El que pierde la visión general de las cosas, la perspectiva,
perderá el camino.
Se extraviará.
Entre las muchas contradicciones, hay algunas principales
y hay otras secundarias.
Aquel que centra el espíritu vital en contradicciones de carácter menor,
estará devaluando su propia vida.
Creo que, en incontables ocasiones, la soberbia
está en el origen de las desviaciones.
Pensando en algunos de los antiguos camaradas
que se fueron para el carajo, se me ocurre decirles:
¡Tanto nadar, tanto nadar, para terminar en la derecha!