(Publicado el sábado en Todosadentro)
La ciudad de todos va recuperando sus espacios.
Esta ciudad, nuestra ciudad, de manera muy intensa en los últimos años, ha venido trabajando particularmente bien el tema de los lugares públicos , con todo lo que ello implica. Es digno de ver y disfrutar, no sólo lo que se ha logrado en términos concretos, en el hecho real de la transformación urbana, con espacios que se habían perdido y hoy fueron recuperados, sino también lo que se ha prefigurado a través de nuevos proyectos.
¿Quién lo duda? El Centro de Caracas ha venido mejorando día a día, mediante el abordaje persistente y cuidadoso de los problemas que habían venido presentándose a causa del abandono constante por parte de los gobiernos locales, con algunas honrosas excepciones, a lo largo de mucho, mucho tiempo.
En los últimos años, las cosas han cambiado. Es evidente para cualquiera de nosotros, vecino o visitante.
Hoy día los ciudadanos alegran su ánimo mientras pasean por el Centro Histórico, corazón espiritual de la República, al observar la buena restauración de sus edificios históricos más emblemáticos y de sus paseos y plazas. Toman nota de los esfuerzos que se hacen para darle calidad a su mobiliario urbano. Y se complacen también con la puesta en valor de todas las edificaciones, mediante la regulación de la propaganda, la rehabilitación de sus fachadas y la recuperación de la dignidad formal que, en muchos casos, alguna vez tuvieron.
Pero no sólo es el Centro. Otras partes o piezas de la ciudad van siendo tocadas por esta ola renovadora.
He allí el bulevar del Cementerio, de más de doce cuadras de largo. Yo estuve en su inauguración, y había que ver el regocijo de las multitudes.
Igual ocurrió más recientemente con el rescate de Sabana Grande. No sólo se retomó la idea perdida del paseo liberado, sino que la operación abrió paso a lo que podríamos denominar sin duda la mejor época del bulevar.
Obras de Arte, obras de ingenio para el juego de los niños, bancos, techos textiles de muy contemporáneo diseño, flores, limpieza de fachadas, unificación del nivel de los pavimentos ¿Qué más se puede pedir? Es una obra maravillosa.
El día cinco de julio asistimos a la resurrección de la Plaza Diego Ibarra. Una multitud lo disfrutó. Había personas en ella que ni siquiera se acordaban de que en esos espacios alguna vez existió una plaza.
Pero estas son nada más algunas de las acciones. Vienen otras.
Ejes peatonales de gran importancia irán cruzando la ciudad de un lado a otro.
Piensen nada más en esto: imagínense que comienzan a caminar desde El Calvario, hoy recuperado. Bajan por las escalinatas y acceden de una vez a la Plaza O'Leary. De allí siguen por la Plaza Caracas. No habrá mucha dificultad en diseñar un dispositivo de enlace que los lleve directamente hasta la Diego Ibarra, situada a muy pocos metros. En todo caso, la conexión ya existe a través de los espacios públicos del sótano del Centro Simón Bolívar, justo por donde está el mural de Cesar Rengifo. De la Diego Ibarra penetraremos directamente al grande y alargado patio central del inacabado Palacio de Justicia, bajo una bóveda que todavía espera por terminarse. Y de allí, inmediatamente a la inmensa Plaza de la Revolución que en un futuro no tan lejano ocupará la Hoyada. Nos vamos por el renovado Paseo Vargas, lleno de vida, descansamos un rato en la Plaza de la Galería de Arte Nacional, de dos hectáreas, mitad plaza, mitad parque, hoy en construcción y desembocamos a través del conjunto de los Museos en el parque Los Caobos. Pudiéramos seguir caminando, pasar por Plaza Venezuela y llegar hasta Chacaíto, a través de Sabana Grande. Pero también pudiéramos desviarnos, cruzar con un ancho puente hasta al Jardín Botánico, atravesar disfrutando a plenitud los espacios patrimoniales de la Universidad Central, salir por las Tres Gracias y luego seguir los tres kilómetros y medio del sistema de la nacionalidad. ¿Se dan cuenta? ¡Todo ello paseando!
¡Qué tremendo circuito!
No es el único posible. Es sólo un ejemplo. Muchos otros ejes peatonales pueden cruzar la ciudad en todas direcciones. Pero otro día se los enumero y describo. Mientras, intenten ustedes ir poniendo en vuelo la imaginación.
Entre tanto, vaya nuestro agradecimiento a la Alcaldía de Libertador, a la Jefatura de Gobierno del Distrito Capital, al Metro de Caracas, a PDVSA la Estancia, al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a la OPPPE y a todas aquellas instituciones involucradas en estos planes y que de manera tan eficaz interpretan las instrucciones del Presidente Chávez para que, en la construcción del socialismo, transformemos a Caracas, convirtiéndola en una ciudad para el Buen Vivir.
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