(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)
Desde la Izquierda
SOBRE ORDEN Y
DESORDEN
Hay un desorden revolucionario que se constituye como tal a partir de la necesidad de demoler el viejo orden burgués.
Es un desorden bajo los cielos que luego, más temprano que tarde, deberá ir dándole paso a un orden revolucionario.
Seguramente, ha dicho alguien, la tensión dialéctica que va del orden al desorden y de nuevo al orden volverá a establecerse en algún momento.
Orden y desorden.
¿Será un proceso que nunca termina?
En todo esto no es ajena, en verdad, la lucha de clases.
Son asuntos para filósofos en Revolución. Y para cada uno de nosotros cuando asumimos ese papel. Siempre actuando, pero nunca dejando de pensar.
Lo que, sí, está claro para cualquiera, es que no todo desorden es revolucionario.
Hay algunos que son coletazos o herencias culturales del populismo cuarto republicano que todavía respira.
Desórdenes del atraso.
Muestras de desorden, incluso a veces bajo la bandera del protagonismo popular, que yo no dudaría en calificar como contra revolucionarias.
Desorden sin conciencia, sin argumentos.
Desorden del rentismo, del paternalismo.
Desorden que estorba, que hace daño a las mayorías.
Pienso yo, en la noche en que escribo esta columna, que no hay ninguna posibilidad de construir el socialismo, (y, en realidad, ningún proyecto humano en colectivo que valga la pena) sin un mínimo de disciplina.
Una gran parte del pueblo así lo comprende y lo practica. Pero nunca falta un tonto, o un grupo de tontos, que se creen listos al asumir conductas oportunistas.
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