
(Publicado el pasado sábado en Todosadentro)
La Poesía de la Ciudad
LA CIUDAD COMO ESPACIO DE LA POLÍTICA
Casi es una redundancia decir que la ciudad es el espacio de la política.
Pero hay que reafirmarlo, pues ¿qué otra cosa es, sino eso?
Una ciudad es el lugar construido a través de las generaciones para la organización de la vida en común.
Es el espacio de las relaciones humanas, el ámbito históricamente determinado para el ejercicio de la ciudadanía.
De modo que la visión sobre la ciudad, es una visión eminentemente política, y no técnica.
Hay sin embargo ciertos técnicos, en ocasiones también académicos, que piensan arrogantemente que son dueños de la tarea de producir una visión de ciudad.
¡Que equivocados están! ¡Cómo si eso pudiera hacerse desde un laboratorio!
La ciudad, como ente complejo y vivo, tiene una fuerza en sí misma que viene dada, justamente, por su dinámica económica y política.
No puede ser de otra manera.
De unos hechos políticos y económicos que devienen culturales, se traduce una forma de estructuración.
Así, la Caracas que conocemos, la que hemos heredado, es la que fue siendo constituida por el capitalismo dependiente y el populismo.
Es el resultado de una sociedad injusta dividida en clases sociales y de la perversa y continuada acción de gobierno de quienes representaron y defendieron por mucho tiempo los intereses de las oligarquías.
Pero no todo es malo en Caracas, ciertamente. Esta dotada de algunas condiciones maravillosas. Lo que pasa es que las virtudes de nuestra ciudad capital tienen que ver sobre todo con su emplazamiento: el clima excelente, la luz tan hermosa que la envuelve, el Waraira Repano presidiendo la geografía y la vegetación del valle, perenne y abundante. Y también sus virtudes se relacionan, por supuesto, con la calidad humana de la mayoría de su pueblo humilde.
Lo que, si, está claro, es que la totalidad de sus defectos y problemas estructurales, proviene de la condición política y económica a la que Caracas estuvo sometida durante largo tiempo.
Supongo que no podía haber sido de otra forma, porque la ciudad es reflejo de la sociedad que la construye y habita.
De modo que ahora, en un país en transformación profunda e irreversible (léase Revolución), la única posibilidad de atacar los problemas estructurales de Caracas es desde una visión política acorde con esa Revolución.
La política y el urbanismo tienen que bailar pegados, como se dice. Están indefectible unidos.
La acción coherente de pueblo y gobierno, entretejidos y conformados como ciudadanía activa, es la única que puede verdaderamente concebir y llevar adelante un programa de cambios inteligente y sensible, encaminado en una dirección emancipadora.
Otra cosa es inconcebible.
No es posible que unos técnicos fracasados, en muchos casos ex izquierdistas convertidos en neoliberales al servicio de la burguesía, pretendan ahora darnos lecciones de urbanismo desde las instituciones oposicionistas.
Es el colmo del ridículo.
Por nuestra parte resumimos, entonces, este conjunto de reflexiones en la siguiente frase: la transformación de Caracas sólo es posible desde una política revolucionaria.
Con ella al mando, avanzaremos a pasos agigantados.
Cualquier otra perspectiva seudo técnica, no es más que una fantasía regresiva y nostálgica del pasado oprobioso.
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