miércoles 29 de abril de 2009

EN EL METRO, 29.4.09

EN EL METRO
29.4.09

Ahora me muevo en metro todos los días y, como es de suponer, en las horas de más afluencia. Me toca hacer transferencia en Plaza Venezuela donde confluyen tres líneas. Disfruto mucho sumergiéndome entre la gente. Pero cuando digo sumergiéndome, me refiero a que ocurre literalmente. A veces me veo atrapado en una gran corriente de varios centenares de personas que tardan algunos minutos en lograr llegar a la escalera.
En Plaza Venezuela en sentido Este, casi siempre hay que esperar siete, ocho y hasta diez trenes para poder entrar. Las colas son grandes y los vagones llegan atestados. Salen media docena de personas por vez y por vagón y entran otras tantas.
Las sardinas en lata es la metáfora popular más común a la que hay que echar mano para describir la situación. Los estudiantes con morrales en la espalda te los clavan en el hígado y no se dan cuenta.
Se pierde todo el pudor en el universo de contactos inevitables. Me cuentan que en estos días una muchacha al momento de bajarse, le dijo al hombre que tenía al lado: pana, dame tu nombre para ponérselo al muchacho por si quedé embarazada.
El paisaje humano es extraordinario, aunque a esa hora temprana se ve a poca gente con corbata. Los rostros de la gente, en toda la gama de estados de ánimo y de todas las edades, son un espectáculo.
De vez en cuando surge un incidente por la gente que se colea, pues nunca falta abusadores y egoístas. Pero hay que decir que la mayoría de las personas hacen un esfuerzo por construirse una disciplina.
Es verdad que paso calor y sofoco pero, en general, lo disfruto.
Debo también dejar registrado que el otro día una muchacha me dio una puñalada en el corazón, cuando me ofreció su asiento. Fue cruel. Pero ella nunca lo supo.

martes 28 de abril de 2009

RED DE ARTE, 28.04.09

RED DE ARTE VENEZOLANO
28 de Abril de 2009

Esta noche me desperté pensando en ello y ahora, en la mañanita, lo escribo.
En la reunión de Chávez con un pequeño grupo de intelectuales y artistas el día de inauguración de la GAN, una artista plástica allí presente, de la cual lamentablemente no retuve su nombre, se quejó de que el Ministerio de la Cultura no tuviera una política de adquisición que ayudase a los artistas.
El Presidente, sensibilizado, tomó nota, pidió que se atendiese ese reclamo y sugirió que se abriesen Galerías a lo largo del país. Así, al menos lo recuerdo, aunque no tengo la transcripción del diálogo que sucedió en ese momento.
Hubiera sido un momento excelente para que alguien le comentase al Presidente Chávez, así como a la propia artista, que el Ministerio del Poder Popular para la Cultura tiene en la Fundación Red de Arte Venezolano, un sistema de tiendas y galerías en todos los estados del país, justamente para cumplir la misión de ofrecer a nuestros creadores los lugares que ellos necesitan para exponer. Son más de cincuenta espacios, si no me falla la memoria. De hecho, las tiendas brindan una rica muestra permanente de arte y las galerías tienen la capacidad de montar varios cientos de exposiciones temporales al año a lo largo de Venezuela. Y así lo hacen.
Quien vaya por ejemplo a Puerto Ayacucho, encontrará en la Plaza Bolívar, en pleno corazón institucional, un pequeño edificio patrimonial, creo que de la época de López Contreras, conocido como la Casa Amarilla, y que el Ministerio de la Cultura restauró para poner allí la Librería del Sur, así como la tienda y la galería de la Red de Arte. Una maravilla. Y así en cada uno de los estados.
Por otra parte, debe saberse que se ha venido haciendo un esfuerzo en la adquisición de obras para la actualización de las colecciones de los Museos. Recuerdo ahora, por ejemplo, las cien obras encargadas para ser reproducidas en la Colección Gráfica Presidencial, o el gran número de obras que se adquirieron destinadas al Cardiológico Infantil, y que después no se si se llegaron a colocar allí. Lo mismo la cantidad de obras que se compraron a raíz del Certamen Mayor de las Artes, así como en otras oportunidades. Por ejemplo, me consta que la Fundación Museos adquirió más de dos mil piezas destinadas a ser exhibidas en el Museo de Arte Popular.
De modo que esa política que se reclama ya existe.
No niego, sin embargo, que, en la medida de lo posible, deba ser mejorada para mantener completamente al día la colección nacional de arte. Y en ese sentido, bienvenida la preocupación.

