miércoles, 27 de julio de 2011

EL NACIMIENTO DE UN PARQUE / 27.07.11



La poesía de la ciudad

(Publicado en Todosadentro el pasado sábado)

NACIMIENTO DE UN PARQUE

Hay decisiones que son trascendentales en la vida de una ciudad.

Una de ellas la acaba de tomar el Presidente Chávez en relación a Caracas, cuando en días pasados anunció la creación del Parque Bolívar en los terrenos de la actual Base Aérea Francisco de Miranda, la Carlota.

Creo que es una extraordinaria y justa decisión esperada de hace mucho tiempo.

El Presidente la ha tomado con base a un plan que le ha presentado el Ministerio del Poder Popular de Ciencia y Tecnología, en acuerdo con la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, OPPPE.

Nace pues el Parque Bolívar como un hermano del Parque Miranda.

Una autopista los separa. Y más de medio siglo.

Ninguna de esas distancias es problema porque ambos van a funcionar en solución de continuidad.

Pues hay la idea de entrelazarlos.

Entre ellos se va a construir un vínculo estructural de unos ciento cincuenta metros de ancho, que soporte una cobertura vegetal de grama y pequeños arbustos, de tal manera que el visitante no sienta dramáticamente el paso de uno al otro de los dos Parques.

Cualquiera sea la dirección que tomemos, de norte a sur o viceversa, tendremos la sensación de no haber abandonado el ambiente natural de parque en ningún momento.

Así las sesenta y cuatro hectáreas del antiguo Parque del Este se van a ver acompañadas por las ciento cinco que aportan los terrenos de la Carlota. La suma no es exacta, pues a eso hay que añadirle el territorio que se gana al cruzar la autopista. Así que la suma total debe andar por las ciento setenta y tres hectáreas o algo así.

No es poca cosa.

Para darnos una idea, anotaremos que el enorme Central Park de la ciudad de Nueva York tiene unas 322 hectáreas. Que el gran Parque Ibirapuera de Sao Paulo, en Brasil, tiene unas 157. Y que la Villette, en Paris, unas 55 hectáreas.

De tal manera que la suma de nuestros dos parques, Bolívar y Miranda, va a significar un hito de muchísima importancia en la ciudad.

Algunas preguntas surgen de inmediato.

Una de ellas es: ¿Qué va a pasar con las instalaciones militares que hoy conforman la Base Aérea?. Ya el Presidente Chávez anunció que las nuevas edificaciones para el Comando de la Aviación Militar Bolivariana se van a comenzar a construir de una vez en Fuerte Tiuna. ¡Problema resuelto!

Otra pregunta surge referida al destino de la pista. La respuesta también es clara. La pista deja de funcionar como tal. Y otros usos se le van a dar a su gran superficie que atraviesa el Parque longitudinalmente. Usos como estacionamientos o áreas de canchas deportivas. El Plan Maestro la integra perfectamente. Hay que decir que, sin embargo, se mantiene como pista de reserva para el caso de que se presente una situación de gran emergencia en Caracas. Ojalá que esto no suceda, tal vez nunca suceda, pero sabemos que en caso de una catástrofe natural, tendremos allí una pista que puede ser usada para la movilización aérea.

La otra pregunta importante que puede surgir es la referida a la naturaleza del Parque Bolívar. ¿Está verdaderamente concebido como tal?

La respuesta también es clara: si, desde luego, no debemos tener ninguna duda. Es un auténtico Parque. En él tendrán protagonismo principal las grandes extensiones de áreas verdes, los espacios de agua y los miles de árboles que serán sembrados.

Como casi todos los grandes parques de este tipo, incorporará una serie de edificaciones que reforzarán el uso cultural y recreativo. Entre ellas, tal vez la más importantes, sean la de un recinto ferial que Caracas necesita, así como un Centro de Convenciones. Además de que contará con una estación de metro con un terminal intermodal en la superficie.

Pero el Presidente Chávez no se limitó a hacer el anuncio del nacimiento del Parque. Al día siguiente aprobó unos primeros recursos de cien millones para la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, destinados iniciar los trabajos.

Ha nacido, pues, el Parque Bolívar.

Comenzamos de una vez. ¡En la demora está el peligro!