sábado, 9 de abril de 2011

CAMPOS DE BATALLA ESPIRITUAL / 9.4.11

(Publicado hoy en Todosadentro)

CAMPOS DE BATALLA ESPIRITUAL

¿Hay un arte por encima o al margen de las clases sociales? Mao Tse Tung afirmaba que no.

Salvatore Quasimodo, el premio nobel italiano, lo expresaba de otro modo. El decía que toda poesía verdadera pertenece a un tiempo y un lugar.

Sin necesidad de darle muchas vueltas al tema, lo que es evidente es que en las artes y las letras se reflejan las contradicciones del mundo en que vivimos. De una manera directa, o sutilmente, entre líneas, la sociedad las impregna en su forma y contenido.

Esto quiere decir que en el paisaje social de las artes, visto desde una perspectiva general, soplan vientos en distintas direcciones.

Y a veces, según la intensidad de las contradicciones, un observador atento y perspicaz podría imaginar en ese paisaje una especie de campo de batalla espiritual.

O varios campos, tal vez.

Yo distingo cuatro, a efectos prácticos: el de las artes tradicionales de los pueblos, el de las artes tradicionales de las oligarquías, el de las artes en exploraciones de vanguardia y el de las artes de la cultura de masas.

No son campos en compartimentos estancos, por supuesto. Unos se entremezclan con los otros. Es sólo una subdivisión gruesa que tiene por objeto facilitar la planificación de la gestión cultural.

Pues bien, yo creo, y lo creo con mucha convicción, que de esos cuatro escenarios de batalla, el más importante hoy día en Venezuela es de las artes de la cultura de masas. Allí hay que concentrar los mayores esfuerzos de gestión.

En el de las artes tradicionales de los pueblos, ya la intensa dinámica producida por la Revolución ha ido garantizando la ocupación victoriosa del espacio.

Sé que una breve columna como ésta es insuficiente para desarrollar la idea, pero quiero dejarla anotada para que sirva de incentivo a la reflexión por parte de nuestros equipos del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.