
Hoy quiero hablar de Lucas Pou, camarada y amigo.
Lo conozco desde que él era un buen estudiante de la Facultad de Arquitectura de la Central, y yo profesor de diseño. De hecho, fui tutor de su tesis.
A partir de entonces la vida, la amistad, la capacidad de entrega, y el compromiso compartido por edificar un país mejor y una sociedad más justa, nos hizo participar juntos en muchas tareas.
Lucas fue director de Obras Públicas de la Alcaldía Libertador, nombrado por Aristóbulo en 1993, en el mismo gobierno local en que a mi me tocó asumir la Gestión Urbana. Enfrentó como nadie las prácticas corruptas y clientelares que hasta entonces habían sido frecuentes en la contratación de las obras. A mi juicio hizo una labor inmejorable, ética y tecnicamente. Formó parte importante de un equipo donde estuvieron, entre otros, María Cristina Iglesias, David Paravisini, Julio Montes, María Urbaneja, Alejandro Hitcher, Cristobal Francisco, Jacqueline Farías, José Manuel Rodríguez, Xiomara Lucena, Arturo Gallego, yo mismo y (muy chamitos entonces) Gabriela Ramírez, María Gabriela González, Alfredo Bozo, Orlando Martínez, Gilberto Rodríguez, Héctor Torres, sin contar, desde luego, al propio Aristóbulo que dirigía al equipo.
En 1999, con Reyes Reyes como ministro, Lucas asumió la dirección de ordenación urbanística (no recuerdo si se llamaba así exactamente) del Mindur. Poco después fue Viceministro del recién creado Minfra.
Tengo que decir que, a mi juicio, Lucas es uno de los mejores arquitectos con que cuenta el país y tiene la capacidad y experiencia para ser un extraordinario gerente de cualquier institución pública.
Como cualquier arquitecto, vive del ejercicio libre de su profesión. Así, una vez que dejamos el MINFRA, en 2001, emprendimos la aventura de montar juntos una oficina de proyectos. Luego se incorporó su hermano Carlos, también arquitecto muy talentoso y profesor de la FAU.
Poco después, en abril de 2003 fui llamado por el Presidente para asumir tareas en Cultura. Sentí en ese momento, y así se lo manifesté a mis compañeros de oficina, que por mi parte iba a dejar el libre ejercicio de mi profesión para siempre. Ya era una ruptura de vida. Soy profesor titular jubilado de la UCV, y tengo claro que cuando mi labor en la gestión pública no sea requerida, (en algún momento no tan lejano eso llegará) me retiraré contento a otras labores creativas largamente pospuestas, como la escritura y la pintura. No pienso volver a la profesión. Está descartado.
Pero ese no es el caso de Lucas Pou. Cada vez que el gobierno lo ha llamado, él ha renunciado generosamente a sus trabajo profesional privado y se ha dedicado a servir a su pueblo desde la función pública. Cuando el requerimiento termina, vuelve al ejercicio privado. ¿De que otra manera puede ganarse la vida un arquitecto?
Y desde luego en relación a su labor en la función pública, así como nadie puede dudar de su talento, ninguno puede hacerlo respecto a su intachable honestidad y eficiencia. Porque Lucas es un profesional ejemplar en todo lo que hace.
Me atrevo, incluso, a calificarlo de brillante.
Junto con su hermano Carlos fue autor del proyecto del Hospital Cardiológico Infantil Gilberto Rodríguez Ochoa, e igualmente autor del proyecto de la Villa del Cine. Ambas obras recibieron muy destacados premios internacionales, porque se cuentan, sin duda, entre lo mejor de la arquitectura venezolana de la última década.
De modo tal que, por estas razones, me siento muy orgulloso de que ahora Lucas haya aceptado trabajar conmigo en la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales y de que estemos construyendo juntos, como parte de muchas otras tareas, el Mausoleo de Bolívar. La verdad es que en la OPPPE tenemos un extraordinario equipo.
Es lo que algunos periodistas que intentan generar escándalo llaman “el entorno de farruco”.
Si esa es la maldiciente acusación, no tengo inconveniente en aceptarla: en tal sentido, Lucas es mi entorno. Así como Orlando Martínez, Gilberto Rodríguez, Pablo Romero, Edwuin Navarro y otros compañeros que no voy a citar ahora para no molestar a nadie con una lista.
Aunque, bien pensado, ¿quién es el entorno de quien? Desde otro punto de vista tal vez yo sea el entorno de ellos.
Porque uno da lo que puede, pero en cierto modo ya vamos adentrándonos (por la edad) en la etapa de “aproximación y descenso”. Sin embargo ellos representan la voluntad y el compromiso firme de las nuevas generaciones por construir honestamente una patria justa, libre y solidaria.
2 comentarios:
Camarada y Compatriota, un saludo Bolivariano y Revolucionario "Al Cesar lo que es del Cesar" Gracias por su Gallardía.
"Una amiga de su entorno"
Patria Socialismo o Muerte "Venceremos"
B/T Sr Ministro es una lastima que se vaya de M CULTURA tal como le dije en su twitter (@LiviaEGS) tal como lo hizo en su 1 gestión ambas son EXCELENTES FELICIDADES EN SU NUEVO PROYECTO y DIOS quiera que retorne a Cultura pronto.
Livia Garcia
C:I: Nº: V-6.859.260
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