jueves, 2 de diciembre de 2010

LA LLUVIA Y LA CRUELDAD / 2.12.10


Desde la izquierda
LA LLUVIA Y LA CRUELDAD
(Publicado hoy en El Correo del Orinoco)

La lluvia, fuerte. La lluvia, insistente. La lluvia, inoportuna. Y también, de pronto, desplegada en una espiral de crueldad.
Aunque, por supuesto, ella no tiene la culpa.
Ella no es cruel, ni puede serlo. Ella es simplemente lluvia.
¿De dónde viene entonces tal crueldad?
Cuando la lluvia llega con esta fuerza, su presencia nos recuerda que las clases sociales están ahí, diferenciadas.
Cuando la lluvia llega con sus arrebatos, pone en evidencia que la crueldad se encuentra en la naturaleza de nuestra propia sociedad, aquella que nos clasifica en seres humanos de primera, de segunda, de tercera, de cuarta y de quinta.
Los analistas de la burguesía, hablan de sectores A, B, C, D Y E. ¿No les dará vergüenza?
Cómo bien se comprende, esas letras mayúsculas son un eufemismo.
Lo que en realidad quieren decir es: extremadamente ricos, ricos, ahí más o menos, pobres y extremadamente pobres.
Los dueños del valle en una punta y los desposeídos en la otra.
Alguien dirá: ¡es la suerte!
Yo digo: ¿la suerte? ¡No puedo aceptarlo!
¡Acabemos entonces con esta representación!
Sociedad cruel, ésta que nos mete en casillas tan perversamente ideadas y mantenidas.
La Revolución existe para acabar con ese tipo de diferencias.
Hago estas reflexiones ahora que cae la lluvia y que golpea (¿acaso podría ser de otro modo?) justamente a los pobres de la tierra.
Se están muriendo inocentes. ¿Qué pensarán los ricos muy ricos?
¿Pensarán que esto no tiene nada que ver con ellos?