jueves, 8 de diciembre de 2011

BUEN Y MAL PERIODISMO / 8.12.11

(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)


Desde la Izquierda


BUEN Y MAL PERIODISMO


No tengo ninguna duda de que hasta hoy, y desde hace mucho tiempo, el diario Últimas Noticias es el más leído en Venezuela.

Pero además con la ventaja a su favor de ser el preferido de los sectores populares.

Tiene un enorme mérito por ello, pues lo ha conseguido a mi juicio, en términos generales, por el uso de un lenguaje imaginativo y audaz muy conectado con el modo de hablar lleno de humor de nuestro pueblo.

Y también, en esa misma línea, por darle preferencia en su estructura de noticias a los temas de la vida cotidiana que nos afectan a todos como ciudadanos. Sabe conectarse con nuestra sensibilidad hacia el acontecer de cada día.

Para ello tiene a unos cuantos buenos periodistas, dignos de reconocimiento.

Mérito especial tienen sus columnas de opinión, organizadas en un esquema de auténtica pluralidad, que hacen que el diario se convierta en una suerte de cartelera o caja de resonancia de un imposible debate llevado como entre líneas. Imposible, digo, en otros escenarios.

A mi me gusta Ultimas Noticias.

Hasta aquí la parte buena.

Ahora las partes malas, que a veces son muy malas.

Una muy evidente es su utilización, como ocurre en todos los diarios privados, para defender intereses más allá de lo informativo. Quiero decir, para que se entienda, que a veces, sobre todo en ciertas campañas, se ven las dos manos (la política y la económica) de los dueños de Últimas Noticias bien metidas en la sopa. Eso, y lo afirmo en términos estrictamente periodísticos, le resta credibilidad al diario.

Y otro gran defecto es que a veces, en la búsqueda de la conexión con el lector popular, se le pasa el punto de sal del amarillismo. Me refiero a los momentos en que Últimas Noticias se despoja de los principios éticos de búsqueda y transmisión de la verdad, y no duda en deformar una noticia o producir un comentario absurdo, sólo por el hecho de montar un escándalo.

Para ello tiene a unos cuantos malos periodistas. Como, por ejemplo, en mi opinión, Blanca González.