viernes 16 de diciembre de 2011

RÁPIDO RECUENTO / 16.12.11

(Publicado ayer en el Correo del Orinoco)


Desde la izquierda


RÁPIDO RECUENTO

Este año la noticia de la enfermedad del Presidente nos golpeó como un puño de boxeo en el estómago del alma.

Fue el suceso más impactante para nosotros, sin ninguna duda.

Nos angustiamos y sufrimos como condenados. Felizmente la coyuntura fue superada.

Otros hechos marcaron 2011. Pues cada año tiene su personalidad. La de éste fue compleja. Pasaron muchas cosas y lo mejor de todo es que la Revolución siguió avanzando.

A la hora de hacer un recuento hay que destacar el tema del Bicentenario, pues no siempre se cumplen doscientos de sucesos tan trascendentes como los de 1811. Considero que, aparte de las actividades de conmemoración, lo más importante fue haber ligado el espíritu de la festividad al compromiso político de todo un pueblo por concluir definitivamente la independencia. He ahí el gran reto que hemos asumido: independencia para siempre y patria socialista.,

La creación de la CELAC, con su reunión en Caracas, fue, indudablemente, otro hito de este año. Allí tomamos también el testigo de nuestros libertadores. La unidad de los pueblos para formar una gran patria comenzó a concretarse después de dos siglos de estorbos y demoras.

Por mi parte valoro de una manera muy particular el lanzamiento de la Gran Misión Vivienda Venezuela. Tuvo lugar, si mal no recuerdo, en abril, y desde entonces comenzaron a verse sus efectos. Se abrió por fin con ello una política de estado para atacar el problema de la vivienda que va a permitir, bajo la dirección del Comandante, honrar en pocos años esa deuda social que tanto afecta a nuestro pueblo.

La Gran Misión se extendió con fuerza para batir records históricos en este mismo año.

Concluye 2011 con el surgimiento de dos nuevas misiones de gran trascendencia, diseñadas por el Presidente con el fin de abatir la pobreza y mejorar las condiciones de los sectores más humildes: Misión Hijos de Venezuela y Misión en Amor Mayor.

Con todo ello la vista, y otras muchas cosas, creo que fue un año difícil pero intenso y bueno.

En mi caso lo termino con una espinita en el ánimo: la de no haber podido concluir a tiempo en diciembre la tarea que me fue encomendada de construir el Mausoleo para El Libertador. Las lluvias incesantes no ayudaron, pero no valen las disculpas. La obra avanza, está quedando muy bien y se terminará muy pronto. La seguridad de que ello va a ser así contribuye a aliviar un poquito mi disgusto.