(Publicado el sábado 28 de Agosto en TODOSADENTRO)
Las elecciones del 26 de septiembre son importantísimas para dotarnos de la mejor representación popular posible en la Asamblea Nacional.
Pero si esto es verdad en términos generales, en el marco de un país en transformación profunda, lo es aún más, si cabe, en términos específicos en cuanto se refiere a la cultura.
Pasados ya los tiempos iniciales de la Revolución, con sus exploraciones, sus idas y venidas, sus vaguedades y sus aciertos, ahora, cuando ya está claro el propósito de construir el socialismo y desmantelar el estado burgués, es necesario dotarnos de un marco jurídico revolucionario en lo que se refiere a la cultura.
Todas nuestras leyes culturales son anteriores al gobierno bolivariano. Todas, sin excepción, son anteriores a este proyecto hermoso e intensamente humano que lidera el Comandante Chávez.
¡Hay que modificar todas las leyes existentes que afectan a la cultura! ¡Es necesario hacerlo, trabajar para ello! ¡Hay que sustituirlas por nuevas leyes que nos permitan avanzar en los propósitos de cambiar la vida para construir la felicidad colectiva. Allí la cultura juega un papel primordial.
Por ese motivo es preciso que estemos atentos a estas elecciones tan importantes para el proceso bolivariano. Hay que participar con alma y corazón. Hay que ir a la batalla electoral de las ideas. Debemos preparar a nuestro pueblo para el mejor voto. Y luego, cuando llegue el día, no faltar a la cita.
De esa manera tendremos una Asamblea que sea expresión cierta del pueblo en Revolución y actué en consecuencia.
martes 31 de agosto de 2010
domingo 29 de agosto de 2010
PAVESE Y LOS NECIOS. Rubén Wisotzki / 29.8.10
(Recibo este correo y decido publicarlo)
Farruco, escribo esto en medio de los chillidos de los que no entienden, de los que se resisten a los cambios, de los que se quejan del presente pero no del pasado (y por lo tanto no son ni pasado ni presente), de los que se quejan del presente y también del pasado (¿se quejarán también del futuro?); escribo esto porque además de todo, no hacen nada, no proponen nada, pareciera que prefieren la Nada; escribo esto minutos después de revisar algunas entrevistas mías realizadas en el pasado donde los ¿artistas? ¿creadores? ¿intelectuales? ansiaban, y me tomo la licencia de la dramatización verbal, quemarlo todo, porque no se hacía nada bien, porque todo era, en aquel entonces, un desastre; escribo esto porque hay quien afirma, jura y perjura en los medios de hoy que antes todo estaba bien en el mundo de la cultura y en el ayer no hacía mas que tocar las puertas de la fundaciones privadas para que lo ayudasen con la publicación de un libro, una exposición, una obra de teatro, una película o esa figura tan endeble llamada bolsa de trabajo (¿quien era el bolsa?); escribo esto mientras recuerdo como se reclamaba la creación del Ministerio de Cultura y la abolición del Conac; escribo esto mientras recuerdo (y releo en los periódicos ya amarillentos) a artistas de reconocidas trayectorias, justos premios nacionales en su momento, declararme que nunca permitirían que se les privatizara el espíritu, que podrían privatizarlo todo si se les antojaba, pero nunca el espíritu (¿ya no se acuerdan de la ola de privatizaciones que hundió a este país, y así a otros de la región como Argentina? ¿Ya nadie se acuerda de CAP y Menem?); escribo esto mientras confirmo a través de esas gastadas paginas culturales del medio impreso que los esfuerzos privados tenían mas fuerza que los esfuerzos públicos, que nadie entendía como era posible que una empresa pudiese apoyar mas a la cultura que el Estado; escribo esto mientras realizo mi propio mea culpa ya que uno formó parte de esa locura y ahora forma parte de esta aventura (aventura que en realidad comenzó hace muchos años, en el liceo, al lado de Pedro Calzadilla, en la universidad dentro del Movimiento 80, con Jorge Rodríguez a la cabeza de la FCU); escribo esto mientras leo que usted anda por el interior (que es mucho mas exterior de lo que se cree) del país, escuchando, hablando, proponiendo, debatiendo, con los creadores, y no puedo dejar a un lado la protesta generalizada de los creadores de ese interior (que ya bauticé exterior) que en el pasado se plantaban iracundos ante este ex reportero porque los presidentes del Conac no iban a sus tierras, porque no los escuchaba nadie, porque toda la atención oficial era para Caracas y sus alrededores; escribo esto mientras tengo muy presente que no hubo presidente del Conac que terminase la nueva sede de la GAN y hoy que luce a puertas abiertas nadie dice nada; escribo esto mientras apoyo el codo en una antología de Baudelaire, nacida en la editorial El Perro y la Rana y la Imprenta Cultural, que me costó dos bolívares en una Librería del Sur (y tampoco nadie dice nada); escribo esto mientras no me permito olvidarme de esa abuela de Barinas que en toda su vida no había pisado el teatro de la ciudad y que lo hizo hace muy poco con toda su familia gracias al trabajo de los activadores de Misión Cultura (esto me consta, estuve allí); escribo esto porque aquí nos habíamos olvidado de un intelectual de primera llamado Ludovico Silva y ahora cargo de arriba para abajo sendas obras suyas en el sello de Monte Ávila (se imprimió en el pasado y ya, ¿para que mas?); escribo esto mientras va terminando de a poco el mes de agosto que fue particularmente excepcional para el cine venezolano (producciones como Hermano o el Taita Boves, entre otras, recogen aplausos en todos lados) y nadie le otorgue un crédito, aunque sea pequeñito, minúsculo, raquítico, a que la Villa del Cine decidió estar allí presente en ese trabajo de alguna u otra manera; escribo todo esto porque no faltará quien diga que soy un tarifado pero para esa misma persona cuando estaba en El Nacional no lo era (¡hay que ver todas las pautas que se hacen en el periodismo privado porque así lo exigen los jefes de turno, cumpliendo así con los intereses de los dueños!); escribo esto porque los necios de tanta crítica, que en su momento cumplieron papeles rectores en la cultura, no cumplen con el requisito fundamental de la critica: la autocrítica; escribo esto porque el 27 de agosto de 1950 se suicidó el gran poeta italiano Cesare Pavese, ya han pasado 60 años, quien escribió entre montones de textos importantes: "La libertad no estriba en permitirle a alguien ser para siempre lo que fue, sino en crear las condiciones para que todos los hombres puedan determinar y construir su nueva realidad". Un abrazo,
Ruben Wisotzki
(entre otros errores que no me importan en pro de la urgencia que llevo, no me funcionan los acentos, pero está bien así, espero que la idea es la que lleve el acento)
Nota de Farruco: Rubén, perdóname por ponerle los acentos a efectos de su publicación. Aclaro también que aunque no estoy seguro de que La Villa participó directamente en esas películas (creo que no) para los efectos es lo mismo porque la Plataforma del Cine del Ministerio del Poder Popular (¡Poder Popular! ¿te das cuenta?) del Cine funciona de manera integrada. En fin, gracias por tu nota y un gran saludo.
