lunes, 26 de septiembre de 2011

CARACAS, BELLEZA Y FEALDAD / 26.09.11


Vistas aéreas en el Municipio Chacao

(Publicado el sábado en Todosadentro)

La Poesía de la ciudad


CARACAS, BELLEZA Y FEALDAD


ATENCIÓN: Este artículo contiene conceptos fuertes, de especial crudeza, que pudieran alterar el ánimo de un persona especialmente sensible a la crítica y autocrítica.


Desde una altura y vista en perspectiva, nuestra ciudad, Caracas, es realmente hermosa. Sobre todo, si apartamos el juicio ético social y prescindimos del análisis pormenorizado de lo que vemos.

Es la luz, la vegetación, la configuración del valle, el cerro, son los contrastes cromáticos, los que nos subyugan desde la distancia.

Pero a medida que nos acercamos, que nos metemos en ella, en la ciudad, en sus calles y espacios, la percepción cambia dramáticamente. Aquí la hermosura comienza a diluirse, a debilitarse, se quiebra en fragmentos desiguales, hasta casi desaparecer.

Nuestra ciudad no acepta que la observen de cerca.

No lo soporta.

Resalta la composición de la mayoría de sus partes como productos de la indiferencia.

A poca distancia, es decir, a la escala del ciudadano, que es la verdadera escala de la vida cotidiana, el mantenimiento de la belleza es excepción.

Surge entonces, el florecimiento amargo del descuido, la presencia del desequilibrio inaudito y de una constante desarmonía que desgraciadamente revela la debilidad en nuestra mirada.

En verdad, pareciera que perdimos esa capacidad de mirar comprendiendo la cualidad de lo que vemos.

Me pregunto: ¿En qué momento renunciamos al sentido colectivo de la belleza necesaria?

¿Cuándo renunciamos a él? ¿O fue que nos lo arrebataron?

Lo que es muy evidente es que el abandono de la intención del relacionarnos con la belleza en los ámbitos de la ciudad, viene de muy lejos. Tal vez como consecuencia, y no me privo de decirlo, de la cultura adeca que tanto daño nos hizo a través de generaciones.

En todo caso, surgen muchas preguntas:

¿Son la pobreza o la dificultad incompatibles con la percepción estética?

¿Acaso la aceptación de lo visualmente gratificante es una característica de las clases que dominan la escena?

Centenares de ejemplos de diversos países, tiempos y culturas, parecen indicarnos que no es así. Pues hay una multitud de lugares donde la belleza está cultivada por las mayorías desde la carencia, la humildad y la sencillez de vida.

Y por otra parte, en un sentido contrario, en la propia Caracas, la horrible fealdad comercial de Las Mercedes, demuestra que la comprensión estética no es un privilegio de los ricos. Ni mucho menos. Nadie puede afirmar que los territorios urbanizados de la llamada clase media, estén en absoluto mejor cuidados ni con mayor cariño que los barrios populares.

Algo pasó allí, entonces, en la complejidad del alma nacional, que es muy profundo. Y que en definitiva devino en un valor cultural negativo. Como el de la corrupción en otro campo. O el del individualismo exacerbado que ha llegado a convertirse en un problema para la convivencia.

Hoy he querido traer este tema para la reflexión.

Porque la Revolución llega, justamente, para enderezar las cosas y cambiar lo que deba ser cambiado.

Creo que es importante aceptar que la búsqueda común de la belleza, como expresión de la dignidad y la dicha de vivir bien, tiene que formar parte del espíritu de transformación radical en que estamos inmersos.