sábado, 17 de diciembre de 2011

¡BINGO! / 17.12.11




(Publicado hoy en Todosadentro)

¡BINGO!

¿Cómo actúa el sector privado en la ciudad?

Tres fotografías demuestran la desfachatez urbanística de la pequeña oligarquía.


Tres vistas satelitales de los años 2007, 2008 y 2010, tomadas de Google Earth y referidas a una cuadra en El Bosque, Municipio Chacao, demuestran cómo el dinero barre con todo atisbo de planificación y sensatez. A la hora de los reales, nada es imposible.

Obsérvese con atención como la construcción del estacionamiento de un bingo va secuestrando, para uso tan discutible, un terreno donde podrían levantarse buenas viviendas para la gente.

Esa es la idea de renovación urbana de quienes manejan los resortes del poder en ese municipio.

Tal vez todo esté en regla. Seguramente es así. La oligarquía paga y se da el vuelto.

El problema es de fondo y por lo visto, por esos predios, a nadie con autoridad le importa. Ni a las autoridades del Municipio Chacao ni a los académicos que tantos planes tienen en la cabeza para cuando regrese la Cuarta República, el día en que la rana eche pelos.

Y digo que el problema es de fondo, porque nuestra querida ciudad de Caracas tiene un enorme déficit, tanto de espacios públicos como de terrenos para vivienda.

Pues ya ni siquiera la clase media encuentra con facilidad los pocos terrenos disponibles. Mucho menos el pueblo trabajador, cuyo inexorable destino, si no hubiera llegado la revolución, hubiera sido un eterno hacinamiento. Y de los más pobres, ni hablemos. Para ellos, la barranca y el peligro.

Menos mal que está llegando la Gran Misión Vivienda Venezuela para subvertir radicalmente este estado de cosas.

Será tarea de la Gran Misión liberar la infinidad de terrenos como ese, subutilizados, en toda Caracas.

No es posible que mientras el pueblo sufre en su necesidad, haya quien secuestra, engorda o mal utiliza la tierra urbana con el consentimiento de ciertas autoridades locales.

Aquí se plantea una contradicción: la del cruel y necio poder del dinero, contra la dramática necesidad del pueblo.

Y el Estado revolucionario existe para garantizar que las razones del pueblo sean las que prevalezcan.

Repito: esos terrenos deben ser liberados para construir vivienda.

¡Después no digan!