sábado, 4 de diciembre de 2010

NERUDA Y LA LLUVIA / 4.12.10


(Publiado hoy en TODOSADENTRO)

No puedo dejar de escribir sobre la lluvia. Nos pega en el alma en estos días. Algo debo decir.
Se me ocurre entonces acudir a Neruda. Busco en sus Odas Elementales. Leo la Oda a la lluvia.
Extraigo unos fragmentos que aquí copio, por su pertinencia en estos momentos dramáticos.
...Conozco / tus desmanes, / el agujero / en el tejado / cayendo / tu gotario / en las habitaciones / de los pobres: / allí desenmascaras / tu belleza, / eres hostil / como una / celestial / armadura, / como un puñal de vidrio, /transparente, /allí / te conocí de veras
( ......)
Anoche solamente / aquí en Santiago / las poblaciones / de la Nueva Legua / se desmoronaron, / las viviendas / callampas, / hacinados / fragmentos de ignominia, / al peso de tu paso / se cayeron, / los niños / lloraban en el barro / y allí días y días / en las camas mojadas, / sillas rotas, / las mujeres, / el fuego, las cocinas, / mientras tú, lluvia negra, / enemiga, / continuabas cayendo / sobre nuestras desgracias. / Yo creo / que algún día, / que inscribiremos / en el calendario, / tendrán techo seguro, / techo firme, / los hombres en su sueño, / todos / los dormidos, / y cuando en la noche / la lluvia / regrese / de mi infancia / cantará en los oídos / de otros niños / y alegre / será el canto / de la lluvia en el mundo.
¿Qué puedo añadir yo, que no suene a redundante? Ya Neruda lo dijo todo. Los poetas son así: encuentran las palabras apropiadas, las imágenes precisas, en el momento en que se necesitan.

La lluvia de aquel Santiago de Chile es la misma de este Santiago de León de Caracas y de todos los lugares del mundo, se llamen Santiago o no, donde la crueldad de una sociedad injusta hace que la naturaleza se ensañe con los más pobres. Y, de una manera muy especial, con los niños.
Yo creo que algún día, dice el poeta, los hombres en su sueño tendrán techo seguro.
Bueno, ese día es el que estamos tratando de construir aquí, en Venezuela, bajo el liderazgo de Hugo Chávez.