sábado, 26 de marzo de 2011

!AH, QUIEN PUDIERA! / 26.03.11


(Publicado hoy en TODOSADENTRO)

¡Cuánto me hubiera gustado descolgarme unas horas de mi trabajo, para vagabundear sin rumbo por la Feria del Libro! Para detenerme aquí y allá, donde me provocase, sin prisas, curioseando entre mesones y estanterías y disfrutando con los ojos del espíritu de la multitud de libros que, en función del escaso tiempo, nunca podré leer.
¡Ah, si pudiera! Pero hoy la Feria es un fruto prohibido para mí. En un cercado ajeno.
Aunque de pronto, acomodando la agenda, puedo acudir fugaz a alguno de los actos. Pero voy y vengo como el rayo y mi alma queda atrapada en la imagen de la muchedumbre.
Así me consuelo gozando con el placer de los otros. Veo en televisión a los miles de visitantes y lo disfruto, de alguna manera, como si estuviese presente.
Pasan las personas cargadas de libros, con paquetes, con bolsas. Hay una alegría allí que únicamente puede comprenderla quien de verdad ame a los libros como nosotros los amamos.
Y es que ahora, en verdad, somos muchos sus enamorados.
Porque entre las distintas puertas cerradas que logró abrir la Revolución, una de ellas, y la cuento entre las más importantes, es la de la lectura.
Lectura, lectura y más lectura.
Y libros y libros y más libros.
Porque dentro de cada uno de ellos, mil universos se despliegan. Doscientas mil historias. Cuatrocientos mil argumentos.
¿Qué no cabe en un libro? La propia historia que estamos viviendo ya comienza a encontrarse y a reinterpretarse en los libros. A través de la escritura se transfiere desde la percepción al papel. La sensibilidad se convierte en testimonio.
Son días de tensión, pero también de júbilo. De un júbilo que no podrá ser apagado por las dificultades.
¡Ah, quien pudiera pasear por la Feria del Libro!

2 comentarios:

pedrocruz dijo...

A falta de feria, buenos son los poemas.....


Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa...
(José Martí, buscador de libertad).

Como yo no soy yo, represento a cualquiera
y le presto mi voz a quien aún no la tenga;
o repito otras voces que siento como mías
aunque, hasta sin querer, siempre de otra manera.
Parezco personal, mas digo lo sabido
por otros hace siglos. O quizás, ayer mismo.
Ojalá me repitan sin recordar quien fui
como ahora yo repito a un anónimo amigo.
¡Oh futuro perfecto! No hay otra permanencia
que la de ser un eco corregido por otros
que no sabrán mi nombre, ni —espero— mi aventura.
Tampoco yo sé bien quién habla en mi conciencia.
Si algún día un muchacho nos plagia sin saberlo
y en él, lo ya sabido, vuelve a ser un invento,
estaremos en él, invisibles, reales,
como otros, ahora en mí, son corazón de un ave.
Es eso, y no los versos guardados en los libros,
lo que, venciendo el tiempo, sin forma durará
en la obra colectiva y anónima, aún en ciernes,
transformando y creando conciencia impersonal.
(gabriel Celaya, poeta social).

Dinohra Garcia dijo...

Se va a continuar con el proyecto hermoso de los catalogos de patrimonio cultural?, todavia quedan importantes municipios sin la atencion....