Desde la Izquierda
UNA CIERTA SONRISA
Se supone que cualquiera de nosotros en la llamada democracia representativa, tiene garantizada la libertad de pensamiento y expresión.
Te dicen: piensa como quieras, nadie te va a reclamar por ello.
Lo que no te dicen es que eso es así, siempre y cuando no trates de poner en práctica tus ideas.
En la democracia representativa podemos, por ejemplo, abogar públicamente por el socialismo: bienvenidos al mundo de los sueños.
Pero ni se nos ocurra intentar construir el socialismo en los hechos, ni siquiera siguiendo las reglas de juego de esa falsa democracia.
¡Pues eso no está permitido¡
Pensar como izquierda: si. Es decir: más o menos. Pero hacer realidad nuestros pensamientos: de ninguna manera.
Hasta ahí llega la ceremoniosa pantomima de libertad.
Ni se te pase por la cabeza. Pues serás aplastado.
Si te da por comenzar a edificar el socialismo en serio, habrás llegado al punto donde la hipocresía burguesa desaparece y se cae su máscara de tolerancia.
Conocerás entonces el verdadero rostro que hay detrás de esa máscara. Y sentirás el represivo y totalitario brazo de la oligarquía.
Si no, que se lo pregunten a Allende.
O al Chávez del 11 de abril, es decir, a nosotros.
En 2001 ni siquiera desde el gobierno se había hablado de socialismo ni de imperialismo, cuando ya la burguesía y el resto de los poderes fácticos comenzaron a preparar la caída por la fuerza del gobierno bolivariano. En 2002 dieron el artero zarpazo.
No fue sorpresa. Está en la naturaleza de la burguesía.
Cuando siente que la acción del pueblo comienza a resquebrajar su dictadura, actúa.
No nos dejemos engañar. Esa es la historia.
Es con base a este conocimiento que cuando escuchamos los insinceros y banales discursos de la oposición sobre democracia y derechos humanos, aparece en nuestro rostro una cierta sonrisa.
Cómo si no tuviéramos memoria.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada