martes, 11 de enero de 2011

OJOS CLAROS, SERENOS / 11.01.11

El primer poema que aprendí como tal, conscientemente, me lo enseñó mi madre. A ella le encantaba.
¿Cuántos años habré tenido entonces? ¿Seis o siete, tal vez?
Me pregunto ahora: ¿Cuánto de ello habrá influido en mi amor por la poesía?
Hoy, como quiero cambiar la nota del blog y no tengo tiempo de elaborar algo, se me ocurrió transcribir el poema desde la memoria.
Se trata de un madrigal de Gutierre de Cetina, escrito, creo, en el siglo XVI.
Para Ustedes:

Ojos claros, serenos,
Si de un dulce mirar sois alabados,
¿Por qué si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos
Más bellos parecéis a aquel que os mira,
No me miréis con ira,
Porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormento rabiosos!
Ojos claros, serenos,
Ya que así me miráis, miradme al menos.

4 comentarios:

milin dijo...

Una dulce poesía que alimentó el espíritu y permitió que floreciera el lado hermoso del sentimiento que todos llevamos dentro y que pocos tenemos la fortuna de desarrollar... sólo la dulce esperanza de una madre amante de la poesía pudo permitir ese milagro... otras nos preocupamos por la ropa, el título o la futura pareja y dejamos a un lado el alma.

Anónimo dijo...

...de mí dirán: «Aquí fue muerto un hombre / que si al cielo llegar negó su suerte / la vida le faltó, no la osadía.»

tella dijo...

Que bueno Ministro no siente temor, como muchos, mostrar su espíritu sensible. Varias veces lo acompañe, como activadora y animadora, en actividades políticas de calle. Así lo vi, así lo exprese y Así lo queremos en Las artes y en el país para el país.

Yudanis Marcano

Anónimo dijo...

Sencillamente hermoso, los famosos madrigales del amor Ojos claros, serenos... maravilloso poema de la literatura castellana
y que gesto tan noble de aquel que los comparte.