Farruco, escribo esto en medio de los chillidos de los que no entienden, de los que se resisten a los cambios, de los que se quejan del presente pero no del pasado (y por lo tanto no son ni pasado ni presente), de los que se quejan del presente y también del pasado (¿se quejarán también del futuro?); escribo esto porque además de todo, no hacen nada, no proponen nada, pareciera que prefieren la Nada; escribo esto minutos después de revisar algunas entrevistas mías realizadas en el pasado donde los ¿artistas? ¿creadores? ¿intelectuales? ansiaban, y me tomo la licencia de la dramatización verbal, quemarlo todo, porque no se hacía nada bien, porque todo era, en aquel entonces, un desastre; escribo esto porque hay quien afirma, jura y perjura en los medios de hoy que antes todo estaba bien en el mundo de la cultura y en el ayer no hacía mas que tocar las puertas de la fundaciones privadas para que lo ayudasen con la publicación de un libro, una exposición, una obra de teatro, una película o esa figura tan endeble llamada bolsa de trabajo (¿quien era el bolsa?); escribo esto mientras recuerdo como se reclamaba la creación del Ministerio de Cultura y la abolición del Conac; escribo esto mientras recuerdo (y releo en los periódicos ya amarillentos) a artistas de reconocidas trayectorias, justos premios nacionales en su momento, declararme que nunca permitirían que se les privatizara el espíritu, que podrían privatizarlo todo si se les antojaba, pero nunca el espíritu (¿ya no se acuerdan de la ola de privatizaciones que hundió a este país, y así a otros de la región como Argentina? ¿Ya nadie se acuerda de CAP y Menem?); escribo esto mientras confirmo a través de esas gastadas paginas culturales del medio impreso que los esfuerzos privados tenían mas fuerza que los esfuerzos públicos, que nadie entendía como era posible que una empresa pudiese apoyar mas a la cultura que el Estado; escribo esto mientras realizo mi propio mea culpa ya que uno formó parte de esa locura y ahora forma parte de esta aventura (aventura que en realidad comenzó hace muchos años, en el liceo, al lado de Pedro Calzadilla, en la universidad dentro del Movimiento 80, con Jorge Rodríguez a la cabeza de la FCU); escribo esto mientras leo que usted anda por el interior (que es mucho mas exterior de lo que se cree) del país, escuchando, hablando, proponiendo, debatiendo, con los creadores, y no puedo dejar a un lado la protesta generalizada de los creadores de ese interior (que ya bauticé exterior) que en el pasado se plantaban iracundos ante este ex reportero porque los presidentes del Conac no iban a sus tierras, porque no los escuchaba nadie, porque toda la atención oficial era para Caracas y sus alrededores; escribo esto mientras tengo muy presente que no hubo presidente del Conac que terminase la nueva sede de la GAN y hoy que luce a puertas abiertas nadie dice nada; escribo esto mientras apoyo el codo en una antología de Baudelaire, nacida en la editorial El Perro y la Rana y la Imprenta Cultural, que me costó dos bolívares en una Librería del Sur (y tampoco nadie dice nada); escribo esto mientras no me permito olvidarme de esa abuela de Barinas que en toda su vida no había pisado el teatro de la ciudad y que lo hizo hace muy poco con toda su familia gracias al trabajo de los activadores de Misión Cultura (esto me consta, estuve allí); escribo esto porque aquí nos habíamos olvidado de un intelectual de primera llamado Ludovico Silva y ahora cargo de arriba para abajo sendas obras suyas en el sello de Monte Ávila (se imprimió en el pasado y ya, ¿para que mas?); escribo esto mientras va terminando de a poco el mes de agosto que fue particularmente excepcional para el cine venezolano (producciones como Hermano o el Taita Boves, entre otras, recogen aplausos en todos lados) y nadie le otorgue un crédito, aunque sea pequeñito, minúsculo, raquítico, a que la Villa del Cine decidió estar allí presente en ese trabajo de alguna u otra manera; escribo todo esto porque no faltará quien diga que soy un tarifado pero para esa misma persona cuando estaba en El Nacional no lo era (¡hay que ver todas las pautas que se hacen en el periodismo privado porque así lo exigen los jefes de turno, cumpliendo así con los intereses de los dueños!); escribo esto porque los necios de tanta crítica, que en su momento cumplieron papeles rectores en la cultura, no cumplen con el requisito fundamental de la critica: la autocrítica; escribo esto porque el 27 de agosto de 1950 se suicidó el gran poeta italiano Cesare Pavese, ya han pasado 60 años, quien escribió entre montones de textos importantes: "La libertad no estriba en permitirle a alguien ser para siempre lo que fue, sino en crear las condiciones para que todos los hombres puedan determinar y construir su nueva realidad". Un abrazo,
Ruben Wisotzki
(entre otros errores que no me importan en pro de la urgencia que llevo, no me funcionan los acentos, pero está bien así, espero que la idea es la que lleve el acento)
Nota de Farruco: Rubén, perdóname por ponerle los acentos a efectos de su publicación. Aclaro también que aunque no estoy seguro de que La Villa participó directamente en esas películas (creo que no) para los efectos es lo mismo porque la Plataforma del Cine del Ministerio del Poder Popular (¡Poder Popular! ¿te das cuenta?) del Cine funciona de manera integrada. En fin, gracias por tu nota y un gran saludo.
¡NO HAY TIEMPO QUE PERDER! 29.8.10



En la gira por los veinticuatro Estados del país, recorrimos tres esta semana: Carabobo el miércoles, Cojedes el jueves y Aragua el viernes. Con ellos ya van veinte.
En cada uno de los Estados tuvimos cuatro grandes reuniones: con Misión Cultura, con los directores de cultura de los municipios y gobernaciones, con los cultores y agrupaciones y, por último con nuestro propio gabinete ministerial en cada estado.
En verdad, intenso.
Llegamos a Caracas, en la noche del viernes.
Ayer sábado, estuve en la presentación del libro de Fidel Castro, La Victoria Estratégica. Fue una hermosa y muy concurrida actividad para un extraordinario libro. Hablaron Eugenio Suárez, director de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado de Cuba, así como el Comandante de la Revolución Guillermo García. A mi me tocó decir unas palabras.
De allí salimos para el Teatro Teresa Carreño donde se presentaba una obra conjunta entre el elenco infantil de la Colmenita Cubana y los niños de la Colmenita Bolivariana. Un conmovedor acto de hermanamiento, con presencia de la Ministra Isis Ochoa, responsable del evento, y del embajador Rogelio Polanco y otros compañeros.
Un par de horas más tarde, en la Galería de Arte Nacional, coincidieron varias actividades, en las que nos acompañó el ministro Edgardo Ramírez: la lectura del Veredicto y entrega de premios del Salón de Arte Popular, tiempos de liberación. La presentación por parte de Benito Irady de los ciento veinte primeros libros de la colección de arte venezolano. Que estuvo muy bien. La inauguración de lo que será la primera sala del Museo de Arte Popular, así como de su tienda de arte. La apertura de una exposición excelente sobre Quintana Castillo, como un homenaje a este gran maestro nuestro. Y la inauguración de la Colección Permanente de la Galería de Arte Nacional, que es un triunfo de la nueva política museística (hablaremos sobre esto en otra nota)
Hoy, domingo, a las once de la mañana, se inaugurará la Colección Permanente del Museo de Arte Contemporáneo, y también una muestra sobre El Desnudo en el Arte contemporáneo. Una hora después, nos trasladaremos al Museo de Bellas Artes para inaugurar su Colección Permanente.
Felicito por ello a los trabajadores de la Fundación Museos!
¡Así es que se trabaja para el pueblo en tiempos de Revolución!
sábado 28 de agosto de 2010
FLOJERA / 28.8.10
Con vista a la Derecha
Publicado el pasado jueves en EL CORREO DEL ORINOCO
Escribir semanalmente sobre la Derecha para contribuir a hacer un buen retrato de sus tenebrosidades y vergüenzas, es la razón de ser originaria de esta columna de opinión. Con ese objetivo tan sencillo nació hace aproximadamente un año.
Pero confieso que lo que en un principio pudo parecerme divertido, con el tiempo se fue convirtiendo en algo fastidioso. Porque son tantas las costuras éticas del escualidismo intelectual, sus hipocresías y dobles discursos, las cabriolas argumentativas de sus más destacados miembros, el fanatismo, extraña disociación y soberbia clasista que los engalana, la rutina constante de sus banalidades ridículas y el ejercicio por ellos practicado de la mentira sin pudor, que la verdad es que ya cansa.
Al menos en mi caso ya me estoy fastidiando de intentar seguirlos, conociendo como conocemos que todo esa manipulación escuálida se produce al servicio de un pensamiento único y totalitario, dictado por los grandes poderes financieros.
Unos y otros, viejos derechistas y nuevos reaccionarios, intelectuales cuarto republicanos y saltadores de talanquera, que ejercen sin reparo el papel de policías cotidianos del Gran Hermano al que sirven, como digo, ya cansan.
Cada uno de ellos, lo quiera o no, lleva en su corazón la estampita de un dólar santificado.
Con enorme paciencia leo frecuentemente sus artículos y declaraciones para buscar en ellos honestamente algo salvable en medio de la singular decadencia que los caracteriza. Algo que los redima.
Pero ni un rastro de interés. Sólo el terrible odio al pueblo bolivariano. Sólo un rechazo visceral a Chávez. Sólo una traición desenraizada a la conciencia colectiva.
Me doy cuenta de que, en realidad, no vale la pena ni siquiera prestarles atención.
¿Será que mejor dedico mi esfuerzo a otros asuntos?
¡Hay tantas cosas hermosas sobre las cuales escribir!
Publicado el pasado jueves en EL CORREO DEL ORINOCO
Escribir semanalmente sobre la Derecha para contribuir a hacer un buen retrato de sus tenebrosidades y vergüenzas, es la razón de ser originaria de esta columna de opinión. Con ese objetivo tan sencillo nació hace aproximadamente un año.
Pero confieso que lo que en un principio pudo parecerme divertido, con el tiempo se fue convirtiendo en algo fastidioso. Porque son tantas las costuras éticas del escualidismo intelectual, sus hipocresías y dobles discursos, las cabriolas argumentativas de sus más destacados miembros, el fanatismo, extraña disociación y soberbia clasista que los engalana, la rutina constante de sus banalidades ridículas y el ejercicio por ellos practicado de la mentira sin pudor, que la verdad es que ya cansa.
Al menos en mi caso ya me estoy fastidiando de intentar seguirlos, conociendo como conocemos que todo esa manipulación escuálida se produce al servicio de un pensamiento único y totalitario, dictado por los grandes poderes financieros.
Unos y otros, viejos derechistas y nuevos reaccionarios, intelectuales cuarto republicanos y saltadores de talanquera, que ejercen sin reparo el papel de policías cotidianos del Gran Hermano al que sirven, como digo, ya cansan.
Cada uno de ellos, lo quiera o no, lleva en su corazón la estampita de un dólar santificado.
Con enorme paciencia leo frecuentemente sus artículos y declaraciones para buscar en ellos honestamente algo salvable en medio de la singular decadencia que los caracteriza. Algo que los redima.
Pero ni un rastro de interés. Sólo el terrible odio al pueblo bolivariano. Sólo un rechazo visceral a Chávez. Sólo una traición desenraizada a la conciencia colectiva.
Me doy cuenta de que, en realidad, no vale la pena ni siquiera prestarles atención.
¿Será que mejor dedico mi esfuerzo a otros asuntos?
¡Hay tantas cosas hermosas sobre las cuales escribir!
martes 24 de agosto de 2010
CREANDO UNA BASE ECONÓMICA PARA LA CULTURA 24.8.10
Publicado el pasado sábado en TODOSADENTRO
Últimamente nos hemos formulado una pregunta que es fundamental para nosotros: ¿puede la cultura constituir una base económica suficientemente firme y estable como para sustentar con dignidad a quienes activan vitalmente en ella, en el universo de sus manifestaciones?
De inmediato nos contestamos a nosotros mismos afirmativamente: si, si puede.
La cultura tiene una enorme potencialidad para ello a través de la producción de bienes materiales e inmateriales que sean valorados por el conjunto de la sociedad.
Su escala, ciertamente, en el conjunto de las tareas productivas será relativa, por no decir modesta, pero no por ello menos sensible e importante.
Con esa hipótesis de trabajo trazamos una línea estratégica: la de construir ese territorio económico donde se mueva la actividad cultural.
Ahora estamos reuniéndonos con los dirigentes reconocidos de los artesanos de todo el país, para discutir los ámbitos donde nosotros y ellos (nosotros como Estado revolucionario y ellos como parte del pueblo en transformación socialista) podamos desarrollar políticas y acciones comunes, bien coordinadas.
El tema central es la producción y alrededor de ese tema gira todo: el asunto de los insumos y materias primas, de los instrumentos y máquinas, de la capacitación, del financiamiento, de las normas y leyes que regulan la actividad, del acopio y distribución, de la promoción y de la comercialización nacional e internacional.
Empezamos con los artesanos, pero pronto estaremos en conversaciones con escritores, con músicos, cantantes, gentes de la danza, el teatro y el circo, cineastas, pintores, escultores, diseñadores, fotógrafos, magos, cultores en general y cuantos colectivos consideren su actividad dentro del campo cultural y tengan interés en el tema.
Lo que buscamos es que el Estado ponga su capacidad rectora y estructuradora y, por su parte, los artistas pongan su esfuerzo y su talento creativo. Es una asociación invencible.
La idea de fondo es apostar a que la cultura (¿y quién sino ella?) puede contribuir con decisión a la tarea de transformar la Venezuela rentista en una Venezuela productiva.
Con sus palabras, pero también con su propio ejemplo, es decir, con los hechos.
Al mismo tiempo, y con todo esto, vamos haciendo socialismo.
Últimamente nos hemos formulado una pregunta que es fundamental para nosotros: ¿puede la cultura constituir una base económica suficientemente firme y estable como para sustentar con dignidad a quienes activan vitalmente en ella, en el universo de sus manifestaciones?
De inmediato nos contestamos a nosotros mismos afirmativamente: si, si puede.
La cultura tiene una enorme potencialidad para ello a través de la producción de bienes materiales e inmateriales que sean valorados por el conjunto de la sociedad.
Su escala, ciertamente, en el conjunto de las tareas productivas será relativa, por no decir modesta, pero no por ello menos sensible e importante.
Con esa hipótesis de trabajo trazamos una línea estratégica: la de construir ese territorio económico donde se mueva la actividad cultural.
Ahora estamos reuniéndonos con los dirigentes reconocidos de los artesanos de todo el país, para discutir los ámbitos donde nosotros y ellos (nosotros como Estado revolucionario y ellos como parte del pueblo en transformación socialista) podamos desarrollar políticas y acciones comunes, bien coordinadas.
El tema central es la producción y alrededor de ese tema gira todo: el asunto de los insumos y materias primas, de los instrumentos y máquinas, de la capacitación, del financiamiento, de las normas y leyes que regulan la actividad, del acopio y distribución, de la promoción y de la comercialización nacional e internacional.
Empezamos con los artesanos, pero pronto estaremos en conversaciones con escritores, con músicos, cantantes, gentes de la danza, el teatro y el circo, cineastas, pintores, escultores, diseñadores, fotógrafos, magos, cultores en general y cuantos colectivos consideren su actividad dentro del campo cultural y tengan interés en el tema.
Lo que buscamos es que el Estado ponga su capacidad rectora y estructuradora y, por su parte, los artistas pongan su esfuerzo y su talento creativo. Es una asociación invencible.
La idea de fondo es apostar a que la cultura (¿y quién sino ella?) puede contribuir con decisión a la tarea de transformar la Venezuela rentista en una Venezuela productiva.
Con sus palabras, pero también con su propio ejemplo, es decir, con los hechos.
Al mismo tiempo, y con todo esto, vamos haciendo socialismo.
domingo 22 de agosto de 2010
PÁLIDAS SOMBRAS FANTASMALES 22.8.10
CON VISTA A LA DERECHA
(Publicado el pasado jueves en EL CORREO DEL ORINOCO)
Las estructuras intelectuales de la derecha chirrían como bisagras oxidadas.
Y sus anacrónicas imágenes, con resonancias cuarto republicanas, no contribuyen precisamente a hacerlas presentes como objetos vivos, útiles, actuales, en plena actividad.
Todo lo contrario: son una especie de fantasmas errabundos y somnolientos que tropiezan con la realidad.
En verdad hasta dan cierta tristeza esas estructuras mentales, extremadamente conservadoras, pálidas sombras de las que sostenían a una élite cultural en otro tiempo poderosa.
Uno las percibe en esos personajes que asoman día a día, turnándose, en las páginas de los periódicos de la oligarquía, en sus columnas de opinión y en ciertos programas de los medios oposicionistas.
Ridículos en su demacrada peculiaridad, estúpidos en su necedad sin orillas, y banales en su extremada futilidad, apenas pueden sostener un argumento sin que se les venga abajo como una obra construida con arena.
Son como herramientas deterioradas y sin fuerza.
No se sabe muy bien cual es su utilidad, si alguna tienen.
¿A quienes sirven? ¿Tal vez a sus dueños?
¿Qué es lo que propugnan en su escualidismo?
¿Piensan acaso que algún día el pueblo va a retroceder?
No lo verán sus ojos. Esos ojos fantasmales y pálidos como viejos periódicos amarillentos.
(Publicado el pasado jueves en EL CORREO DEL ORINOCO)
Las estructuras intelectuales de la derecha chirrían como bisagras oxidadas.
Y sus anacrónicas imágenes, con resonancias cuarto republicanas, no contribuyen precisamente a hacerlas presentes como objetos vivos, útiles, actuales, en plena actividad.
Todo lo contrario: son una especie de fantasmas errabundos y somnolientos que tropiezan con la realidad.
En verdad hasta dan cierta tristeza esas estructuras mentales, extremadamente conservadoras, pálidas sombras de las que sostenían a una élite cultural en otro tiempo poderosa.
Uno las percibe en esos personajes que asoman día a día, turnándose, en las páginas de los periódicos de la oligarquía, en sus columnas de opinión y en ciertos programas de los medios oposicionistas.
Ridículos en su demacrada peculiaridad, estúpidos en su necedad sin orillas, y banales en su extremada futilidad, apenas pueden sostener un argumento sin que se les venga abajo como una obra construida con arena.
Son como herramientas deterioradas y sin fuerza.
No se sabe muy bien cual es su utilidad, si alguna tienen.
¿A quienes sirven? ¿Tal vez a sus dueños?
¿Qué es lo que propugnan en su escualidismo?
¿Piensan acaso que algún día el pueblo va a retroceder?
No lo verán sus ojos. Esos ojos fantasmales y pálidos como viejos periódicos amarillentos.
viernes 20 de agosto de 2010
ENFRENTEMOS LA PRIVATIZACIÓN SOLAPADA DE LA GESTIÓN CULTURAL / 20.8.10
CARTA ABIERTA
Primera de una serie de doce.
ENFRENTEMOS LA PRIVATIZACIÓN SOLAPADA DE LA GESTIÓN CULTURAL
En estos últimos años he participado en innumerables reuniones con cultores, artistas, intelectuales de todo el país.
Entre ellas, muchas han sido con personas y grupos que activan vitalmente en los universos de la música y la danza.
En esas reuniones he recogido el orgullo generalizado por los avances de la acción cultural revolucionaria. Pero también he tomado nota de algunas observaciones y críticas que, a veces, son especialmente contundentes.
Quiero referirme hoy a una angustia creciente entre músicos y cantantes.
Tiene que ver con el auge de algunas prácticas que ellos consideran negativas en la gestión de la cultura llevada a cabo en distintos niveles de gobierno, es decir en ministerios, gobernaciones, alcaldías, así como en diversas instituciones públicas.
He recogido con mucha fuerza esa preocupación durante la gira que estoy realizando y que me ha llevado ya a diecisiete Estados en los últimos dos meses. También he podido conversar en mi despacho con una intranquila delegación conformada por tres generaciones de importantísimos músicos y cantantes, considerados como glorias nacionales, cuyo nombre no voy a mencionar aquí.
La preocupación manifestada por unos y otros la resumo del modo siguiente:
- Existen responsables de la gestión cultural pública en sus distintos niveles que, lejos de preocuparse por una acción continua que promueva día a día nuestros valores y a los artistas que los encarnan, queman sus recursos puntualmente en poco tiempo en una política de eventos. Es decir que sustituyen la visión estratégica necesaria para el desenvolvimiento de las políticas culturales por una especie de operativos de coyuntura.
- En esa política de eventos efectistas, se contratan muchas veces a figuras de éxito comercial que poco añaden (si es que añaden algo) a las estrategias culturales de la transformación, cuando no las contradicen directamente. Por otra parte, mientras que a nuestros artistas se les solicita comprensión en cuanto a la necesidad de administrar cuidadosamente los recursos para la cultura, a estas figuras comerciales se las recompensa con abultados honorarios que nada tienen que ver con nuestra realidad. Buena parte de estos artistas contratados provienen del exterior y queda en el aire un misterio sobre el origen de las divisas con que les pagan, puesto que las providencias de los organismos competentes establecen que el único modo de acceder a esas divisas es con el certificado del Ministerio competente, en este caso el del Poder Popular para la Cultura, el cuál (podemos garantizarlo) es muy exigente y reflexivo a la hora de otorgar dicho certificado.
- Hay una queja generalizada de que han proliferado estructuras privadas de intermediación entre los artistas y los responsables de la gestión cultural pública. Se denuncia como una privatización de la cultura por mampuesto. Con el agravante de que se ha convertido en un factor que incrementa los precios. Lo que pasa con los artistas, ocurre con los equipos de sonido, tarimas, y otros elementos logísticos, manejados por empresas privadas con conexiones en el interior de los organismos, que disparan extremadamente los costos de la actividad cultural abierta con lo cuál, en definitiva, se perjudica tanto a la administración pública, como a nuestros artistas y al pueblo.
Ante tal situación hago un llamado a Ministros y Ministras, Gobernadores y Gobernadoras, Alcaldes y Alcaldesas, así como a los máximos responsables de las instituciones públicas con algún tipo de gestión cultural, a que revisemos, entre todos y cada uno, las características de nuestra actuación en este sentido, a que rectifiquemos donde haya que rectificar y a que reimpulsemos una política que, sin negar ni contradecir el diálogo necesario de nuestras culturas entre sí y con el mundo, le demos el espacio suficiente a la promoción de nuestros propios valores, tanto a escala nacional, como regional y local.
Nuestro pueblo y sus artistas lo agradecerán.
El Ministerio del Poder Popular para la Cultura se pone a la orden para contribuir a crear un sistema económico racional y saludable que sirva de soporte a la actividad artística en todos los ámbitos,
Farruco Sesto
Ministro del Poder Popular
Caracas, 20 de Agosto de 2010
Primera de una serie de doce.
ENFRENTEMOS LA PRIVATIZACIÓN SOLAPADA DE LA GESTIÓN CULTURAL
En estos últimos años he participado en innumerables reuniones con cultores, artistas, intelectuales de todo el país.
Entre ellas, muchas han sido con personas y grupos que activan vitalmente en los universos de la música y la danza.
En esas reuniones he recogido el orgullo generalizado por los avances de la acción cultural revolucionaria. Pero también he tomado nota de algunas observaciones y críticas que, a veces, son especialmente contundentes.
Quiero referirme hoy a una angustia creciente entre músicos y cantantes.
Tiene que ver con el auge de algunas prácticas que ellos consideran negativas en la gestión de la cultura llevada a cabo en distintos niveles de gobierno, es decir en ministerios, gobernaciones, alcaldías, así como en diversas instituciones públicas.
He recogido con mucha fuerza esa preocupación durante la gira que estoy realizando y que me ha llevado ya a diecisiete Estados en los últimos dos meses. También he podido conversar en mi despacho con una intranquila delegación conformada por tres generaciones de importantísimos músicos y cantantes, considerados como glorias nacionales, cuyo nombre no voy a mencionar aquí.
La preocupación manifestada por unos y otros la resumo del modo siguiente:
- Existen responsables de la gestión cultural pública en sus distintos niveles que, lejos de preocuparse por una acción continua que promueva día a día nuestros valores y a los artistas que los encarnan, queman sus recursos puntualmente en poco tiempo en una política de eventos. Es decir que sustituyen la visión estratégica necesaria para el desenvolvimiento de las políticas culturales por una especie de operativos de coyuntura.
- En esa política de eventos efectistas, se contratan muchas veces a figuras de éxito comercial que poco añaden (si es que añaden algo) a las estrategias culturales de la transformación, cuando no las contradicen directamente. Por otra parte, mientras que a nuestros artistas se les solicita comprensión en cuanto a la necesidad de administrar cuidadosamente los recursos para la cultura, a estas figuras comerciales se las recompensa con abultados honorarios que nada tienen que ver con nuestra realidad. Buena parte de estos artistas contratados provienen del exterior y queda en el aire un misterio sobre el origen de las divisas con que les pagan, puesto que las providencias de los organismos competentes establecen que el único modo de acceder a esas divisas es con el certificado del Ministerio competente, en este caso el del Poder Popular para la Cultura, el cuál (podemos garantizarlo) es muy exigente y reflexivo a la hora de otorgar dicho certificado.
- Hay una queja generalizada de que han proliferado estructuras privadas de intermediación entre los artistas y los responsables de la gestión cultural pública. Se denuncia como una privatización de la cultura por mampuesto. Con el agravante de que se ha convertido en un factor que incrementa los precios. Lo que pasa con los artistas, ocurre con los equipos de sonido, tarimas, y otros elementos logísticos, manejados por empresas privadas con conexiones en el interior de los organismos, que disparan extremadamente los costos de la actividad cultural abierta con lo cuál, en definitiva, se perjudica tanto a la administración pública, como a nuestros artistas y al pueblo.
Ante tal situación hago un llamado a Ministros y Ministras, Gobernadores y Gobernadoras, Alcaldes y Alcaldesas, así como a los máximos responsables de las instituciones públicas con algún tipo de gestión cultural, a que revisemos, entre todos y cada uno, las características de nuestra actuación en este sentido, a que rectifiquemos donde haya que rectificar y a que reimpulsemos una política que, sin negar ni contradecir el diálogo necesario de nuestras culturas entre sí y con el mundo, le demos el espacio suficiente a la promoción de nuestros propios valores, tanto a escala nacional, como regional y local.
Nuestro pueblo y sus artistas lo agradecerán.
El Ministerio del Poder Popular para la Cultura se pone a la orden para contribuir a crear un sistema económico racional y saludable que sirva de soporte a la actividad artística en todos los ámbitos,
Farruco Sesto
Ministro del Poder Popular
Caracas, 20 de Agosto de 2010
lunes 16 de agosto de 2010
DESDE AMAZONAS / 16.8.10
(Publicado este sábado 14 en El Correo del Orinoco)
Escribo desde Amazonas a las seis de la mañana del jueves. Me gusta estar aquí, en esta tierra amada.
Ayer habíamos levantado el vuelo hacia Táchira, pero una masa de nubes inmensa nos impidió aterrizar, por más vueltas que dimos. El plan de la gira para esta semana era Táchira, Amazonas, Apure.
De modo que tuvimos que elaborar sobre la marcha un nuevo plan: Amazonas, Apure, Guárico. Y nos vinimos en el avioncito hasta Puerto Ayacucho.
Las reuniones han estado muy bien. En la tarde tuvimos cuatro, bien intensas. Y ahora, a primera hora de la mañana tenemos la última de la ronda, con los cultores y las agrupaciones culturales.
Oímos con mucha atención lo que nos dicen, en el entendido de que no se puede generalizar. En cada lugar hay problemas comunes, pero también hay sus particularidades geográficas, culturales y políticas.
Le pido al gabinete ministerial de Amazonas que hagan un esfuerzo supremo en su reinterpretación de las grandes estrategias culturales de carácter nacional, para adaptarlas a esta región tan especial. No pueden aplicar recetas. Tienen que inventar continuamente. Como revolucionarios, nos toca trabajar con la realidad y a partir de ella.
Les digo que dejen de lado el dogmatismo académico, político y burocrático, para que puedan incidir en la transformación de la realidad.
En la tienda de la Red de Arte, me compro un par de chigüires muy hermosos tallados en madera: la hembra con su cría, supongo. Encargo también la figura trabajada de una guacamaya grande y roja en pleno vuelo para colocarla suspendida en el vestíbulo del Ministerio.
Se verá muy bien y nos recordará permanentemente la deuda histórica que tenemos con este entrañable territorio.
Escribo desde Amazonas a las seis de la mañana del jueves. Me gusta estar aquí, en esta tierra amada.
Ayer habíamos levantado el vuelo hacia Táchira, pero una masa de nubes inmensa nos impidió aterrizar, por más vueltas que dimos. El plan de la gira para esta semana era Táchira, Amazonas, Apure.
De modo que tuvimos que elaborar sobre la marcha un nuevo plan: Amazonas, Apure, Guárico. Y nos vinimos en el avioncito hasta Puerto Ayacucho.
Las reuniones han estado muy bien. En la tarde tuvimos cuatro, bien intensas. Y ahora, a primera hora de la mañana tenemos la última de la ronda, con los cultores y las agrupaciones culturales.
Oímos con mucha atención lo que nos dicen, en el entendido de que no se puede generalizar. En cada lugar hay problemas comunes, pero también hay sus particularidades geográficas, culturales y políticas.
Le pido al gabinete ministerial de Amazonas que hagan un esfuerzo supremo en su reinterpretación de las grandes estrategias culturales de carácter nacional, para adaptarlas a esta región tan especial. No pueden aplicar recetas. Tienen que inventar continuamente. Como revolucionarios, nos toca trabajar con la realidad y a partir de ella.
Les digo que dejen de lado el dogmatismo académico, político y burocrático, para que puedan incidir en la transformación de la realidad.
En la tienda de la Red de Arte, me compro un par de chigüires muy hermosos tallados en madera: la hembra con su cría, supongo. Encargo también la figura trabajada de una guacamaya grande y roja en pleno vuelo para colocarla suspendida en el vestíbulo del Ministerio.
Se verá muy bien y nos recordará permanentemente la deuda histórica que tenemos con este entrañable territorio.
domingo 15 de agosto de 2010
TRES TRISTES CEBRAS / 15.8.10
Con vista a la Derecha
(Publicado el pasado jueves en El Correo del Orinoco)
Los artistas e intelectuales de oposición, (la gente de la cultura, como ellos se denominaron alguna vez) se han rayado de nuevo.
La exquisita gente de la cultura.
A lo largo de los años van sumando rayas sobre su pelaje.
La principal fue haber apoyado la breve, pero cruel en su brevedad, dictadura de Carmona.
En segundo lugar, destacó en su momento el respaldo al sabotaje petrolero, que golpeó inclemente a nuestro pueblo y botó por la borda miles y miles de millones de dólares, tan necesarios. Todavía me acuerdo de su estúpido documento titulado “Manifiesto por la creación de libertades”. ¡Tremenda raya!
Y así continuaron una raya tras otra, año tras año.
La revolución fue creciendo, avanzando en la conciencia colectiva y ellos, intelectuales y artistas desconectados de la realidad, siguieron embebidos en su pálida disociación sicótica.
La última raya de la serie la ganaron con el apoyo irrestricto a los delincuentes de Econoinvest.
Tal como les gusta, se reunieron en manadita, redactaron su manifiesto y firmaron.
En ese documento tuvieron la desvergüenza, y más tarde lo ratificaron en distintas declaraciones, de presentar la actuación del gobierno como un ataque a la cultura.
¡Según ellos nadie como Econoinvest ha hecho tanto por la cultura nacional!
Bueno, no salgo de mi asombro. La lógica que ellos usan es la misma que podría usarse (y se ha usado) para defender a los capos del narcotráfico en virtud de sus abundantes obras sociales.
Exactamente la misma.
¡No toquen a los narcos, que son unos generosos mecenas!
El asunto es de una asquerosidad que impacta.
Me confieso anonadado. Pocas cosas me pueden asombrar ya provenientes de ese sector.
Pero, ¿qué es una raya más un tigre?
Perdón, ¿Dije tigre?
Rectifico: ¿que es una raya más para esas tristes cebras escuálidas?
(Publicado el pasado jueves en El Correo del Orinoco)
Los artistas e intelectuales de oposición, (la gente de la cultura, como ellos se denominaron alguna vez) se han rayado de nuevo.
La exquisita gente de la cultura.
A lo largo de los años van sumando rayas sobre su pelaje.
La principal fue haber apoyado la breve, pero cruel en su brevedad, dictadura de Carmona.
En segundo lugar, destacó en su momento el respaldo al sabotaje petrolero, que golpeó inclemente a nuestro pueblo y botó por la borda miles y miles de millones de dólares, tan necesarios. Todavía me acuerdo de su estúpido documento titulado “Manifiesto por la creación de libertades”. ¡Tremenda raya!
Y así continuaron una raya tras otra, año tras año.
La revolución fue creciendo, avanzando en la conciencia colectiva y ellos, intelectuales y artistas desconectados de la realidad, siguieron embebidos en su pálida disociación sicótica.
La última raya de la serie la ganaron con el apoyo irrestricto a los delincuentes de Econoinvest.
Tal como les gusta, se reunieron en manadita, redactaron su manifiesto y firmaron.
En ese documento tuvieron la desvergüenza, y más tarde lo ratificaron en distintas declaraciones, de presentar la actuación del gobierno como un ataque a la cultura.
¡Según ellos nadie como Econoinvest ha hecho tanto por la cultura nacional!
Bueno, no salgo de mi asombro. La lógica que ellos usan es la misma que podría usarse (y se ha usado) para defender a los capos del narcotráfico en virtud de sus abundantes obras sociales.
Exactamente la misma.
¡No toquen a los narcos, que son unos generosos mecenas!
El asunto es de una asquerosidad que impacta.
Me confieso anonadado. Pocas cosas me pueden asombrar ya provenientes de ese sector.
Pero, ¿qué es una raya más un tigre?
Perdón, ¿Dije tigre?
Rectifico: ¿que es una raya más para esas tristes cebras escuálidas?
lunes 9 de agosto de 2010
TRES ESTADOS MÁS / 9.8.10
(Un poco tarde, reproduzco aquí la columna publicada en El Correo del Orinoco el 31 de Julio. Se habla allí de los estados visitados en la gira ministerial, Mérida, Barinas y Portuguesa. Al día de hoy ya hemos añadido otros dos estados: Falcón y Zulia, a los que fuimos en la semana que acaba de transcurrir)
En el recorrido que estamos haciendo por los veinticuatro estados, el jueves estuvimos en Mérida. Allí tuvimos cuatro reuniones intensas. Una con los activadores de Misión Cultura, hablando de los nuevos programas de la Misión y otros asuntos internos. Otra con los directores de cultura de la Gobernación y los Municipios bolivarianos, tratando de coordinar esfuerzos para la gestión cultural común, como equipo que somos todos del Comandante Chávez. En particular analizamos el programa de la Gran Explosión Cultural que está arrancando con fuerza. También nos reunimos con cultores, artistas, agrupaciones culturales, conversando sobre la relación entre el Estado y ellos. Se dijeron cosas interesantes que anotamos en el corazón. Por último tuvimos una reunión intensa con nuestro Gabinete Ministerial en Mérida. Insistimos sobre la necesidad de eliminar para siempre el sectarismo y el fraccionalismo. Creo que fue una buena reunión. También tuvimos, por supuesto, una pequeña rueda de prensa con los medios.
En la noche dormimos en el Páramo de paso hacia Barinas. Participamos con el Alcalde del Municipio Rangel y su director de cultura en un programa de TV local. Nos acostamos satisfechos con el deber cumplido.
A las cuatro y media de la mañana, bien abrigado para lidiar con el sabroso frío de la montaña, me levanto a escribir esta nota. A las seis comenzaremos a bajar hacia Barinas. Allí tendremos cuatro reuniones como las descritas y una más: la de Corazón Adentro. Lo mismo el sábado en Portuguesa.
Con esto van ya doce estados.
Estas reuniones con nuestros equipos y con la gente, fuera de la oficinas ministeriales, nos acercan a la vida real. Todo el gran esfuerzo sigue estando en la ejecución de políticas muy claras que contribuyan a la construcción del socialismo desde la cultura. Y eso es algo que solo se puede lograr en la medida en que vayamos transfiriendo el poder al pueblo.
En el recorrido que estamos haciendo por los veinticuatro estados, el jueves estuvimos en Mérida. Allí tuvimos cuatro reuniones intensas. Una con los activadores de Misión Cultura, hablando de los nuevos programas de la Misión y otros asuntos internos. Otra con los directores de cultura de la Gobernación y los Municipios bolivarianos, tratando de coordinar esfuerzos para la gestión cultural común, como equipo que somos todos del Comandante Chávez. En particular analizamos el programa de la Gran Explosión Cultural que está arrancando con fuerza. También nos reunimos con cultores, artistas, agrupaciones culturales, conversando sobre la relación entre el Estado y ellos. Se dijeron cosas interesantes que anotamos en el corazón. Por último tuvimos una reunión intensa con nuestro Gabinete Ministerial en Mérida. Insistimos sobre la necesidad de eliminar para siempre el sectarismo y el fraccionalismo. Creo que fue una buena reunión. También tuvimos, por supuesto, una pequeña rueda de prensa con los medios.
En la noche dormimos en el Páramo de paso hacia Barinas. Participamos con el Alcalde del Municipio Rangel y su director de cultura en un programa de TV local. Nos acostamos satisfechos con el deber cumplido.
A las cuatro y media de la mañana, bien abrigado para lidiar con el sabroso frío de la montaña, me levanto a escribir esta nota. A las seis comenzaremos a bajar hacia Barinas. Allí tendremos cuatro reuniones como las descritas y una más: la de Corazón Adentro. Lo mismo el sábado en Portuguesa.
Con esto van ya doce estados.
Estas reuniones con nuestros equipos y con la gente, fuera de la oficinas ministeriales, nos acercan a la vida real. Todo el gran esfuerzo sigue estando en la ejecución de políticas muy claras que contribuyan a la construcción del socialismo desde la cultura. Y eso es algo que solo se puede lograr en la medida en que vayamos transfiriendo el poder al pueblo.
viernes 6 de agosto de 2010
LAS AÑORANZAS DE LOS TRES-EX / 6.8.10
Con vista a la derecha
(publicado ayer en El Correo del Orinoco)
Los escuálidos culturales chillan.
Yo les digo los tres-ex.
La primera “ex” por su condición imborrable de ex funcionarios puntofijistas comprometidos a fondo con aquel régimen adeco-copeyano, con toda la vergüenza que ello implica.
