



(Publicado hoy en Todosadentro)
La Poesía de la ciudad
Una cuestión de justicia y humanidad
LA GRAN MISIÓN Y LAS PENSIONES
Hace ya unos cuantos meses largos, cuando la reunión con los Pobladores que tuvo lugar en El Calvario, el Presidente nos instruyó a los ministros para que nos involucráramos en sus justas luchas.
Entre otros movimientos representados en esa reunión estaban allí los inquilinos, los trabajadores residenciales y los habitantes de pensiones.
El tema de las pensiones es particularmente dramático en numerosos casos. No se debe generalizar pero, en relación a este tema, casi hay que hacerlo.
Es inconcebible el grado de inhumanidad a que se ha llegado a lo largo del tiempo, sobre todo en las pensiones de las parroquias centrales de Caracas.
Indignas condiciones de vida que se pueden resumir en hacinamiento, falta de luz y de ventilación, humedad, sordidez y fealdad, hace de estos lugares un homenaje a la dureza de alma de algunos dueños y responsables de estas pensiones.
En realidad es un tema que viene de lejos, de muy lejos y que, hasta ahora, no había podido ser tratado con la voluntad de erradicación que se requiere.
Es una terrible herencia negativa que, como otras muchas, nos dejaron los malos gobiernos de la Cuarta República, adecos y copeyanos de los que ahora pareciera que no hubieran roto un plato.
Cuando uno visita alguna de estas pensiones, como por ejemplo una en particular a la que me acerqué en estos días, ubicada en Santa Teresa, tras el primer impacto por lo que allí vemos, la primera pregunta que surge es: ¿Cómo es posible que se haya llegado hasta esta situación? ¿Que grado de insensibilidad, o de maldad pura y simple, ha hecho esto posible?
En esa cierta pensión que no debo identificar aquí, unas veinte familias habitan en unas condiciones inconcebibles. Son familias con mucha conciencia de su situación y que demandan una solución inmediata. No merecen lo que les sucede. Hay parejas jóvenes, adultos, adultos mayores, personas solas y muchos, muchos niños, más de veinte.
Pero ¿Qué hacer?
Evidentemente su problema está ligado, entre otros temas, al de la vivienda.
El Presidente nos había exigido que abordáramos estas situaciones con celeridad y voluntad de resolución, pero hasta ahora no habíamos encontrado el instrumento adecuado para cumplirle a Chávez y servir al pueblo en este caso.
Ahora, con la Gran Misión Vivienda Venezuela, las cosas van a cambiar muy rápido, pues tenemos la herramienta para transformar la realidad.
La construcción masiva de viviendas en la propia Caracas, como parte de su renovación urbana, va a hacer posible una solución al drama de estas familias.
¡Para eso tenemos un líder como Chávez! ¡Para eso llegó la Revolución!
En lo personal, me voy a meter en este problema como Ministro de Estado y miembro del Órgano Superior de Vivienda.
Es un compromiso.
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