

Nota: estas fotografìas fueron tomadas la tarde de hoy, 3 de octubre de 2011. Obsérvese que la inmensa mayoría de la vegetación del Paseo se mantiene como estaba. Y que las áreas despejadas para la construcción de viviendas corresponden a la línea en la que han venido situándose las edificaciones a lo largo del tiempo. En cualquiera de las dos fotos vemos arriba a la izquierda una parte del Museo del Diseño, y abajo a la derecha, la línea de la Escuela de Artes Cristobal Rojas.
LOS EMBUSTES DE ANDREA
Cuando los medios de comunicación privados asumen directamente el trabajo político, dejando de lado su obligación de informar, puede ocurrir lo que ocurre en Venezuela.
Aquí la prensa oposicionista se ha despojado de cualquier principio de ética profesional, para dedicarse a sembrar el miedo, la discordia, la desconfianza y el odio.
Y para ello publica lo que le viene en gana, haciendo de la mentira una herramienta cotidiana para sus propósitos.
No tiene límite.
Los dueños de los medios (los pranes, en el lenguaje carcelero) trazan sus lineamientos y los jefes de redacción y periodistas mercenarios (los luceros, en el mismo lenguaje), hacen el trabajo sucio.
Luego pasa lo que pasa y es que a esos luceros les crece la nariz como a Pinocho.
En días pasados a la periodista Andrea Small Carmona, le creció dos kilómetros casi exactos.
Y ello le pasó por embustera.
Vean ustedes.
El jueves 29 de septiembre, el Nazional publicó en portada a dos columnas y bajo el título TALADOS Y NO TRANSPLANTADOS, un texto que se iniciaba así: El martes fue cortado el último de los 7OO árboles que impedían el comienzo de la construcción de viviendas en el Paseo Vargas….
En las páginas interiores la noticia, firmada por Andrea Small Carmona, todavía es más terrorífica. Allí, a cuatro columnas, el título dice: EL MARTES CORTARON EL ÚLTIMO ÁRBOL EN EL PASEO VARGAS.
El texto de la periodista comienza diciendo: Los terrenos del parque José María Vargas, en la avenida Bolívar, quedaron despejados para comenzar la construcción de más de 700 viviendas prometidas por el Gobierno. El martes fue talado el último de los 700 árboles que impedían el inicio de la obra.
Bueno, ya la mentira está lanzada. Cualquier lector que no viva en Caracas se imaginará al Paseo Vargas cruelmente despojado de todos sus árboles. Y hasta los propios caraqueños que no vengan al centro, se lo imaginarán como un crimen ecológico de grandes proporciones.
¿Cuál es la realidad?
La realidad es que en el Paseo Vargas (no Parque Vargas como tramposamente dice la periodista), la suma total de matas, es decir, arbustos, palmas y árboles es de 780 ejemplares.
Entre estos, 448 están en áreas no intervenidas y siguen su vida tan tranquilos.
Otros 332 se encuentran en las parcelas intervenidas para construir las edificaciones de vivienda. De ellos el proyecto contemplaba que 239 se quedaran exactamente donde están, se trasplantaran 43, se talaran 48 y se podaran 2.
Y eso es exactamente lo que se está haciendo.
Al final de cuentas la tala, que es la medida más radical que hubo que tomar en algunos casos, afectó únicamente al 6% de los ejemplares.
Pero esta medida se compensa ampliamente por la siembra de 150 nuevos árboles prevista en los planes de revitalización del Paseo, con lo cual, tal como lo anunciamos en distintas oportunidades, la cifra total de ejemplares va a aumentar sensiblemente. Pero sobre esto tampoco nos cuenta nada la periodista.
Como se ve, lo que hay es pura falsedad y mala fe.
Por último, una vez más debemos decir que la construcción de viviendas en el inconcluso Paseo Vargas no es una improvisación de última hora. Prácticamente todos los proyectos que conocemos, desde el de Rotival en 1939 hasta el último de Gómez de Llerena (el arquitecto del Paseo) en 2009, pasando por los del Instituto de Arquitectura Urbana, IAU, en los años ochenta, (del cual formaron parte muchos colegas oposicionistas) contemplaron la construcción masiva de viviendas en el lugar.
De modo que esa es la verdad.
Lo demás es manipulación.
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