martes, 21 de diciembre de 2010

UNA NOTA SOBRE LA NAVIDAD / 21.12.10

(Publicado hoy en Todosadentro)

La Navidad es de los niños.
Es de ellos, por ellos y para ellos.
Nosotros vemos por sus ojos. Y gozamos al sumergirnos en su alegría.
Pero nuestro vaso de la celebración, aunque dulce, nos viene siempre servido con gotas de nostalgia y tristeza por las ausencias definitivas y pequeños recuerdos que se han hecho imborrables.
La Navidad es hermosa, ciertamente, pero tiene puntos de desasosiego.
Al abrir el paquete en que ella viene envuelta, de alguna manera siempre se conmueve el alma.
No es como otras fiestas, mucho menos densas, mucho más ligeras.
La Navidad trae en ella misma, en su naturaleza, una cierta opresión del espíritu.
Entre otras causas y razones, también por sus contradicciones. Por su mensaje de amor, mal asumido por un mundo que en sus estructuras dominantes lo desconoce.
De modo que no deja de ser una época con un cierto tono hipócrita.
Hasta los explotadores alzan su copa y brindan por la paz en la tierra y el amor entre los seres humanos.
¡Es extraño!
Y observar a la Iglesia de los ricos, ¡más sorprendente!
Cristo intenta nacer cada diciembre, pero no lo logra.
Por eso que, volviendo al inicio de esta nota, afirmo nuevamente que la Navidad es de los niños, todos inocentes, y sólo de ellos.
Tal vez los demás no la merecemos.