dirigida por José Antonio Varela. La poeta Teresa de Melo se encargó de su publicación en Santiago de Cuba, justamente en Ediciones Santiago.
A ambos, Teresa y Juan Ramón, les agradezco de corazón el cariño con que hicieron su labor. Y por supuesto espero que estas dos pequeñas obras corran con suerte entre los lectores cubanos

viernes 18 de febrero de 2011

VALOR DE LA PALABRA ( 18.02.11)

(Escrito para Todosadentro)

A veces construimos imaginarias realidades con palabras. Hay que estar muy atentos. De pronto las palabras se vuelven inconsistentes.
Mandan los hechos.
No por apelar a palabras como dignidad y amor para adornar la bandera que cada uno porta se garantiza que vamos por buen camino. Ni que lo que hacemos es perfecto. En ocasiones los estandartes son sólo apariencia.
Mandan los hechos.
Nadie tiene solvencia moral garantizada como algo vitalicio. La integridad debe ser una pasión permanente. La palabra empeñada puede debilitarse.
Mandan los hechos.
La vida misma hay que cultivarla cada día, con afán, con intensidad, con el corazón completo puesta en ella. No hay que edulcorarla con palabras.
Mandan los hechos.
¿Quiere decir esto que las palabras no sirven? ¿Que la palabra es un instrumento inútil?
Por el contrario, si entre lo que se dice y lo que se hace hay una coincidencia exacta, como la de las palmas de las manos cuando se juntan, entonces la palabra es el alma misma de la acción.
La palabra es la síntesis.
No un adorno, no un maquillaje, no una promesa vana.
No un traje de gala para ir a la batalla.
Cuando la palabra es el soporte de la existencia real, nada hay tan valioso.

sábado 12 de febrero de 2011

CULO E’PUYA EN EL HEMICICLO / 12.02.11


(Publicado hoy en Todosadentro)

Definitivamente ya no hay respeto, se perdieron las formas y las distancias. ¡Quién lo iba a pensar! Culo e´puya en el hemiciclo de los diputados. ¡Fin de mundo!
Es que el pueblo desatado invade los espacios y, entre ellos, el lugar donde se reúnen a debatir los honorables miembros de la Asamblea.
Ya yo había visto un San Juan y un San Benito bailando en el mismo sagrado epicentro de la cultura burguesa: el Teatro Teresa Carreño, ahora retomado por el pueblo. Eso también era impensable unos años atrás.
Andan desatados los demonios populares de la cultura. No saben estarse quietos.
No hay serafines ni querubines que los contengan.
El jueves se presentó en la Asamblea ese grupo, Tambor, Canto y Revolución, para regalarle a los presentes tres minutos de alegría barloventeña.
Los diputados de Fedecámaras se quedaron quietos y tiesos como ganchos de ropa. Tal vez por dentro alguno sintió un pequeño hormigueo en la sangre. Al fin y al cabo no todos ellos nacieron en cuna de oro. Pero si es así, no lo evidenció.
Los diputados del pueblo se levantaron contentos y corearon la frase: ¡Esto sí es cultura, cultura popular!
Pueblo, gobierno y diputados revolucionarios se sienten identificados con sus manifestaciones culturales y las gozan a plenitud. Y se reconocen en sus creadores.
La élite anda con el rabo entre las piernas, susurrando: ¿que vamos a hacer sin econoinvest?
Nosotros decimos con voz clara: ¡Que vivan nuestros cultores!

jueves 10 de febrero de 2011

DESMEMORIADOS / 9.02.11

Desde la izquierda
DESMEMORIADOS
(Escrito para El Correo del Orinoco)

