Desde la izquierda
LA UNIFICACIÓN DEL PUNTO DE VISTA
(Publicado ayer en El Correo del Orinoco)
Entre las cosas que me disgustan del capitalismo, una de ellas es su talante totalitario.
Bien es verdad que disfraza ese espíritu absolutista con luces, colores y brillos aparentes para meter la coba.
Pero la realidad cruda está allí, si alguien quiere encontrarse con ella.
El hecho es que el capitalismo en su afán de dominio universal crea un solo punto de vista (su punto de vista, el de él), anulando todos los demás.
Crea y admite un único lugar de observación al que considera natural y definitivo para todo tiempo y lugar.
Un único lugar de origen, supracultural, para las miradas al mundo, para las miradas entre nosotros, para las miradas a la naturaleza.
Un centro de coordenadas obligante que el capitalismo coloca a la brava, para todas las referencias.
¡Extraña cosa! La verdad es que la existencia de un único punto de vista, en la práctica equivale a la no existencia de un punto de vista.
De esa manera todo está fijado previamente, predeterminado. El paisaje se encuentra estáticamente cerrado. O, mejor dicho, no hay paisaje.
Al desparecer la libertad de observación, desaparece la observación misma.
No hay ideas, por tanto, en juego.
No hay subjetividad. Se llega a hablar, incluso, del fin de la historia.
La posibilidad de la diferencia no existe. La cultura desaparece en sus raíces más profundas, quedando nada más presente en sus abalorios.
Surge, por tanto, una pregunta. Construida la mirada uniforme, ¿quien es el dueño de esa mirada?
La respuesta es clara: el dueño es el poder hegemónico del Capital, que no admite competencia.
Toda otra mirada es, por tanto, o tiende a ser, sediciosa.
O, dicho de otra manera, el ejercicio de la conciencia observadora es subversivo.
Lo humano lo es.
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