Desde la izquierda
ALGUNAS REFLEXIONES POST ELECTORALES
(Publicado ayer el El Correo del Orinoco)
Ganamos. ¿Quién lo duda? Ganamos.
La cifra de 98 diputados contra sesenta y siete, mayoría absoluta, nos da suficiente comodidad para legislar revolucionariamente y para evitar que en la Asamblea se produzcan desmanes oposicionistas.
La fuerza que las derechas han alcanzado no les permiten hacer más que ruido.
Esta victoria es un hecho objetivo. Lo demás es otra discusión.
Esto no quiere decir que no tengamos que seguir ejerciendo una y otra vez la crítica y la autocrítica necesarias.
Es imprescindible corregir aquellos errores de los que el pueblo se resiente.
Y, sobre todo, a mi me parece lo más importante, ser capaces de establecer lazos efectivos entre los sueños de una sociedad más justa y los aspectos de la vida cotidiana en este momento.
Creo que una cosa no puede existir sin la otra.
Los peldaños de la escalera hacia el socialismo están construidos con la madera de cada día.
La política y los problemas de la vida real deben establecer un permanente contacto.
La gente lo pide.
Hemos avanzado mucho, ciertamente, pero el pueblo está exigiendo mayor calidad de vida en los términos en que es posible lograrlo. Y creo que tiene razón.
No creo que se aspire a algo imposible.
Para ello, a mi juicio, el PSUV debe involucrarse mucho más en los grandes temas de la nación y de la sociedad. Tiene esa responsabilidad histórica. No es suficiente con su trabajo electoral. Su pensamiento, su acción y su voz son importantes cada día en relación a los temas comunes de la vida.
Sólo desde la vanguardia organizada trabajando permanentemente en el seno del pueblo podremos resolver problemas como la inseguridad y darle palo a la corrupción.
Aquí la juventud, sobre todo, puede jugar un gran papel.
La espera de los resultados de las elecciones será menos angustiante en el momento en que el pueblo, el partido y el gobierno, trabajen conjuntamente para acercar la realidad a los sueños.