jueves, 30 de diciembre de 2010

SAMANTHA / 31.12.10

La muerte no es justa ni injusta.
La muerte, simplemente, es.
Siempre está allí, rondando.
Cuando ella alcanza nuestro entorno, nos va quitando un trozo del corazón.
Así con cada muerte, vamos muriendo un poco.
Ayer le tocó a Samantha, un ser humano 20 puntos.
Hoy la entregaremos a la tierra.
¡Cuánto dolor!