Publicado hoy en El Correo del OrinocoDesde la Izquierda
¿CRISTIANO O ATEO?
¿Cristiano o ateo? Pienso que a veces se plantea la pregunta como un falso dilema. Pues, a mi juicio, las dos opciones no son contradictorias.
Vamos a decirlo con un ejemplo concreto: el mío.
Yo no soy creyente, pero me siento básicamente cristiano. De modo que en mí caso el dilema no funcionaría. Pues soy cristiano a pesar de no tener ya ninguna creencia religiosa.
Considero que la fe en nuestro tiempo es un asunto íntimo, individual. Y pienso que a toda persona que se ponga a reflexionar, aunque sea nada más un rato, sobre la cuestión religiosa, de seguro se le va a presentar en su conciencia un forcejeo con la razón. Al final, va a inclinar su pensamiento de uno u otro lado. O cree en lo sobrenatural o no cree.
Mucha gente precisa apoyar su existencia en la esperanza de un más allá. Otros no lo necesitamos.
Algunos, por ejemplo, logramos encontrar la espiritualidad exclusivamente en lo humano, sin necesidad de andar buscándola en otros mundos imaginados por la poética de la improbabilidad.
Digo, pues, que la fe es un asunto de uno y de nadie más. No es una cuestión del colectivo, salvo cuando se trata de imponer por la fuerza, o se convierte en algún tema de discriminación o separación de gentes. Es decir, cuando mal se usa.
Sin embargo, el cristianismo puede verse en otras dimensiones. En el plano cultural, por ejemplo. En el plano ético. En el plano social. Hay una digna visión del mundo cristiana, dictada por el amor al prójimo. Una visión generosa, solidaria, fraternal.
La opción por los pobres del mundo, en nuestra región es sin lugar a dudas una opción cristiana.
De ahí que Chávez diga que Fidel acepta ser cristiano en lo social.
Me empato en esa. Yo soy cristiano, por todas esas razones: la cultural, la ética, la social. Más cristiano, por cierto, que muchos obispos y cardenales servidores de la burguesía y que tantos y tantos señorones escuálidos de los de misa dominical.
Más allá de las creencias personales de los revolucionarios, este proceso es cristiano en lo cultural, en lo ético, en lo social, en lo humano.
La contrarrevolución no. Ella es antipáticamente insolidaria, egoísta y, por lo tanto, ajena a toda espiritualidad.