viernes, 22 de octubre de 2010

LA INTOLERANCIA ES DE LA DERECHA / 22.10.10

(Publicado ayer en El Correo del Orinoco)

El gran tema de la derecha es la intolerancia. Justo lo contrario de lo que presume. Sus intelectuales se las dan de abiertos, pero no lo son. O tal vez lo son en lo accesorio, en lo superfluo. Nunca en lo esencial.
Porque si algo caracteriza a la ideología conservadora es su incapacidad para aceptar que puedan existir otras visiones distintas del mundo con derecho a transformar la realidad. Para ella su modelo es “el modelo”.
No admite alternativa.
Pues para la derecha el capitalismo es la gran receta universal. Y la única versión posible de democracia es la suya.
De modo que todo aquello que no encaja con ello, es inadmisible.
O mejor dicho, es aceptable siempre y cuando se trate únicamente de una idea. Tal idea recibe entonces el tratamiento de lo exótico, de lo singular, de lo curioso. Pero hasta ahí llega su aceptación. Es decir hasta el punto o instante en que esa idea trate de convertirse en acción.
Si lo hace se topará entonces con un verdadero límite amenazador. Con una raya que no puede ser traspasada.
Porque la derecha no lo acepta.
Una persona o un colectivo pueden, por ejemplo, ser socialistas, mientras se limiten a sostenerlo por escrito, a convertirlo en una militancia e, incluso, a pregonarlo a plena voz. Pero el capitalismo no va a consentir de ninguna manera que esa idea trate de ser traducida en hechos. Jamás. Tal cosa está terminantemente prohibida.
No hay tolerancia alguna para ello.
Puesto que si eso intento llegase a ocurrir, esa persona o ese colectivo serán criminalizados, perseguidos, calumniados y, si la derecha lo considera imprescindible, serán incluso eliminados.
Porque la derecha, lo he dicho varias veces, cuando lo necesita mata.
Ella inventó las guerras e hizo de ellas su negocio. A la hora de la verdad no tiene ningún tipo de pudor, porque tampoco tiene principios. Lo único que tiene es el refinado velo de la hipocresía.
Aparenta tener una sonrisa civilizada. Pero es una máscara.
La derecha no cree en nada. A la hora de la verdad su intolerancia es absoluta.
Ella incuba el fascismo en sus entrañas.