(Publicado ayer en el Correo del Orinoco)
Desde la Izquierda
ESPÍRITU EUROPEO
Ante los sucesos recientes de Libia y otras latitudes me pregunto que sentirá un ciudadano europeo en su fuero interno, al considerar las responsabilidades de su ciudadanía.
Ahora que la Europa del poder está mostrando una vez más su verdadera naturaleza eternamente depredadora, ¿Cómo estará ubicado el corazón de ese ciudadano?
¿De qué lado se situará su visión de las cosas?
¿Del lado de la vergüenza, o del lado de la soberbia neocolonial?
¿Del lado de la conciencia sensitiva o del lado de la fuerza?
¿Del lado de la humanidad o del lado del capital?
¿Qué pensará hoy un ciudadano europeo medio?
¿Acaso no es su voto, es decir, no es el mayoritario voto ciudadano, el que soporta a esa estructura de poder político-financiero-mediático-militar que hoy hace gala de una impudicia sin igual?
Ese imaginario ciudadano europeo medio, ¿estará feliz viendo que los gobiernos que él ha elegido y que actúan en su nombre, van consolidando cada día más esa hipócrita estructura pretendidamente culta y civilizada, pero que no responde sino a los más sórdidos impulsos de la barbarie?
No debe ser fácil ser europeo pensante en estos días.
No debe ser fácil, en verdad, ser europeo sensible y saber que indefectiblemente, por activa o por pasiva, tienes las manos llenas de sangre.
Una sangre difícil de borrar, porque pasa a integrar la cuenta impagable que Europa le debe al mundo, medida en millones de vidas humanas, en guerras impulsadas, en pueblos sometidos y en culturas arrasadas a lo largo de los siglos.
¡Ah, la vieja Europa dominadora! ¡La misma de siempre!
¡Parece que no cambia!
Vergüenza siento yo, Farruco Sesto, quien esto escribe, por lo que de tal espíritu europeo pudiera llevar en mi alma.
Si eso fuera posible, me lavaría bien fuerte tales marcas con cepillo de alambre y jabón las llaves.
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