lunes 27 de abril de 2009

CHÁVEZ EN LA GAN, 25.04.09

CHÁVEZ EN LA GAN
25 de Abril de 2009

El Presidente, inaugurando la Galería de Arte Nacional y en el acto de lanzamiento del Plan Revolucionario de Lectura, me envió un saludo, reconociendo mi esfuerzo para levantar el Ministerio de Cultura.
Se lo agradezco. Pero más que de una persona fue un trabajo de equipo.
Preguntó por qué no estaba Farruco en ese acto. La verdad verdadera es que no me invitaron. Más de uno se preguntará por qué. Alguien conoce la respuesta.
Recuerdo ahora cómo iniciamos la recuperación de la obra. Es mérito del propio Presidente. Creo que fue en 2003 o principios de 2004, cuando en una ocasión me preguntó si yo sabía algo sobre esas ruinas abandonadas en medio de la Avenida Bolívar. Le expliqué qué cosa eran. Le dije que dependían del Centro Simón Bolívar y que si me pasaba la responsabilidad, me comprometía a terminar el edificio. Así lo hizo.
Pronto descubrimos que era un verdadero cangrejo, en términos de diseño, construcción y contrataciones abiertas. Todo un lío. Pero con la buena voluntad de Juan Pedro Posani, en un primer momento, y luego gracias al esfuerzo continuado e intenso de Raúl Grioni, se logró avanzar con la obra hasta llegar a este punto.
Chávez nos apoyó todo el tiempo y estuvo pendiente. Honor a quien honor merece.

CAROLINA RIVERO 24.04.09

CAROLINA RIVERO
24 de abril de 2009

Cuando escribí LA CLASE, no había visto MAROA.
Luego la vi, una vez filmada LA CLASE, y me di cuenta de que las dos películas reflejan posiciones antagónicas.
MAROA sostiene como buena la ilusión del ascenso social por la vía de la música. De hecho, la protagonista, una niñita de la calle, termina como una persona de éxito que viaja por las grandes capitales del mundo, dando conciertos.
Nuestra película LA CLASE no cree en eso.
Lo único que puede haber, si la persona rompe sus lazos afectivos y vivenciales, es un desclasamiento. Pero, en todo caso, si se produce, sería una ruptura personal. La clase trabajadora, explotada, sigue allí, con sus problemas esenciales y la necesidad de una liberación. El ascenso, de producirse, no es individual sino colectivo. Y ese ascenso, que tiene que ver con la toma del poder político, estamos conscientes de ello, se llama revolución. Nadie se salva sólo.
Por eso le puse ese nombre a la novela: LA CLASE. Hay un conflicto allí que trasciende lo personal. Pero nadie lo ha comentado de esa manera, creo. Tal vez no supe estructurar bien la historia. Realmente narrar es muy difícil.
Ahora veo que la película ha participado en el capítulo Territorio Latinoamericano del Festival de Cine de Málaga. El talento de José Antonio Varela, bien demostrado al dirigir ésta, su ópera prima, fue reconocido a nivel internacional. Ya la película ha sido seleccionada para tres o cuatro festivales. Pienso que es una buena película. Me entero también de que le dieron una Mención a Carolina Rivero, la actriz que hace de Tita.
Se lo merece de verdad. Aparte de linda, es una tremenda actriz. Me encanta. Desde aquí le envío mis felicitaciones.