(Publicado el pasado sábado en TODOSADENTRO)
La cultura del vivir bien no es la del vivir mejor.
Vivir mejor puede significar vivir mejor que los demás.
Y nosotros no queremos eso.
Queremos vivir bien cada uno de nosotros. Nadie por encima, pero tampoco por debajo de los demás.
Vivir bien es vivir todos bien.
Vivir bien pertenece a la sabiduría del colectivo. Es un arte de todos.
Para ello hay que derrotar toda forma de explotación o discriminación.
Hay que construir un modo de vida igualitario.
De eso se trata. De eliminar la pobreza material y espiritual y construir un universo humano.
Humano en la diversidad, en el respeto, en la derrota perpetua de la soledad.
Humano en el dibujo de las relaciones entre nosotros, para que se desarrollen en el plano de la fraternidad.
Humano en la creación y en su disfrute.
Humano en las relaciones de armonía con la naturaleza a la que pertenecemos.
Humano en la serenidad de ánimo con la que se descifra, se entiende y se recorre el camino de la vida.
Humano en el intento de descubrir cada uno de los misterios con que nos encontramos.
Humano en la ternura, tan necesaria como bandera, para que nos acompañe en cada paso y guíe nuestras acciones.
Humano en el trabajo y el ocio enriquecedores.
Humano en la comprensión de que vivir bien es un arte. El arte, podemos llamarlo así, del buen vivir.