Si yo tuviera una mente más sistemática y rigurosa, podría intentar establecer científicamente una clasificación de la desmemoria política o, mejor dicho, de quienes la practican, los desmemoriados dirigentes de la oposición.
Al menos los clasificaría en cuatro categorías, que no son excluyentes entre sí.
Las anoto a continuación:
En primer lugar, la de aquellos que ya borraron de su memoria el desastre que significó para nuestro pueblo la sucesión de malos gobiernos de la Cuarta República. Gobiernos de los que, en muchos casos, fueron cómplices directa o indirectamente, por acción u omisión. No es mi intención hacer un listado de las cosas que borraron de su mente. ¿Hablamos de derechos humanos? ¿De censura? ¿De allanamientos? ¿De corrupción estructural? ¿De robo público? ¿De fraude electoral? ¿De explotación, de marginación, de exclusión de las mayorías? La lista sería muy larga. Caso a caso, parecería una guía telefónica. Pero ya estos olvidadizos borraron todo eso de la memoria.
En segundo lugar, la categoría de los que ya se olvidaron de los sucesos del 11 de abril y de la ridícula dictadura de 47 horas, que más bien sería cómica si no fuera por las muertes que causó, la angustia que generó en nuestro pueblo y la violación descarada de la constitución que incluyó la abolición de todos los poderes. Así como se olvidaron de los dieciséis mil millones de dólares de pérdida al patrimonio de los venezolanos que causó su sabotaje petrolero. Frágil memoria, en verdad. Ahora andan con la cara muy lavada, como si no hubieran roto un plato.
En tercer lugar, la de aquellos que ya se olvidaron de dónde vienen, de los principios que un tiempo defendieron, de las luchas en que estuvieron involucrados alguna vez, de la palabra que empeñaron e hicieron pública, de las causas que los motivaron a estar del lado del pueblo en un pasado cada día más distante, de los compromisos que en un cierto momento asumieron y que hoy dejaron desgraciadamente atrás.
La cuarta categoría es la de aquellos personajes que por olvidar se olvidaron de su propio sentido de la dignidad y perdieron hasta la vergüenza.
Tristes, patéticos, desmemoriados políticos de la derecha.

miércoles 9 de febrero de 2011

MONEDITA DE ORO / 9.02.11


A la banda de la derecha que se ocupa de la guerra mediática en lo cultural, le encanta descuartizarme. Ha venido armando contra mí una buena colección de calumnias, descalificaciones e injurias. Algunas personas, incluso, que fueron mis amigos y me conocen bien, se hacen eco y participan en la fiesta. Supongo que piensan, puesto que son de derecha, que en la política todo se vale.
A veces me sorprende. Pero no me hace daño.
Ya tengo la piel tan dura como debemos tenerla quienes entregamos nuestra vida a la lucha revolucionaria.
La tan citada frase del guión de la película de Orson Welles, “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos” me viene a la mente cada vez que se dan esos ataques.
Algo estamos haciendo bien.
Realmente, repito, no afectan mi ánimo.
Confieso sin embargo que me perturban un poco los dardos envenenados que vienen de las filas de uno. No me refiero a los señalamientos de errores y las críticas, que siempre son bien recibidas y me ponen a pensar y a rectificar si hace falta. Me refiero a los insultos gratuitos.
No son muchos los infamadores, por cierto, pero siempre hay algunos por ahí echando vaina, para recordarme que nadie es monedita de oro.

sábado 5 de febrero de 2011

UN PROGRAMA NOTABLE / 5.02.11

(Publicado hoy en TODOSADENTRO)

La institución donde tú trabajas, te regala cinco días de recorrido por el país, de lunes a viernes.
Para ello establece seis rutas y te da a elegir una de ellas. Luego te organiza en grupos de 22 personas. Coloca a tu disposición buenos hoteles. Te lleva a lugares de importancia histórica o patrimonial, te brinda paisajes y naturaleza, y planifica actividades que te muestran la riqueza de nuestra diversidad cultural.
Y aún encima te otorga unos realitos adicionales para que puedas comprarte unas artesanías de recuerdo.
¿Te parece bien? Es como un sueño ¿verdad?
Pero no es un sueño. Ese programa existe desde hace unos cinco años para los trabajadores de las instituciones del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.
Se llama Programa de Turismo Cultural. Fue diseñado y ejecutado por un equipo dirigido por Felisa Casals. Ella es geógrafa y, de paso, mi esposa.
Nació con la idea de sensibilizar a las trabajadoras y trabajadores del Ministerio con relación a la riqueza natural y cultural de nuestro país. Se parte del principio de que el amor no es una idea abstracta, sino que también crece con el contacto y el conocimiento.
¡Tenemos una patria maravillosa y hay que conocerla a fondo y personalmente!
Muchos de los trabajadores descubren allí que viajar es algo posible y al alcance. Ocurre con frecuencia que después, en sus verdaderas vacaciones, llevan a sus familias para que disfruten de los mismos sitios.
El programa ha desarrollado ya seis rutas: la que llega hasta Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz, la que llega hasta el Apure, la que va por Lara y alcanza hasta Sinamaica en Zulia, la de Sucre con la Península de Araya, la de Mérida via Barinas y la de Falcón, con un cayo incluido.
En el momento de escribir esta nota no tengo los datos exactos, pero no creo equivocarme mucho al calcular que hasta ahora han viajado en estas condiciones unos tres mil quinientos trabajadores de la cultura. Y por cierto que el viaje se organiza en grupos interinstitucionales para que se conozcan entre sí y refuercen el espíritu de equipo en relación al propio Ministerio y en relación al Gobierno, que es uno sólo.
El lunes 7 arranca el primer viaje correspondiente a este año.
¡Suerte a los viajeros!

