viernes, 29 de octubre de 2010

A CARLOS AZPÚRUA / 29.10.10


Antes de nada, permíteme felicitarte sinceramente por el homenaje que te hace el Festival de Cine de Mérida. Sabes que lo considero merecido y justo.
Paso ahora a decirte que he leído con interés la entrevista que te hace Sergio Moreno en Últimas Noticias.
Lo hago para comentarte un aspecto de tus declaraciones.
En ellas te refieres en una oportunidad al “antojo de un ministro”. Y en otra, más adelante, insistes en lo mismo al hablar de que “más allá de un capricho o de una visión unilateral...., etc., etc.”. También introduces la imagen de “una patada a la mesa” que luego la recoge el periodista para armar el título de la entrevista.
O sea, amigo mío (pues supongo que lo eres, es decir, que todavía somos amigos ¿verdad?) que te permites llamarme caprichoso dos o tres veces.
Déjame decirte que eso, aparte de ser injusto y equivocado conmigo en lo personal, es altamente irrespetuoso con la acertada gestión que el gobierno revolucionario ha venido haciendo en materia de cine. Como quiera que tú la conoces bien, no te la voy a comentar ahora. Los logros están a la vista de todos.
Lo que, sí, quiero aclararte es que una de las políticas que hemos desarrollado con más énfasis, ha sido la de democratizar al máximo la relación entre el Estado y los creadores, en este caso los trabajadores del cine, enfrentando los privilegios de los pequeños grupos de presión.
Y como tú me llamas caprichoso dos veces, me permito decirte yo también las cosas por duplicado: amigo Carlos, hemos intentado enfrentar los privilegios de pequeños grupos, pues representamos los intereses generales de la comunidad. ¿Se entiende eso?
Con respecto a la ruptura con la ANAC, a lo cual el periodista se refiere también dos veces, esa distancia coyuntural permitió, así lo creo, que tanto ese como otros gremios se fueran abriendo y democratizando. Creo que en ese sentido han mejorado desde entonces. Pero, por mi parte, lo considero un incidente que quedó en el pasado.
Bueno, amigo, te invito a seguir trabajando juntos y a dejar de lado las presiones indebidas y los malos humores.
Estoy convencido de que el cine nacional se lo merece. Y nuestro pueblo mucho más.