Desde la Izquierda
CARACAS Y EL BUEN VIVIR
(Publicado el jueves en El Correo del Orinoco)
Una ciudad, toda ciudad, ésta ciudad, debe ser hermosa, única, eficiente, humana, justa, sana, productiva y culta.
Hermosa en las arquitecturas de sus edificaciones y de sus espacios, así como en la forma que va tomando su relación con el lugar donde se aposenta.
Única en su personalidad, en la imagen que de si misma ofrece, en su manera de ser, llámese alma o como se llame aquella cualidad de su carácter que la identifica.
Eficiente como una máquina que consume y transforma energía, que se compone de partes o piezas integradas en una solución de conjunto y que, al cabo, cumple a cabalidad y perfectamente todas sus funciones.
Humana porque tiene conciencia (y lo demuestra) de que sus habitantes son lo más importante de aquello que la ocupa, su razón de ser, su contenido principal.
Justa porque ofrece respuestas a todas las demandas, a ninguna excluye, a nadie margina ni castiga, pues no consiente la explotación de los hombres. Justa, pues, en el espíritu igualitario y por lo tanto absolutamente democrática.
Sana por lo limpia, por lo higiénica, por lo ecológica, en armonía consigo misma, bien adaptada para acoger y reproducir la vida y no para estorbarla.
Productiva, como garantía necesaria para hacer realidad el proyecto de vida en común que toda ciudad representa y significa.
Y culta porque es, parafraseando a Martí, la condición necesaria para que sea libre y nuestra libertad florezca en ella.
Así ha de ser Caracas. Así han de ser todas nuestras ciudades, para el desarrollo del buen vivir.
Pongamos en ello nuestro mayor empeño bajo el liderazgo de Chávez. Es una de las tareas históricas del tiempo presente.