

Esta semana estuvo cargada de actividades. Pero ¿cuál no?
Cito alguna de las más destacadas.
El lunes, comenzó con el programa de radio por Alba Ciudad que conduzco con Iván Padilla de 7 a 8am.
Luego, el resto de la mañana, estuve en la reunión del Órgano Superior de Vivienda que coordina Rafael Ramírez y, después de almuerzo, en una reunión con el viceministro Jorge Arreaza revisando el avance de la propuesta para la Carlota. En la tardecita la inauguración del Octavo Festival Mundial de Poesía en el Teatro Teresa Carreño.
Al día siguiente en la mañana, la Reunión del Órgano Distrital de Vivienda, con Jacqueline Faría y el resto del equipo. En la tarde videoconferencia con el equipo de de vivienda de Cojedes (¿o fue el miércoles?) Y después un Consejo de Ministros que duró como cinco horas. Miércoles y jueves me concentré intensamente en reuniones internas de los equipos que dirijo en la OPPPE, así como en el desarrollo teórico-práctico de algunos lineamientos estratégicos para Caracas. En esta intensidad de tareas uno busca desesperadamente unos minutos para encerrarse en su despacho a trabajar en silencio. De vez en cuando los encuentra. También hice el intento de asistir a la presentación de un libro de El Perro y la Rana y llegué hasta el sitio, pero tuve que retirarme por una protesta laboral.
Además visité dos veces las obras de Mausoleo para Bolívar, redacté la columna para el Correo de Caracas y escribí una página completa para Todosadentro.
Entre todas estas cosas, pasé por el servicio médico de la Biblioteca para revisarme una afección gripal.
En la noche del miércoles, de 9 a 10, había estado en el programa de radio de Nicmer Evans en Radio Nacional hablando sobre distintos temas de la ciudad. Creo que fue una buena conversación.
El viernes amanecimos saliendo a las afueras de Caracas para ver en unos grandes talleres metalúrgicos la marcha de la construcción de las piezas de acero que forman parte de la estructura interna del Mausoleo.
Al regreso, nos subimos en unas motos y pasamos revista a siete de las obras de vivienda que construye la OPPPE.
En la tarde, tuvimos una nueva reunión en las oficinas del Gobierno del Distrito Capital para analizar a fondo los mapas de conflicto.
Hoy, sábado en la mañana acudimos a una asamblea con voceros comunales en el Estado Vargas, en el lanzamiento de la segunda fase de la primera oleada de registro.
Dentro de tres horas, en la Sala José Felix Ribas, participaré en la clausura del Festival Mundial de Poesía. Vamos a ver. Pienso leer el poema Miel, que escribí hace unos meses.
En la noche, como lo he venido haciendo, volveré a jugar un par de partidas de ajedrez contra un programa que siempre me derrota. Y, ya en la cama, avanzaré en el disfrute del libro de Umberto Ecco, Historia de la Belleza.
Debo decir también que cada día de esta semana pensé en el Presidente Chávez con sentimientos aparentemente encontrados. Por un lado me decía: ¿cuándo vendrá? ¡Ya está bueno!, Por el otro; ¡Qué se cuide mucho!
Pero la semana no ha terminado todavía: culmina mañana con el día del padre. El mejor regalo es estar con los muchachos. Lástima que Daniel está fuera de Caracas. Y Ana Rita, aún más lejos.
Bueno, ¿qué puedo decir? Así es la vida. Me gusta el trabajo.
¡Que viva la Revolución! ¡Y que viva la poesía!
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