jueves, 2 de junio de 2011

LA ENREDADA VERDAD / 2.06.11

(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)

Desde la Izquierda

LA ENREDADA VERDAD


Cuestión compleja la de la verdad.

Para mi que sólo hay dos maneras de aproximarse a ella. Una, la del pensamiento escéptico, que es el soporte espiritual del conocimiento. Para construir la verdad de esa manera, hay que observar la realidad con atención, para entenderla, y a partir de allí intentar una interpretación, colocando argumento tras argumento, demostración tras demostración, a prueba de refutaciones.

La otra es la del pensamiento dogmático. Esa estúpida manera de hacerlo no necesita ningún argumento para buscar y apuntalar la verdad. Le basta con la soberbia del iluminado.

Pero si el tema de la verdad es complejo en cualquier caso, en tiempos de revolución lo es mucho más. Porque no sólo se trata de entender, sino de transformar.

Nos movemos en terrenos extraordinariamente movedizos. Y muy subjetivos. Cualquier error se paga.

Y los errores no sólo pueden venir de planteamientos equivocados, sino también de la ausencia de planteamientos. Tanto de la acción como de la inacción, de la lentitud como de la aceleración, de la temeridad como del exceso de prudencia. Y también, por supuesto, de llevar una brújula con un norte fijo equivocado. Es decir, de subordinar el pensamiento activo a una verdad atemporal y abstracta que le sirva de guía.

Porque no hay dogmas. No hay manuales con recetas. Tal como lo dijo Fidel: “Entre los errores que hemos cometido todos, el más importante error fue creer que alguien sabía de socialismo, o que sabía de cómo se construye el socialismo.”

De manera que, en Revolución ninguna verdad está escrita. La verdad hay que construirla. Y la mejor forma de hacerlo es construirla entre todos, humildemente, honestamente, solidariamente, aportando cada uno lo que sabe, lo que puede, lo que hace o trata de hacer.

(Estas notas van dedicadas, sin rencor, pero sin ingenuidad, a aquellos camaradas que alegremente califican a otros de pequeños burgueses y reformistas. Que me perdonen tales compañeros, pero me huele a dogma).