fotografías de Gilberto Rodríguez
(Publicado el sábado en el semanrio Todosadentro)
La Poesía de la Ciudad
¡ATENCIÓN, OBREROS TRABAJANDO!
Casi cada día visito las obras de vivienda que estamos levantando. Me toca ejercer una labor, digamos, de dirección general. Me acompañan en esto otros profesionales con responsabilidades de gerencia. También arquitectos, ingenieros, administradores, sociólogos, geógrafos… Están los contratistas y su cadena secuencial de supervisores y maestros. También los representantes de los sindicatos. Igual los proveedores de insumos. Somos todo un enjambre de personas que tienen algún tipo de actividad relacionada con las construcciones.
Pero en cada visita a una obra, me fijo con atención y profundo respeto en los obreros que en ella trabajan.
Ellos son los verdaderos actores, es decir, los protagonistas de esta aventura de creación que es levantar un edificio. Ponen, no sólo su esfuerzo físico, sino también su sabiduría madurada a lo largo de años de experiencia en el manejo de equipos, técnicas y materiales.
Trabajan con sus manos, la fuerza de sus músculos, sus ojos y su inteligencia.
Los veo con admiración descargando camiones, doblando cabillas, moviendo tierra, colocando andamios, levantando estructuras, frisando, poniendo cerámicas o tuberías para electricidad, agua u otros servicios.
Nosotros, los gerentes y demás supervisores, somos sus ayudantes por así decirlo. Los obreros son quienes levantan los edificios y crean la riqueza.
¡Son los verdaderos productores!
No habría riqueza material sin ellos.
Todos los gerentes juntos, sin obreros, no podríamos edificar ni una casita, ni fabricar ningún producto, ni hacer nada material.
Los obreros son los hacedores de los bienes que todos, en todas partes del planeta, consumimos.
Por ejemplo, en una obra, no solo está el esfuerzo de los obreros que la levantan. Está además acumulado el de quienes extrajeron el mineral de hierro, quienes lo procesaron en las siderúrgicas y quienes lo transportaron. Y así con cada uno de los materiales de construcción: la pintura y sus químicos, la piedra y su trabajo en las canteras, la arena, la arcilla, la carpintería de metal, madera u otros elementos. Y así en cada una de las piezas de la construcción.
¡Cuánto trabajo acumulado!
Puro esfuerzo humano de creación .
Ellos, los obreros y obreras, son los héroes de esta epopeya.
En el caso de la obra del Mausoleo para El Libertador cuya ejecución supervisamos cada día, vemos a esos muchachos armando las piezas de acero, como si fuera un mecano, suspendidos por unos arneses, a cuarenta o cincuenta metros de altura. Parecieran seres de otro planeta. Y lo hacen, no solo por su valentía, sino también por su pericia y conocimiento.
Escribo estas notas como un pequeño homenaje a los auténticos productores, que no son quienes se reúnen en Fedecámaras.
Termino con los versos extraídos del poema de Bertold Brecht, Preguntas de un obrero ante un libro:
¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
Y Babilonia, tantas veces destruida,
¿Quién la construyó otras tantas?
¿En que casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?
¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China?
Roma la magna está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los construyó?...
¡VIVA LA CLASE OBRERA!
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