jueves 3 de febrero de 2011

ANTIHOMENAJE MUY PARTICULAR / 3.01.11


Desde la Izquierda

ANTIHOMENAJE MUY PARTICULAR
(Publicado hoy en El Correo del Orinoco)

La vida pasa muy rápido.
La vida en Revolución pasa todavía más rápido. Es como un rayo, disparado.
Estos doce años que se cumplieron el 2 de febrero, se fueron sin darnos cuenta.
Esto es por la intensidad con que los vivimos, por la emoción con que lo hacemos, por el esfuerzo de alcanzar los sueños con la mano desde lo más alto del edificio colectivo que estamos construyendo.
Un edificio entrañable, bien afincado sobre la realidad, pero levantado con materiales del espíritu.
Es hermoso saber que el tiempo pasa, pero no sentirlo.
Y es tranquilizante. Porque, aunque parezca extraño, uno siente el alma sosegada en medio del huracán.
Un sosiego profundo en el movimiento incesante.
Una serenidad en el vértigo de acontecimientos que nos envuelven y de los que somos protagonistas, cada uno en su ámbito.
De modo que el tiempo fluye como una exhalación y nosotros también nos deslizamos, sin tiempo para sentarnos a ver pasar el tiempo.
Ocupados como estamos en las tareas, no nos damos cuenta de que el ayer se nos junta con el hoy y ya el mañana está llegando.
Es el ritmo de la Revolución con sus flores y sus espinas.
¡Cuantas cosas pasaron en doce años!
Por ejemplo la constatación de la fragilidad de los compromisos de algunos camaradas que se extraviaron en el camino.
¡Ello es tan sorprendente! Todavía parece que fue hace unos minutos cuando nos reuníamos a planificar acciones para subvertir el orden burgués. Y ahora ellos habitan en el territorio del adversario de clase. Y duermen con él. Pues estaban hechos de la carne de los traidores.
Yo pudiera hablar en este aniversario específicamente de los grandes logros de la Revolución y de la felicidad que nos trae cada día.
Pero he preferido hacer estos comentarios un poco deshilvanados sobre el paso del tiempo y sobre alguna de las espinas que su paso dejó.
Me pregunto: ¿existe algo así como un anti homenaje? ¿Cómo poder expresar hoy la decepción por los renegados que abandonaron a su pueblo?

miércoles 2 de febrero de 2011

LA MUERTE DE LA CULTURA SEGÚN LÓPEZ / 2.01.11


La cultura venezolana ha muerto: ha muerto como hecho social, como dinámica, como tejido, como red de articulaciones (...)
Hace apenas un década atrás, nuestros libros triunfaban en Boloña o Lepizig, nuestro diseño gráfico inundaba los museos internacionales, nuestros artistas plásticos desfilaban por las grandes bienales, nuestros poetas llegaban a prestigiosas editoriales continentales, nuestras salas o grupos de teatro se constituían en red, la danza contaba con importantes festivales, la música brotaba por doquier y, sobre todo, los públicos y las audiencias nacionales se sumaban a la fiesta del espíritu y de la trascendencia que es toda apuesta estética. (...)
Pero a ese esplendor que hoy es sólo recuerdo o nostalgia, lo que ha seguido es el ocaso más oprobioso o la destrucción institucional más avezada. (...)
Un manto de empobrecimiento, de desarticulación, de discordia, de altanería, ha venido a cubrir lo que hasta no hace mucho fue florecimiento, dinámica viva y palanca de transformación social.


Amigas y amigos: estos párrafos están extraídos de un artículo de Antonio López Ortega en El Nacional. Les recomiendo acceder al original completo. Es algo que no tiene desperdicio.
Hay tal grado de desatino en esta alabanza a la Cuarta República que parece el texto escrito por un desequilibrado mental.
Pero no lo crean.
Antonio López Ortega no es un demente.
Lo que es, es un publicista. Un publicista al servicio de las peores causas. Un mercenario de la compra venta. Absolutamente amoral.
La verdad no interesa. La realidad tampoco.
Lo que le importa a López Ortega es vender un producto: el pasado. Como quien vende un jabón, un carro o, por cierto, un cigarrillo. Alguien le paga por ello.
Sólo que ese pasado cruel, bochornoso, descarado y corrupto de la Cuarta República, con sus gerentes culturales al servicio del Capital, no volverá jamás a este país.
Ya ese pasado es polvo cósmico.