sábado, 12 de febrero de 2011

CULO E’PUYA EN EL HEMICICLO / 12.02.11


(Publicado hoy en Todosadentro)

Definitivamente ya no hay respeto, se perdieron las formas y las distancias. ¡Quién lo iba a pensar! Culo e´puya en el hemiciclo de los diputados. ¡Fin de mundo!
Es que el pueblo desatado invade los espacios y, entre ellos, el lugar donde se reúnen a debatir los honorables miembros de la Asamblea.
Ya yo había visto un San Juan y un San Benito bailando en el mismo sagrado epicentro de la cultura burguesa: el Teatro Teresa Carreño, ahora retomado por el pueblo. Eso también era impensable unos años atrás.
Andan desatados los demonios populares de la cultura. No saben estarse quietos.
No hay serafines ni querubines que los contengan.
El jueves se presentó en la Asamblea ese grupo, Tambor, Canto y Revolución, para regalarle a los presentes tres minutos de alegría barloventeña.
Los diputados de Fedecámaras se quedaron quietos y tiesos como ganchos de ropa. Tal vez por dentro alguno sintió un pequeño hormigueo en la sangre. Al fin y al cabo no todos ellos nacieron en cuna de oro. Pero si es así, no lo evidenció.
Los diputados del pueblo se levantaron contentos y corearon la frase: ¡Esto sí es cultura, cultura popular!
Pueblo, gobierno y diputados revolucionarios se sienten identificados con sus manifestaciones culturales y las gozan a plenitud. Y se reconocen en sus creadores.
La élite anda con el rabo entre las piernas, susurrando: ¿que vamos a hacer sin econoinvest?
Nosotros decimos con voz clara: ¡Que vivan nuestros cultores!