

(Publicado el sábado en Todosadentro)
La Poesía de la ciudad
¡Despega Mare Abajo!
Si a mi me tocara ser jurado de algún concurso de urbanismo nacional o internacional, tengan la seguridad de que votaría a favor de que el premio le fuera entregado al equipo formado por Chávez y García Carneiro.
¡Pero ellos no son arquitectos ni urbanistas, diría alguien!
No importa. La más importantes decisiones urbanas son políticas. Y esta que los dos gobernantes en sus distintos niveles tomaron en relación a Mare Abajo es de una enorme pertinencia, valentía e importancia.
¿Cual obra? Me preguntarán.
No sé si tiene nombre, pero me refiero a la recuperación integral de la zona de Mare Abajo, en Maiquetía, en la franja que separa al aeropuerto del mar.
Me explico.
Desde hace muchos años, esta era una de las áreas urbanamente más degradadas que yo había conocido. Era una especie de “lado de atrás” vergonzoso del aeropuerto. Como un lugar de degredo, de arrinconamiento, de varios centenares de familias viviendo en condiciones de extremo abandono en un paraje (y ahí está la crueldad de la contradicción) que hubiera podido ser paradisíaco, en la orilla del mar. Y nada menos que del mar Caribe.
Yo anduve por allí en moto (por supuesto de parrillero) en trabajos de reconocimiento a raíz del deslave del año 1999. Entonces era Director de Ordenación Urbanística en el Mindur, con Reyes Reyes. Y la imagen de lo que vi y sentí se me grabó en el alma.
Lástima que no conservo fotos de ese momento.
Luego volví años más tarde, creo que en el 2009, estando en Vivienda. La zona seguía siendo un lugar al margen. Los grandes esfuerzos de recuperación que se habían hecho en casi todo el Litoral, por alguna razón no habían llegado allí.
Ahora el Gobernador le metió el pecho fuertemente. Está haciendo una especie de autopista de orillamar en la zona y al mismo tiempo, va sustituyendo la acumulación de ranchos por edificios de cuatro o cinco pisos, construidos muy rápidamente por el sistema de formaletas que da por resultado unas edificaciones de gran calidad.
Y una de las cosas que llama la atención es que la mayor parte de los trabajadores que levantan los edificios son los propios habitantes del lugar, que serán luego los ocupantes de los apartamentos con sus familias.
Creo que en uno o dos años al ritmo que van, se completará la operación de rescate integral y dignificación absoluta de ese lugar.
En estos días, con motivo de una visita de inspección a las 4.274 viviendas que la OPPPE está haciendo en Vargas (que son parte de las más de 11.000 que construye allí la Gran Misión Vivienda), visité el sitio con el General García Carneiro.
Y la verdad es que lo disfruté.
Lo dicho: el Comandante Presidente y el Gobernador merecen un buen premio de urbanismo. Para ellos mi voto.
Y si no se lo dan, no importa. Tienen el premio del deber cumplido y el reconocimiento del pueblo, que es lo trascendente.
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