jueves, 19 de mayo de 2011

CHÁVEZ Y MANEIRO / 19.05.11



(Publicado hoy en el Correo del Orinoco)

Desde la Izquierda


CHÁVEZ Y MANEIRO


Yo supe de Hugo Chávez por Alfredo Maneiro. No de su nombre, pero sí de su existencia. Estamos hablando tal vez de los años 79 u 80. No recuerdo bien.

Los dos, Maneiro y Chávez, habiéndose conocido, se reunieron en más de una ocasión, tal como el propio Presidente lo ha contado.

A ambos los asumí como Jefes indiscutibles, a cada uno en su momento y circunstancias.

A veces me da por pensar en que se parecen y en qué se diferencian.

Ya Alfredo no está, pero su presencia sigue muy viva en nosotros.

Desde luego, los veo distintos en muchos aspectos, seguramente de estilo. Pero también creo que, como personas y como líderes, comparten bastantes cualidades.

Como por ejemplo la memoria prodigiosa, la inteligencia capaz de ver las cosas con una mirada distinta a la de los demás, la tenacidad absoluta sin espacio para el desánimo, el sentido de lo auténtico, la voluntad para llegar a lo más profundo en el desciframiento de la realidad, el pensamiento radical, el humor (que siempre es importante) y el poseer en su carácter algo a lo que Chávez llama “la capacidad de mantener la pulsión hacia el objetivo”.

Hablando de objetivos, recuerdo ahora que en una oportunidad Alfredo Maneiro nos habló de las tres formas de aproximación a la idea de revolución.

Una, la de los que toman a la revolución como escenario o como motivo. Una razón bien frágil, por cierto. Decía que era muy frecuente en los intelectuales.

Otra la de los que usan la revolución para darle un sentido ético a su propia existencia. Ponía como ejemplo a algunas personas religiosas, u a otras que se conectan con ciertos principios o valores en abstracto, para estar bien consigo mismos, independientemente de los tiempos y las vicisitudes de la revolución.

Y la tercera, la que él valoraba especialmente, la de aquellos que hacen de la revolución un objetivo. Y ellos, decía Alfredo, son los verdaderos revolucionarios.

Yo, a veces, utilizo esta simple clasificación para entender ciertas actitudes de la izquierda. Superficiales u oportunistas en unos casos, principistas en otros.

Remato esta nota diciendo que en eso de tener a la revolución como objetivo, se parecen enormemente Chávez y Alfredo.