(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)
Desde la Izquierda
DE LA DESESPERANZA A LA ESPERANZA,
Y DE LA ESPERANZA A LOS HECHOS
Durante los gobiernos de la cuarta República, una tras otra se fueron cerrando las puertas del ánimo colectivo.
Esta casa grande que es la patria, vio como en esa época sus espacios se iban enrareciendo.
Cada día más, cada año más.
Y la desesperanza cundía en estos ámbitos colectivos como una plaga insoportable.
Hasta que pasó lo que tenía que pasar.
La aparición de Chávez, cambió las cosas.
El desánimo se fue tornando ánimo.
La desesperanza se fue convirtiendo en esperanza.
Las grandes mayorías, y me refiero a las de los desposeidos, excluidos, e incluso ignorados, encontró en Chávez y en sus propuestas un camino efectivo para transformar la vida.
El pueblo siguió a Chávez. Se puso a oírlo con cuidado. Y fue entendiendo de qué se trataba todo esto.
A partir de ese entendimiento, empezó el pueblo a recuperar la dignidad que le había sido arrebatada por las oligarquías de siempre.
Comenzó, pues, a constituirse en ciudadanía desde la Revolución.
Este proceso es hermoso por eso.
Porque haciéndonos vivir con intensidad el presente, disipa las sombras que vienen de atrás y va dibujando un porvenir más luminoso.
Es mucho lo que hemos ya avanzado.
Mucho lo que tenemos todavía que construir.
Habiendo convertido la desesperanza en esperanza, se trata ahora de transformar la esperanza en convencimiento profundo.
¡Vamos a derrotar la pobreza! ¡
¡A romper las cadenas de la injusticia heredada!
¿Quién puede impedirlo?
¡Venceremos!
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