Y las otras dos por su responsabilidad directa, durante el pasado cada día más remoto, en una gestión cultural exquisita y excluyente.
Como digo, pasado lejano, aunque algunos de ellos sueñan con volver y así lo manifiestan cada vez que pueden.
¿Por qué chillan los 3-ex?
Hoy lo hacen por los museos. Chillan y lloran. Sus chillidos provocan una mezcla de compasión y burla en los transeúntes. ¡Pobrecitos ellos!
Y sus lágrimas inundan la quebrada Anauco que pasa por Bellas Artes, con el riesgo de afectar a las propias infraestructuras de los museos.
¡Lastimosas lágrimas!
Estos días se reunieron en manadita para escribir sobre su famosa crisis de los museos en el Papel Literario de El Nazional.
En sus impresionantes ganas de desahogo teñidas de desespero, hicieron un gran esfuerzo para dar a luz alguna ida, afinar algún argumento, sostener algún tipo de razonamiento coherente. ¡Vana ilusión! El tema pudo con ellos. Nada salió, a pesar de las páginas empleadas, tinta, papel y palabras.
Los tres-ex añoran el universo sublime, azul y rosado, con querubines revoloteando y música celestial, que ellos controlaban. Añoran a las señoras encopetadas que, sí, sabían de arte.
Y de paso, ¡tal vez aprovechan para añorar a Econoinvest!
(publicado ayer en El Correo del Orinoco)
Los escuálidos culturales chillan.
Yo les digo los tres-ex.
La primera “ex” por su condición imborrable de ex funcionarios puntofijistas comprometidos a fondo con aquel régimen adeco-copeyano, con toda la vergüenza que ello implica.
Y las otras dos por su responsabilidad directa, durante el pasado cada día más remoto, en una gestión cultural exquisita y excluyente.
Como digo, pasado lejano, aunque algunos de ellos sueñan con volver y así lo manifiestan cada vez que pueden.
¿Por qué chillan los 3-ex?
Hoy lo hacen por los museos. Chillan y lloran. Sus chillidos provocan una mezcla de compasión y burla en los transeúntes. ¡Pobrecitos ellos!
Y sus lágrimas inundan la quebrada Anauco que pasa por Bellas Artes, con el riesgo de afectar a las propias infraestructuras de los museos.
¡Lastimosas lágrimas!
Estos días se reunieron en manadita para escribir sobre su famosa crisis de los museos en el Papel Literario de El Nazional.
En sus impresionantes ganas de desahogo teñidas de desespero, hicieron un gran esfuerzo para dar a luz alguna ida, afinar algún argumento, sostener algún tipo de razonamiento coherente. ¡Vana ilusión! El tema pudo con ellos. Nada salió, a pesar de las páginas empleadas, tinta, papel y palabras.
Los tres-ex añoran el universo sublime, azul y rosado, con querubines revoloteando y música celestial, que ellos controlaban. Añoran a las señoras encopetadas que, sí, sabían de arte.
Y de paso, ¡tal vez aprovechan para añorar a Econoinvest!
domingo 1 de agosto de 2010
REVOLUCIÓN DE LOS AFECTOS / 1.8.10
Con vista a la derecha
(Pubicado en Todosadentro el 29.7.10)
Que me disculpen aquellos que fundamentan la fuerza de la construcción revolucionaria del pueblo únicamente sobre la claridad ideológica.
No es que no esté de acuerdo con ello en cierta medida pero, a riesgo de quedar como un sentimental, quiero expresar que a mí me parece que esta Revolución que vivimos, me refiero a la revolución Bolivariana, se apoya esencialmente sobre los afectos.
Aquí hay una cuestión de amores y compromisos que es excepcional y que lo colorea todo.
En primer lugar el amor entre Chávez y su pueblo. De lado y lado. La entrega del Presidente es absoluta, sin ninguna fisura. El pueblo, por su parte, adora a Chávez con una fuerza que no admite barreras, tal como lo demostró el 13 de abril.
Luego está la naturaleza de la Revolución en sí misma, que responde a una identificación amorosa y vital con los desposeídos, con los explotados, con los pobres de la tierra. Por ellos, con ellos y para ellos, es todo este enorme y hermoso esfuerzo. Amor, que no es de circunstancia, sino de identificación, de comunión, de saberse conformando un único y variado cuerpo colectivo.
Estos afectos que crecen día a día, que se despliegan como el verdor de invierno, son los que explican los fenómenos de efervescencia masiva que han ocurrido en estos días en torno a las figuras, enormemente amadas, de Manuelita y del Libertador. ¿Era algo inimaginable? No. Yo digo que está en la lógica afectiva de esta revolución.
Es sobre este amor que se va desarrollando la conciencia y no al contrario.
Amor que todo lo inunda y a todo le da sentido.
Únicamente los escuálidos se sienten al margen. Para ellos no tiene vigencia el amor, sino el odio. En su particular visión neurótica, este es el tiempo de los desafectos.
Ignoran lo que se pierden.
(Pubicado en Todosadentro el 29.7.10)
Que me disculpen aquellos que fundamentan la fuerza de la construcción revolucionaria del pueblo únicamente sobre la claridad ideológica.
No es que no esté de acuerdo con ello en cierta medida pero, a riesgo de quedar como un sentimental, quiero expresar que a mí me parece que esta Revolución que vivimos, me refiero a la revolución Bolivariana, se apoya esencialmente sobre los afectos.
Aquí hay una cuestión de amores y compromisos que es excepcional y que lo colorea todo.
En primer lugar el amor entre Chávez y su pueblo. De lado y lado. La entrega del Presidente es absoluta, sin ninguna fisura. El pueblo, por su parte, adora a Chávez con una fuerza que no admite barreras, tal como lo demostró el 13 de abril.
Luego está la naturaleza de la Revolución en sí misma, que responde a una identificación amorosa y vital con los desposeídos, con los explotados, con los pobres de la tierra. Por ellos, con ellos y para ellos, es todo este enorme y hermoso esfuerzo. Amor, que no es de circunstancia, sino de identificación, de comunión, de saberse conformando un único y variado cuerpo colectivo.
Estos afectos que crecen día a día, que se despliegan como el verdor de invierno, son los que explican los fenómenos de efervescencia masiva que han ocurrido en estos días en torno a las figuras, enormemente amadas, de Manuelita y del Libertador. ¿Era algo inimaginable? No. Yo digo que está en la lógica afectiva de esta revolución.
Es sobre este amor que se va desarrollando la conciencia y no al contrario.
Amor que todo lo inunda y a todo le da sentido.
Únicamente los escuálidos se sienten al margen. Para ellos no tiene vigencia el amor, sino el odio. En su particular visión neurótica, este es el tiempo de los desafectos.
Ignoran lo que se pierden.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)